Autor: CLAUDIA CAMPAÑA
Las nuevas adquisiciones del MNBA
Las nuevas adquisiciones del MNBA Una visita a los museos del Parque Forestal permite ver exposiciones diversas y algunas obras de buen nivel.
Por ejemplo, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), recién se inauguró la muestra “Una colección en expansión (19001980). Nuevas adquisiciones”, que reúne 18 trabajos de un total de 55, que el museo adqu irió el año pasado para “completar repertorios iconográficos, subsanar algunos vacíos autorales, temáticos e históricos”, según señala Varinia Brodsky, directora del museo.
En dos salas del primer piso, con un diseño museográfico sobrio y sombrío, que estuvo a cargo de Magdalena Vergara V., se expone parte del heterogéneo conjunto de obras de reciente incorporación a la colección del MNBA. Es evidente que se usaron criterios variados de selección y compra. Hay pinturas en buen estado de distinta data y formato, tres grabados, una escultura en bronce, dos instalaciones fotográficas y un textil; trabajos realizados por artistas nacionales y algunos extranjeros.
Entre estas destaca “El testamento” (1909), de Eugène Benjamin Selmy, un óleo sobre tela de 214 x 255 cm, que participó en la Exposición Internacional de Bellas Artes del Centenario (1910) cuyo motivo son dos espacios interiores “habitados” por siete figuras de luto, cuyas actitudes oscilan entre el recogimiento y el diálogo ansioso, donde una anciana sentada en primer plano es el punto focal de la composición.
De Alfredo Helsby, “Caseríos de Valparaíso” (c. 1911), una tela de 54,5 x 95,5 cm, s o r p r e n d e p o r s u atención al detalle y la información que ofrece acerca de las viviendas y los habitantes de los cerros del puerto a principios del siglo XX.
De Ana Cortés (Premio N a c i o n a l d e A r t e 1974), una pequeña pintura (41,4 x 33,3 cm), firmada y con dedicatoria (“Compartiendo mi taller con mi amiga Matilde Pérez”) aunque sin fecha, muestra una figura femenina de pie frente a un atril en una pieza de muros tapizados de lienzos con motivos figurativos, nada geométrico ni óptico; se explica que su comAÑAPMACAIDUALC pra obedeció a la necesidad de “conservar retratos de las artistas chilenas pertenecientes a la colección, y para comprender las vinculaciones profesionales y afectivas entre las mujeres artistas”. En la misma sala, un díptico de Josefina Guilisasti, “Cordillera Darwin” (2020), una pintura sobre papel de excelente factura que registra un fragmento de la cordillera de los Andes, se adquirió porque es “un referente de arraigo a nuestro territorio”. Por último, en la sala/rotonda, el protagonismo lo tiene una instalación fotográfica titulada “Serie autorretrato” (c. 1982), de la brasileña Inés Paulino Mori (n. 1944, radicada en Chile desde 1970); un enorme collage compuesto de 115 piezas, que incluye retratos (algunos intervenidos) de personas vinculadas a la vida cultural artística nacional en los años 80 (Gaspar Galaz, Adriana Valdés, Carmen Aldunate, Lily Lanz, Roser Bru, Nena Ossa, Eduardo Vilches y Mireya Larenas, entre otros). En síntesis, una muestra que invita a pensar en lo acertado, o no, de estas adquisiciones. Q u e d a p o r v e r s i, efectivamente, la incorporación de estas piezas robustecerá la colección del museo, la investigación y la difusión del arte nacional. El MNBA conecta por dentro con el Museo de Arte Contemporáneo (MAC Parque Forestal), basta atravesar un pasillo para ingresar a esta otra institución museal, donde estas semaCrítica de arte nas hay variadas muestras. Entre estas destaco “Trifulca, objetos penitentes”, de Adolfo Martínez Abarca (n. 1976), profesor de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Curada por Laura Ibáñez K., esta posibilita visualizar seis esculturas recientes (2026), donde se han empleado objetos reconocibles ahora activados por mecanismos simples que reiteran una y otra vez una acción.
La palabra “trifulca”, un término coloquial, se refiere a una “disputa o reyerta ruidosa en la que participan varias personas”, pues, al ingresar a la larga y amplia sala, la primera impresión es que esta se encuentra algo vacía, pero luego se escucha un redoble de tambor que pone en alerta al visitante e “inunda” el espacio (en uno de los muros cuelga “Caja de banda”, un tambor y un par de palillos que acciona un dispositivo; es como si el objeto tuviera vida propia). Hay otras obras/objetos que se activan continuamente, entre estos “Lustrabotas”, un lustrín automático que pule una bota negra, y “El cóndor y el mástil”, una cuerda de seguridad para trabajos verticales que, suspendida del cielo, cae ruidosa y constantemente dentro de una bandeja instalada en el suelo. “Trapecista”, una figurilla que se desplaza por una viga, es un acierto. El conjunto funciona muy bien.
La muestra tiene un carácter lúdico, asimismo, apela a los sentidos y a la reflexión a partir del poético concepto de objetos en estado de penitencia; es decir, sometidos a la disciplina, la mortificación y el castigo. “Máquinas donde antes había cuerpos”, señala Ibáñez. UNA COLECCIÓN EN EXPANSIÓN (1900-1980). Nuevas adquisiciones Lugar: MNBA Hasta: 16 de agosto 2026 TRIFULCA, OBJETOS PENITENTES Adolfo Martínez Abarca Lugar: MAC Parque Forestal Hasta: 14 de junio 2026 Autor: CLAUDIA CAMPAÑA.
Y EN EL MAC, OBRA DE ADOLFO MARTÍNEZ UNA COLECCIÓN EN EXPANSIÓN (1900-1980). Nuevas adquisiciones Lugar: MNBA Hasta: 16 de agosto 2026 TRIFULCA, OBJETOS PENITENTES Adolfo Martínez Abarca Lugar: MAC Parque Forestal Hasta: 14 de junio 2026 Alfredo Helsby. Detalle “Caseríos de Valparaíso”, c. 1911.