Columnas de Opinión: La nube tiene dirección. ¿Y si fuera austral?
Columnas de Opinión: La nube tiene dirección. ¿Y si fuera austral? Eugenio Prieto Katunaric Gerente General de Zona Franca de Punta Arenas De los casi 10.000 data centers que existen en el mundo, cerca de 4.000 están en Estados Unidos.
El 40% de la infraestructura digital del planeta se concentra en un país que representa alrededor del 4% de la población mundial y hasta un 70% del tráfico global de internet pasa por un solo condado en Virginia. Lo llaman “Data Center Alley”. Esta configuración no responde al azar geográfico, sino a décadas de decisiones estratégicas sostenidas en el tiempo. La nube, en definitiva, no es abstracta: tiene una ubicación concreta y hoy se encuentra mayoritariamente en Estados Unidos. América Latina ha tenido principalmente un rol de consumo más que de provisión de infraestructura digital. Gran parte de los servicios que utilizamos operan sobre plataformas instaladas fuera de la región, lo que abre una oportunidad relevante para el desarrollo de capacidades propias. Se trata de una oportunidad estratégica que distintos países comienzan a explorar. Chile tiene una agenda clara. El Ministerio de Ciencia impulsó el Plan Nacional de Data Centers con horizonte al 2030.
A ello se suma la inauguración, en 2025, de la primera “Región de Datacenters” de Microsoft en el país, junto con la presencia de Google, que instaló en Chile su primer data center propio en la región. En conjunto, los compromisos de inversión de operadores globales superan los US$8.000 millones, reflejando un avance concreto en la consolidación del país como actor relevante en esta industria. Chile está en el tablero. Un caso cercano que resulta interesante es el de Uruguay. El país ha promovido el desarrollo de zonas francas de servicios, generando condiciones atractivas para la inversión tecnológica.
Parque de las Ciencias es hoy una zona franca de 55 ha donde operan más de 60 empresas globales, entre ellas Google, que construye allí su segundo data center en la región con una inversión de US$850 millones. Esto permite posicionar al país como un hub digital regional, ofreciendo una referencia valiosa para otros mercados. El régimen se basa en incentivos tributarios, apertura comercial y estabilidad jurídica, factores que han contribuido a atraer inversión sostenida en el tiempo. Chile cuenta con condiciones comparables para avanzar en esta dirección.
Magallanes presenta ventajas altamente competitivas para el desarrollo de infraestructura digital: temperaturas frías que reducen significativamente los requerimientos de enfriamiento uno de los principales costos operativos de un data center, baja sismicidad, un alto potencial de generación de energías renovables y una Zona Franca con una trayectoria de casi 50 años. En un escenario donde la geografía digital cobra creciente relevancia, estos atributos adquieren un valor estratégico. El desarrollo de este tipo de proyectos no se agota en la instalación de infraestructura tecnológica. Implica la activación de un ecosistema que incluye empleo especializado, encadenamientos productivos, mayor actividad económica regional y oportunidades para retener talento. En este sentido, los data centers pueden constituir un motor de desarrollo con efectos sostenidos en el tiempo. Existen avances relevantes en materia de conectividad. La Fibra Óptica Austral, con 2.870 km, ya conecta a Magallanes. A ello se suma el Cable Humboldt, que proyecta posicionar a Chile como un punto de conexión clave con Asia-Pacífico. El siguiente paso es seguir avanzando en la consolidación de marcos regulatorios y condiciones habilitantes que permitan transformar estas ventajas en una propuesta atractiva para la inversión global.
La región puede proyectarse como un espacio relevante dentro de la nueva geografía digital, en cercanía a las necesidades regionales, con estándares de sostenibilidad y una visión de largo plazo que fortalezca la competitividad del país. La nube puede tener nuevas direcciones. Y una de ellas puede ser austral..