Chile mejora su felicidad en 2025 según Ipsos, pero persisten desafíos en bienestar
Chile mejora su felicidad en 2025 según Ipsos, pero persisten desafíos en bienestar Este valor representa un aumento de 6 puntos porcentuales respecto al año anterior y sitúa a Chile por encima del promedio mundial (71%). En el contexto global de 30 países encuestados, Chile alcanza el puesto 11 a nivel mundial, y mejora notablemente su posición regional al ubicarse entre los países más felices de América Latina. No obstante, el estudio también destaca que los problemas económicos siguen siendo la principal fuente de infelicidad para los chilenos, reflejando desafíos pendientes en materia de bienestar. Chile en el ranking mundial y latinoamericanoEn la clasificación global de felicidad de Ipsos, Chile ocupa el 11º lugar entre 30 países, consolidándose ligeramente por encima de la media mundial. Los países con mayores niveles de felicidad reportados en 2025 son India, Países Bajos y México, mientras que Hungría, Turquía y Corea del Sur aparecen con las tasas más bajas de felicidad. En Latinoamérica, Chile logra el 4º lugar regional, escalando posiciones frente a ediciones anteriores: en el informe previo (2024) Chile se había ubicado en el penúltimo lugar de la región.
Tradicionalmente, países latinoamericanos como México y Brasil han liderado el ranking de felicidad en la región (en 2024 reportaron 83% y 81% de personas felices respectivamente ), y en 2025 Chile se acerca a esos líderes regionales.
Esta mejora indica uncambio positivo en la percepción del bienestar en el país, aunque aún por detrás de las naciones latinoamericanas más felices. ¿Qué hace felices a los chilenos? El informe indagó en las fuentes de felicidad declaradas por los encuestados.
En Chile, los tres factores principales que contribuyen a la felicidad son: la relación con los hijos y la familia (43%), sentirse querido o apreciado (41%) y la salud mental (30%). Esto confirma el rol central de los lazos afectivos en el bienestar de los chilenos.
De hecho, la familia y el apoyo cercano destacan como elementos fundamentales: “La felicidad en Chile está profundamente ligada al núcleo familiar, que actúa como un refugio emocional en tiempos de incertidumbre”, explica Karla Zamora, líder de estudios cualitativos en Ipsos Chile. El peso dela salud mental como factor de felicidad también es significativo, reflejando una creciente conciencia sobre el bienestar psicológico. FACTORES DE INFELICIDAD MÁS MENCIONADOS. Por contraparte, el estudio identifica las principales causas de infelicidad en Chile. La situación económica y financiera encabeza la lista, mencionada por un 58% de los chilenos, lo que la posiciona como el factor que más perjudica el bienestar emocional.
Le siguen de cerca las problemáticas de salud mental (37%) y la salud física (29%). Llama la atención que la salud mental aparezca en ambos extremos: es una fuente de satisfacción para muchos, pero simultáneamente una causa importante de infelicidad para más de untercio de la población.
Al respecto, Zamora señala que “la salud mental es clave en el bienestar: es el tercer factor más relevante para la felicidad, pero también una fuente de insatisfacción para un 37% de los chilenos, lo que refuerza la necesidad de fomentar el acceso a servicios de salud mental y valorar el bienestar psicológico”. Estos datos subrayan la dualidad de ciertos aspectos del bienestar: aquello que hace felices a las personas (por ejemplo, sentirse bien psicológicamente) puede convertirse en foco de preocupación cuando falta. Además, aunque la inseguridad ciudadana y incertidumbre la socio-política no aparecen explícitamente en los tres factores principales de infelicidad de 2025, fueron destacados en análisis previos como fuentes de insatisfacción.
Según expertos, estas condiciones externas como la sensación de inseguridad o la inestabilidad política pueden minar la felicidad y generar “desgaste emocional importante, con repercusiones significativas en la salud mental”, lo que demuestra la urgencia de abordar tales problemas a nivel social. Análisis de un experto: la felicidad en contexto Para profundizar en el significado de estos resultados, especialistas en psicología y sociología entregan su visión. El Dr. Wenceslao Unanue, psicólogo y académico en felicidad organizacional, advierte que no toda la felicidad se captura en encuestas como la de Ipsos.
“Cuando aparecen los rankings como el World Happiness Report o los reportes de Ipsos, básicamente están midiendo la felicidad hedónica, pensada en emociones positivas y satisfacción, más no en la otra parte”, señala Unanue, aludiendo a que estos índices se enfocan en el bienestar inmediato (estar contento o satisfecho en el presente) y podrían dejar de lado la dimensión eudaimónica de la felicidad (ligada al propósito de vida y realización personal). Esto implica que, si bien un alto porcentaje de chilenos se declara feliz en 2025, es importante considerar qué entienden por felicidad y si esta se sostiene en el tiempo o ante circunstancias adversas. Por su parte, la socióloga Daniella Leal, académica de la Universidad Católica, contextualiza el notable aumento de felicidad en Chile tras las recientes crisis.
Ella explica que la fuerte caída observada previamente estuvo ligada a eventos extraordinarios: “Cuando hay un evento sanitario importante y que genera shock, como la pandemia, hay elementos que generan incertidumbre y hacen que las personas vean mermado su bienestar”. En conversación con El Mercurio, Leal destacó que la recuperación de ciertas rutinas y la vuelta a la interacción social presencial han tenido un efecto reparador: “Es muy probable que la recuperación de ciertas rutinas en el último tiempo, como compartir con otros cara a cara, haya influido en que más personas se declaren felices”. En otras palabras, a medida que Chile ha ido superando la emergencia sanitaria y retornando a la normalidad, muchos individuos han recuperado su optimismo y bienestar subjetivo. Ambos expertos coinciden en que los resultados de Ipsos reflejan tendencias reales, pero invitan a analizarlos con matices.
Lamejora en las cifras de felicidad sería un indicador de resiliencia social es decir, la capacidad de los chilenos de sobreponerse a crisis recientes, aunque persisten brechas importantes en dimensiones como la salud mental y la seguridad económica que deben ser atendidas para consolidar un bienestar más integral. Voces ciudadanas: la felicidad en primera persona Más allá de las estadísticas, la percepción de felicidad se vive de forma diversa entre los chilenos de a pie. María González, 34 años, administradora de tienda, comenta cómo ha evolucionado su estado de ánimo en los últimos tiempos: “En 2019 y 2020 fueron años muy difíciles para mí. Entre el estallido social y la pandemia, me sentía agobiada y con poca alegría. Sin embargo, en los últimos dos años he notado un cambio: hoy me considero más feliz que antes.
Volver a reunirme con mi familia y amigos, retomar cierta normalidad en el trabajo y ver que el país está un poco más estable me ha devuelto el optimismo”. Para María, el apoyo familiar y la revalorización de las pequeñas cosas cotidianas han sido clave en recuperar su felicidad.
Por otro lado, Juan Pérez, 45 años, profesor de colegio, percibe la situación con un matiz diferente: “Si bien las encuestas dicen que estamos másfelices, en lo personal no siento una diferencia tan grande con respecto a hace unos años. Es cierto que ya pasó lo peor de la pandemia y eso aliviana el ánimo, pero todavía me preocupan mucho temas como el costo de la vida y la inseguridad.
Diría que me siento moderadamente feliz: mejor que en 2020, sin duda, pero tampoco plenamente satisfecho”. La reflexión de Juan refleja que, aunque ha habido una mejora general en el humor social, persisten inquietudes que le impiden sentirse completamente feliz, en línea con lo que expresan muchos chilenos sobre la economía y la seguridad. Estos testimonios ilustran cómo la felicidad autopercibida ha ido cambiando en Chile en los últimos años. Para algunos ciudadanos, el contraste entre la profunda incertidumbre de 2019-2020 y la relativa normalización de 2022-2025 es palpable y se traduce en mayor bienestar. Para otros, las mejoras macro no siempre se sienten en lo individual, y factores como la situación financiera personal o el entorno social siguen modulando su estado de ánimo. En conjunto, las voces ciudadanas confirman las tendencias reportadas por Ipsos: un país que sale adelante tras años complejos, pero que aún carga con deudas pendientes en calidad de vida. TENDENCIAS HISTÓRICAS DE LA FELICIDAD EN CHILE (20172025)El Índice de Felicidad de Ipsos para Chile ha experimentado fluctuaciones marcadas desde 2017 a la fecha. Hacia 2018, antes de las recientes crisis, las mediciones mostraban niveles excepcionalmente altos se estima que más del 70% de los chilenos se declaraba feliz ese año. Sin embargo, en 2019 se produjo una caída abrupta: solo el 50% de los chilenos se consideraba feliz, cifra considerablemente inferior, asociada en parte al clima de malestar del estallido social de octubre de 2019.
Esta tendencia descendente se acentuó con la pandemia: en 2020, durante las cuarentenas más estrictas, la felicidad alcanzó su nivel más bajo histórico (apenas un 35% de personas felices en agosto de ese año), Hacia fines de 2020, el porcentaje repuntó ligeramente a alrededor de 39%, pero seguía siendo un punto bajo en comparación con años previos. Con el avance del tiempo, los índices de felicidad comenzaron a recuperarse. En 2021, con el levantamiento paulatino de las restricciones sanitarias, la proporción de chilenos felices subió a 53%, evidenciando un ánimo social en mejoría.
Ya para 20222023, los indicadores mostraronidea: en Chile, quienes perciben ingresos bajos reportan significativamente menos felicidad (sólo un 62% se declara feliz), comparado con un 71% en el estrato de ingresos medios y 75% en el de ingresos altos.
La brecha es clara hay 13 puntos de diferencia en la felicidad entre los más ricos y los más pobres lo que sugiere que, si bien el dinero no “compra” la felicidad completa, la inseguridad financiera y las carencias materiales sí merman el bienestar de las personas. Esta tendencia se observa de forma consistente en diversos países y refleja cómo la satisfacción con la vida suele aumentar al mejorar las condiciones económicas básicas, hasta cierto punto de equilibrio. En el caso chileno, la encuesta confirma que la preocupación financiera es el factor que más afecta el bienestar percibido, incluso por encima de otros problemas.
“Hay un vínculo profundo entre el dinero y la felicidad, ya que, si bien el dinero no figura como un factor primordial de felicidad en el estudio, su ausencia es el mayor causante de infelicidad, revelando esta relación indirecta pero profunda entre lo económico y el bienestar emocional”, comenta Karla Zamora al respecto.
La experta agrega que en Chile “la situación financiera se destaca como el principal motivo de infelicidad, con aquellos de menores ingresos siendo los más afectados”, enfatizando cómo la vulnerabilidad económica golpea más duro en los sectores de menores recursos. No obstante, el informe también sugiere que el dinero no lo es todo en términos de felicidad. Muchos chilenos encuentran mayores fuentes de alegría en aspectos inmateriales (familia, relaciones personales, salud) que en la riqueza o el consumo.
De hecho, el 46% de los encuestados a nivel global afirmó en el estudio de Ipsos que se puede tener una vida feliz sin dinero suficiente, poniendo de relieve el valor de factores como la comunidad y el propósito vital. Aun así, casi todos coinciden en que la pobreza y las dificultades económicas sostenidas socavan la felicidad, pues generan estrés, incertidumbre y sensación de injusticia.
En resumen, la economía y la felicidad están entrelazadas de forma compleja: más dinero no garantiza más dicha una vez cubiertas las necesidades esenciales, pero la falta de ingresos adecuados es un factor seguro de angustia.
Las políticas públicas orientadas a reducir la pobreza, la desigualdad y brindar seguridad económica podrían tener un impacto directo en aumentar el bienestar subjetivo de la población chilena. un salto notable: el informe Felicidad Global 2023 de Ipsos registró que cerca de ocho de cada diez chilenos se declaraban felices, equivalentes a aproximadamente 79%, uno de los valores más altos de la serie histórica. Este nivel prácticamente duplicó el registro de dos años antes y situó momentáneamente a Chile por sobre el promedio global. No obstante, 2024 trajo un ajuste a la baja. Según Ipsos, Chile reportó un 68% de personas felices en 2024, lo que implicó una disminución de 11 puntos porcentuales respecto al pico anterior. Este retroceso convirtió a Chile en el país que más vio descender su felicidad aquel año, devolviendo al país a posiciones rezagadas en el ranking regional. Analistas atribuyeron esta caída a factores como el resurgimiento de preocupaciones económicas (inflación, empleo) y la continuidad de la inseguridad, que habrían moderado el optimismo tras la pandemia. En el presente 2025, la tendencia vuelve a ser al alza. Con el mencionado 74% de chilenos felices, Chile recupera parte del terreno perdido y refleja una cierta estabilización en niveles altos de bienestar subjetivo. En suma, el periodo 20172025 ha estado marcado por altibajos pronunciados: desde mínimos históricos en momentos de crisis (social y sanitaria) hasta máximos recientes conforme retornaba la normalidad.
Esta montaña rusa de la felicidad nacional evidencia la sensibilidad del estado de ánimo colectivo frente a los eventos país: las cifras mejoran cuando las condiciones sociales y económicas se perciben favorables, pero pueden deteriorarse rápidamente ante shocks o incertidumbres. El desafío, según los expertos, es lograr que estos niveles de felicidad sean más resilientes y menos vulnerables a las fluctuaciones de corto plazo. LA RELACIÓN ENTRE ECONOMÍA Y FELICIDADUn aspecto central que emerge del informe Ipsos es la relación entre la situación económica y la felicidad de las personas.
Aunque curiosamente el dinero no aparece entre los principales factores declarados de felicidad, su influencia se hace evidente por el lado negativo: “su ausencia es la principal causa de infelicidad” tanto en Chile como a nivel global. En otras palabras, tener estabilidad económica no garantiza la felicidad, pero la carencia de ingresos sí genera infelicidad. Los datos respaldan esta.
El último informe de Ipsos, Índice de Felicidad 2025, revela que un 74% de los chilenos se declara “feliz” o “muy feliz”. Chile mejora su felicidad en 2025 según Ipsos, pero persisten desafíos en bienestar Este valor representa un aumento de 6 puntos porcentuales respecto al año anterior y sitúa a Chile por encima del promedio mundial (71%). En el contexto global de 30 países encuestados, Chile alcanza el puesto 11 a nivel mundial, y mejora notablemente su posición regional al ubicarse entre los países más felices de América Latina. No obstante, el estudio también destaca que los problemas económicos siguen siendo la principal fuente de infelicidad para los chilenos, reflejando desafíos pendientes en materia de bienestar. Chile en el ranking mundial y latinoamericanoEn la clasificación global de felicidad de Ipsos, Chile ocupa el 11º lugar entre 30 países, consolidándose ligeramente por encima de la media mundial. Los países con mayores niveles de felicidad reportados en 2025 son India, Países Bajos y México, mientras que Hungría, Turquía y Corea del Sur aparecen con las tasas más bajas de felicidad. En Latinoamérica, Chile logra el 4º lugar regional, escalando posiciones frente a ediciones anteriores: en el informe previo (2024) Chile se había ubicado en el penúltimo lugar de la región.
Tradicionalmente, países latinoamericanos como México y Brasil han liderado el ranking de felicidad en la región (en 2024 reportaron 83% y 81% de personas felices respectivamente ), y en 2025 Chile se acerca a esos líderes regionales.
Esta mejora indica uncambio positivo en la percepción del bienestar en el país, aunque aún por detrás de las naciones latinoamericanas más felices. ¿Qué hace felices a los chilenos? El informe indagó en las fuentes de felicidad declaradas por los encuestados.
En Chile, los tres factores principales que contribuyen a la felicidad son: la relación con los hijos y la familia (43%), sentirse querido o apreciado (41%) y la salud mental (30%). Esto confirma el rol central de los lazos afectivos en el bienestar de los chilenos.
De hecho, la familia y el apoyo cercano destacan como elementos fundamentales: “La felicidad en Chile está profundamente ligada al núcleo familiar, que actúa como un refugio emocional en tiempos de incertidumbre”, explica Karla Zamora, líder de estudios cualitativos en Ipsos Chile. El peso dela salud mental como factor de felicidad también es significativo, reflejando una creciente conciencia sobre el bienestar psicológico. FACTORES DE INFELICIDAD MÁS MENCIONADOS. Por contraparte, el estudio identifica las principales causas de infelicidad en Chile. La situación económica y financiera encabeza la lista, mencionada por un 58% de los chilenos, lo que la posiciona como el factor que más perjudica el bienestar emocional.
Le siguen de cerca las problemáticas de salud mental (37%) y la salud física (29%). Llama la atención que la salud mental aparezca en ambos extremos: es una fuente de satisfacción para muchos, pero simultáneamente una causa importante de infelicidad para más de untercio de la población.
Al respecto, Zamora señala que “la salud mental es clave en el bienestar: es el tercer factor más relevante para la felicidad, pero también una fuente de insatisfacción para un 37% de los chilenos, lo que refuerza la necesidad de fomentar el acceso a servicios de salud mental y valorar el bienestar psicológico”. Estos datos subrayan la dualidad de ciertos aspectos del bienestar: aquello que hace felices a las personas (por ejemplo, sentirse bien psicológicamente) puede convertirse en foco de preocupación cuando falta. Además, aunque la inseguridad ciudadana y incertidumbre la socio-política no aparecen explícitamente en los tres factores principales de infelicidad de 2025, fueron destacados en análisis previos como fuentes de insatisfacción.
Según expertos, estas condiciones externas como la sensación de inseguridad o la inestabilidad política pueden minar la felicidad y generar “desgaste emocional importante, con repercusiones significativas en la salud mental”, lo que demuestra la urgencia de abordar tales problemas a nivel social. Análisis de un experto: la felicidad en contexto Para profundizar en el significado de estos resultados, especialistas en psicología y sociología entregan su visión. El Dr. Wenceslao Unanue, psicólogo y académico en felicidad organizacional, advierte que no toda la felicidad se captura en encuestas como la de Ipsos.
“Cuando aparecen los rankings como el World Happiness Report o los reportes de Ipsos, básicamente están midiendo la felicidad hedónica, pensada en emociones positivas y satisfacción, más no en la otra parte”, señala Unanue, aludiendo a que estos índices se enfocan en el bienestar inmediato (estar contento o satisfecho en el presente) y podrían dejar de lado la dimensión eudaimónica de la felicidad (ligada al propósito de vida y realización personal). Esto implica que, si bien un alto porcentaje de chilenos se declara feliz en 2025, es importante considerar qué entienden por felicidad y si esta se sostiene en el tiempo o ante circunstancias adversas. Por su parte, la socióloga Daniella Leal, académica de la Universidad Católica, contextualiza el notable aumento de felicidad en Chile tras las recientes crisis.
Ella explica que la fuerte caída observada previamente estuvo ligada a eventos extraordinarios: “Cuando hay un evento sanitario importante y que genera shock, como la pandemia, hay elementos que generan incertidumbre y hacen que las personas vean mermado su bienestar”. En conversación con El Mercurio, Leal destacó que la recuperación de ciertas rutinas y la vuelta a la interacción social presencial han tenido un efecto reparador: “Es muy probable que la recuperación de ciertas rutinas en el último tiempo, como compartir con otros cara a cara, haya influido en que más personas se declaren felices”. En otras palabras, a medida que Chile ha ido superando la emergencia sanitaria y retornando a la normalidad, muchos individuos han recuperado su optimismo y bienestar subjetivo. Ambos expertos coinciden en que los resultados de Ipsos reflejan tendencias reales, pero invitan a analizarlos con matices.
Lamejora en las cifras de felicidad sería un indicador de resiliencia social es decir, la capacidad de los chilenos de sobreponerse a crisis recientes, aunque persisten brechas importantes en dimensiones como la salud mental y la seguridad económica que deben ser atendidas para consolidar un bienestar más integral. Voces ciudadanas: la felicidad en primera persona Más allá de las estadísticas, la percepción de felicidad se vive de forma diversa entre los chilenos de a pie. María González, 34 años, administradora de tienda, comenta cómo ha evolucionado su estado de ánimo en los últimos tiempos: “En 2019 y 2020 fueron años muy difíciles para mí. Entre el estallido social y la pandemia, me sentía agobiada y con poca alegría. Sin embargo, en los últimos dos años he notado un cambio: hoy me considero más feliz que antes.
Volver a reunirme con mi familia y amigos, retomar cierta normalidad en el trabajo y ver que el país está un poco más estable me ha devuelto el optimismo”. Para María, el apoyo familiar y la revalorización de las pequeñas cosas cotidianas han sido clave en recuperar su felicidad.
Por otro lado, Juan Pérez, 45 años, profesor de colegio, percibe la situación con un matiz diferente: “Si bien las encuestas dicen que estamos másfelices, en lo personal no siento una diferencia tan grande con respecto a hace unos años. Es cierto que ya pasó lo peor de la pandemia y eso aliviana el ánimo, pero todavía me preocupan mucho temas como el costo de la vida y la inseguridad.
Diría que me siento moderadamente feliz: mejor que en 2020, sin duda, pero tampoco plenamente satisfecho”. La reflexión de Juan refleja que, aunque ha habido una mejora general en el humor social, persisten inquietudes que le impiden sentirse completamente feliz, en línea con lo que expresan muchos chilenos sobre la economía y la seguridad. Estos testimonios ilustran cómo la felicidad autopercibida ha ido cambiando en Chile en los últimos años. Para algunos ciudadanos, el contraste entre la profunda incertidumbre de 2019-2020 y la relativa normalización de 2022-2025 es palpable y se traduce en mayor bienestar. Para otros, las mejoras macro no siempre se sienten en lo individual, y factores como la situación financiera personal o el entorno social siguen modulando su estado de ánimo. En conjunto, las voces ciudadanas confirman las tendencias reportadas por Ipsos: un país que sale adelante tras años complejos, pero que aún carga con deudas pendientes en calidad de vida. TENDENCIAS HISTÓRICAS DE LA FELICIDAD EN CHILE (20172025)El Índice de Felicidad de Ipsos para Chile ha experimentado fluctuaciones marcadas desde 2017 a la fecha. Hacia 2018, antes de las recientes crisis, las mediciones mostraban niveles excepcionalmente altos se estima que más del 70% de los chilenos se declaraba feliz ese año. Sin embargo, en 2019 se produjo una caída abrupta: solo el 50% de los chilenos se consideraba feliz, cifra considerablemente inferior, asociada en parte al clima de malestar del estallido social de octubre de 2019.
Esta tendencia descendente se acentuó con la pandemia: en 2020, durante las cuarentenas más estrictas, la felicidad alcanzó su nivel más bajo histórico (apenas un 35% de personas felices en agosto de ese año), Hacia fines de 2020, el porcentaje repuntó ligeramente a alrededor de 39%, pero seguía siendo un punto bajo en comparación con años previos. Con el avance del tiempo, los índices de felicidad comenzaron a recuperarse. En 2021, con el levantamiento paulatino de las restricciones sanitarias, la proporción de chilenos felices subió a 53%, evidenciando un ánimo social en mejoría.
Ya para 20222023, los indicadores mostraronidea: en Chile, quienes perciben ingresos bajos reportan significativamente menos felicidad (sólo un 62% se declara feliz), comparado con un 71% en el estrato de ingresos medios y 75% en el de ingresos altos.
La brecha es clara hay 13 puntos de diferencia en la felicidad entre los más ricos y los más pobres lo que sugiere que, si bien el dinero no “compra” la felicidad completa, la inseguridad financiera y las carencias materiales sí merman el bienestar de las personas. Esta tendencia se observa de forma consistente en diversos países y refleja cómo la satisfacción con la vida suele aumentar al mejorar las condiciones económicas básicas, hasta cierto punto de equilibrio. En el caso chileno, la encuesta confirma que la preocupación financiera es el factor que más afecta el bienestar percibido, incluso por encima de otros problemas.
“Hay un vínculo profundo entre el dinero y la felicidad, ya que, si bien el dinero no figura como un factor primordial de felicidad en el estudio, su ausencia es el mayor causante de infelicidad, revelando esta relación indirecta pero profunda entre lo económico y el bienestar emocional”, comenta Karla Zamora al respecto.
La experta agrega que en Chile “la situación financiera se destaca como el principal motivo de infelicidad, con aquellos de menores ingresos siendo los más afectados”, enfatizando cómo la vulnerabilidad económica golpea más duro en los sectores de menores recursos. No obstante, el informe también sugiere que el dinero no lo es todo en términos de felicidad. Muchos chilenos encuentran mayores fuentes de alegría en aspectos inmateriales (familia, relaciones personales, salud) que en la riqueza o el consumo.
De hecho, el 46% de los encuestados a nivel global afirmó en el estudio de Ipsos que se puede tener una vida feliz sin dinero suficiente, poniendo de relieve el valor de factores como la comunidad y el propósito vital. Aun así, casi todos coinciden en que la pobreza y las dificultades económicas sostenidas socavan la felicidad, pues generan estrés, incertidumbre y sensación de injusticia.
En resumen, la economía y la felicidad están entrelazadas de forma compleja: más dinero no garantiza más dicha una vez cubiertas las necesidades esenciales, pero la falta de ingresos adecuados es un factor seguro de angustia.
Las políticas públicas orientadas a reducir la pobreza, la desigualdad y brindar seguridad económica podrían tener un impacto directo en aumentar el bienestar subjetivo de la población chilena. un salto notable: el informe Felicidad Global 2023 de Ipsos registró que cerca de ocho de cada diez chilenos se declaraban felices, equivalentes a aproximadamente 79%, uno de los valores más altos de la serie histórica. Este nivel prácticamente duplicó el registro de dos años antes y situó momentáneamente a Chile por sobre el promedio global. No obstante, 2024 trajo un ajuste a la baja. Según Ipsos, Chile reportó un 68% de personas felices en 2024, lo que implicó una disminución de 11 puntos porcentuales respecto al pico anterior. Este retroceso convirtió a Chile en el país que más vio descender su felicidad aquel año, devolviendo al país a posiciones rezagadas en el ranking regional. Analistas atribuyeron esta caída a factores como el resurgimiento de preocupaciones económicas (inflación, empleo) y la continuidad de la inseguridad, que habrían moderado el optimismo tras la pandemia. En el presente 2025, la tendencia vuelve a ser al alza. Con el mencionado 74% de chilenos felices, Chile recupera parte del terreno perdido y refleja una cierta estabilización en niveles altos de bienestar subjetivo. En suma, el periodo 20172025 ha estado marcado por altibajos pronunciados: desde mínimos históricos en momentos de crisis (social y sanitaria) hasta máximos recientes conforme retornaba la normalidad.
Esta montaña rusa de la felicidad nacional evidencia la sensibilidad del estado de ánimo colectivo frente a los eventos país: las cifras mejoran cuando las condiciones sociales y económicas se perciben favorables, pero pueden deteriorarse rápidamente ante shocks o incertidumbres. El desafío, según los expertos, es lograr que estos niveles de felicidad sean más resilientes y menos vulnerables a las fluctuaciones de corto plazo. LA RELACIÓN ENTRE ECONOMÍA Y FELICIDADUn aspecto central que emerge del informe Ipsos es la relación entre la situación económica y la felicidad de las personas.
Aunque curiosamente el dinero no aparece entre los principales factores declarados de felicidad, su influencia se hace evidente por el lado negativo: “su ausencia es la principal causa de infelicidad” tanto en Chile como a nivel global. En otras palabras, tener estabilidad económica no garantiza la felicidad, pero la carencia de ingresos sí genera infelicidad. Los datos respaldan esta. El último informe de Ipsos, Índice de Felicidad 2025, revela que un 74% de los chilenos se declara “feliz” o “muy feliz”.