Editorial: Cobquecura: entre ser ZOIT y parecer
Editorial: Cobquecura: entre ser ZOIT y parecer a conformación de la mesa de trabajo para impulsar el plan L de acción como futura Zona de Interés Turístico (ZOIT) en Cobquecura es una señal clara de que la comuna costera está dispuesta a diseñar una hoja de ruta estratégica para su desarrollo. Este hito, que por primera vez articula un esfuerzo multisectorial público-privado para proyectar a Cobquecura como destino turístico de interés nacional, no puede quedarse en una declaración de intenciones. La ambición debe ser grande, pero también debe traducirse en obras, servicios e inversiones concretas que la ciudadanía pueda ver y sentir en su día a día.
La iniciativa de avanzar hacia una ZOIT nace del reconocimiento de los atributos naturales y culturales de la comuna: sus playas y miradores costeros, su patrimonio cultural ligado a la pesca artesanal y las tradiciones del mar, y la creciente oferta de deportes náuticos que atraen a visitantes de distintos rincones del país. A ello se suman paisajes únicos que invitan al turismo de naturaleza y a experiencias vivenciales que Cobquecura puede ofrecer con carácter distintivo. Pero este potencial debe ser hecho sostenible y estratégico. Una visión estratégica para Cobquecura debe articular cuatro ejes fundamentales: turismo, deportes náuticos, tradiciones culturales y respeto por el entorno natural. Esto implica no solo pensar en más visitantes o indicadores de llegada, sino en cómo esos flujos se integran con la vida cotidiana de los residentes sin provocar sobrecargas ni impactos ambientales irreversibles. Los deportes náuticos, por ejemplo, son un activo valioso, pero requieren de infraestructura adecuada, regulaciones claras sobre uso de espacios marítimos y capacitación local, todo ello en un marco de gestión ambiental responsable. Igualmente, las tradiciones comunitarias deben ser parte del motor turístico, no un accesorio. La pesca artesanal, las festiviIdades religiosas, la tradición agrícola y las expresiones culturales de Cobquecura son parte auténtica de su identidad. Integrarlas de manera respetuosa al circuito turístico demanda planificación y apoyo institucional, de modo que los propios habitantes sean protagonistas y no meros espectadores de su propia historia. Toda visión estratégica está condenada al fracaso si no reconoce el principio básico de la coherencia entre lo que se declara y lo que se realiza. Aquí entra el valioso concepto que une el ser con el parecer. No basta con tener un plan maravilloso o un título de ZOIT: los servicios comunales, las obras públicas, la infraestructura y la gestión diaria deben reflejar ese compromiso. La señalética, el acceso vial, la conectividad, la atención turística, la gestión de residuos y la seguridad deben mejorar y comunicarse con claridad, para que la comunidad y los visitantes perciban que algo está cambiando. La transparencia en la concreción de proyectos asociados a la ZOIT también será clave. Los ciudadanos tienen derecho a saber qué se está haciendo, cómo se financia y con qué criterios se eligen las prioridades. La mesa de trabajo es un buen comienzo; el siguiente paso es traducir sus acuerdos en cronogramas, inversiones y resultados tangibles. Es vital que la administración local no caiga en la trampa de la burocracia lenta o de los discursos bienintencionados que terminan en promesas incumplidas. Cobquecura se juega mucho en este proceso.
Declararse ZOIT es más que un reconocimiento: es una oportunidad para repensar su modelo de desarrollo, fortaleciendo su economía local, generando empleo estable, impulsando micro y pequeñas empresas turísticas, y consolidando una marca territorial respetuosa con el medio ambiente.
Si se logra que el turismo conviva armónicamente con la preservación ecológica, con el deporte y con las raíces culturales, la comuna puede convertirse en un ejemplo para otras zonas costeras de Ñuble y del país.. Toda visión estratégica está condenada al fracaso si no reconoce el principio básico de la coherencia entre lo que se declara y lo que se realiza. Aquí entra el valioso concepto que une el ser con el parecer. No basta con tener un plan maravilloso o un título de ZOIT: los servicios comunales, las obras públicas, la infraestructura y la gestión diaria deben reflejar ese compromiso. EDITORIAL