Autor: Por Tamara Avetikian
Columnas de Opinión: ¿Regreso a la jungla?
Columnas de Opinión: ¿ Regreso a la jungla? Puede que la visita a China de Keir Starmer no le traiga a Gran Bretaña más que u n p u ñ a d o d e buenos negocios, autos eléctricos circulando por Londres, whisky más barato en Beijing y turismo sin visas.
Sin embargo, su reunión con Xi Jinping fue una señal de que el papel de aliado fiel de Washington ya no es tan cómodo para el premier británico, alguien que antes buscó apaciguar a Donald Trump con una comida real y gestos de respeto, admiración y, quizás, hasta de subordinación. Parece haber dicho basta. Lo de Groenlandia ha sido sin duda un punto de inflexión para tan cercano socio. Y no solo para él. Una fila de líderes de países aliados de EE.UU. visitaron Beijing en enero, a los que se sumará el alemán Friedrich Merz este mes. Todos, para diversificar y profundizar relaciones comerciales, ignorando las reacciones de Washington. Ni siquiera el canadiense Mark Carney se amilanó cuando Trump lo amenazó con 100 por ciento de aranceles.
Xi aprovecha su sorpresiva posición de “potencia confiable” para ensalzar el diálogo y la cooperación en medio de las turbulencias, y lanzar un dardo directo a Trump: “Las potencias mayores deben adherir al derecho internacional o el mundo regresa a la jungla”. Starmer viajó con un grupo de empresarios ansiosos por ampliar negocios, y pasó por alto las advertencias de que era riesgoso negociar con una autocracia comunista acusada de espiar a políticos ingleses, que viola derechos humanos y no cumple reglas comerciales internacionales. Ante la imprevisibilidad de las políticas, arrebatos y amenazas de Trump, goza de más credibilidad el gigante asiático que el líder del mundo occidental. Pero no solo a China miran los “viudos” de Estados Unidos. India, con su inmenso mercado de 1.450 millones de personas y una economía de 4,5 billones de dólares, tiene mucho atractivo.
La Unión Europea (antes lo hizo Gran Bretaña) acaba de firmar un acuerdo considerado “la madre de todos los tratados”, porque, según Ursula van der Leyen, es una “señal al mundo de que la cooperación basada en reglas todavía produce grandes resultados”. También cerró negocios con Vietnam, después de Mercosur. Y este redireccionamiento europeo apunta por igual a México, Indonesia, Japón y Suiza, con los que avanzan neg o c i a c i o n e s. Trump ha remecid o n o s o l o e l mundo en términos geopolíticos sino económicos y comerciales, y los países que antes confiaban en Washington ahora buscan caminos alternativos.
Resuenan las palabras de Carney en Davos, eso de que cuando se usa “la integración económica como arma, los aranceles como palanca y la infraestructura financiera como coerción”, entonces las potencias medianas deben unirse para “crear diferentes coaliciones, para diferentes temas, basadas en valores e intereses comunes”, y buscar “estar sentados en la mesa y no ser el menú”. Carney sabe de lo que habla: Trump lo apunta como el estado número 51. Si desea comentar esta columna, hágalo en el blog. Goza de más credibilidad el gigante asiático que el líder del mundo occidental. Autor: Por Tamara Avetikian. COLUMNADEOPINIÓN Goza de más credibilidad el gigante asiático que el líder del mundo occidental.