Autor: Carlos Sánchez Díaz Colegio de Ingenieros Forestales Región de Los Ríos
Cartas: Ingenieros forestales
Cartas: Ingenieros forestales · En un día de verano como el de hoy, marcado por temperaturas que superan los 30 grados, resulta inevitable evocar las extensas, exigentes y profundamente formativas prácticas que realizábamos como estudiantes de Ingeniería Forestal a fines de la década de 1970 e inicios de los años 80 en la Universidad Austral de Chile. Aquellas jornadas estivales de intenso trabajo en terreno eran parte obligatoria y fundamental de nuestra formación académica.
A ellas se sumaban las inolvidables prácticas invernales en plantaciones forestales, los estudios de suelos bajo bosques húmedos, las mensuras e inventarios de vegetación, el análisis de caminos forestales y la topografía, entre muchas otras labores.
Esa experiencia integral forjaba profesionales de campo con una sólida preparación técnica y humana, capaces de tomar decisiones estratégicas para la activación y puesta en valor de uno de los recursos más relevantes del país: los bosques de Chile. Nuestra mística se templó en condiciones muchas veces adversas. Sin embargo, esas dificultades fortalecieron el carácter de una generación comprometida con el desarrollo forestal del sur de Chile. Se trató de una formación académica de excelencia, guiada por destacados profesores -muchos de ellos provenientes de Alemania y otros centros académicos del paísque consolidaron un cuerpo docente de alto nivel y visión internacional. El legado de estos ingenieros forestales se refleja en hechos concretos.
Han tenido un rol protagónico en la creación y consolidación de áreas protegidas que hoy son patrimonio nacional, como los parques administrados por la Corporación Nacional Forestal y diversas reservas y monumentos naturales a lo largo del territorio. Asimismo, contribuyeron decisivamente al desarrollo de una sólida industria forestal, clave en la recuperación de suelos degradados por la erosión, en la detención del avance de dunas y en la mitigación del deterioro ambiental. La actividad forestal permitió transformar vastas zonas erosionadas en paisajes productivos y ambientalmente estabilizados.
Entre los hitos técnicos y científicos destacan la creación de la Cooperativa de Mejoramiento Genético Forestal; la implementación de laboratorios para la industria maderera; los estudios dasométricos y el desarrollo de simuladores de crecimiento en plantaciones; la elaboración de tipologías de bosques nativos fundamentales para su legislación; y la creación de laboratorios de patología forestal, entre tantos aportes. Todos estos avances fueron fruto del trabajo sistemático de la Facultad y sus profesionales. Es cierto que, en los inicios de esta actividad moderna, pudieron cometerse errores propios de cualquier proceso emergente. Sin embargo, en perspectiva histórica, los aportes de la Ingeniería Forestal al país han sido sustantivos y trascendentes. Hoy, cuando el cambio climático ocupa el centro del debate global, es importante recordar que los bosques cumplen un rol esencial en la captura de carbono. En Chile, donde cada habitante emite en promedio cerca de cinco toneladas de CO2 al año, los ecosistemas forestales constituyen un pilar fundamental y principal en la mitigación de estas emisiones. Asimismo, contrario a percepciones extendidas, la superficie de bosques nativos en las últimas décadas ha mostrado una recuperación significativa en comparación con otros países. El llamado a las nuevas generaciones es claro: valorar, perfeccionar y proyectar esta profesión con visión moderna, sostenible y ética. Los bosques no solo son un recurso económico, sino también un patrimonio ecológico, social y cultural que exige conocimiento, responsabilidad y compromiso.
La Ingeniería Forestal, forjada con rigor y vocación, sigue siendo una de las profesiones estratégicas para el futuro de Chile y su calidad de vida Autor: Carlos Sánchez Díaz Colegio de Ingenieros Forestales Región de Los Ríos.