Revivir los cimientos
Revivir los cimientos C uando proyectó el edificio de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, luego de ganar un concurso público en 1934, Juan Martínez no solo le entregó a la ciudad de Santiago un gran ejemplar de arquitectura moderna, sino que también se preocupó de que incluso lo que no se veía de este estuviera bien hecho.
Las llamadas "catacumbas", que corresponden al subterráneo, son un espacio que él no pensó para ser habitado; aun así, cuenta con una estructura a la vista fascinante de hormigón armado, con pilares y vigas robustas y la evidencia en el cielo de las salas escalonadas tipo auditorio que están en el piso de arriba.
Después de 88 años oculto, este subsuelo se habilitó como lugar de estudio y recreación para los alumnos, bajo el nombre de "Cimientos de la Facultad". La propuesta de usar estos mil metros cuadrados disponibles surgió de los arquitectos Humberto Eliash y Jorge Marsino, a quienes la Facultad de Derecho encargó sumar espacios de calidad para los estudiantes sin intervenir el edificio patrimonial, Monumento Histórico desde 2014. Se sabía de la existencia de este espacio, que se usaba desde hacía un tiempo como bodega, pero no contaba con las condiciones; sobre todo, con la altura apropiada. Por medio de excavaciones bajaron el nivel del piso unos 60 cm, y descubrieron también algunos sectores; todos estos se aprovecharon para armar salas de estudio abiertas e individuales, zonas de trabajo, gimnasio y cafetería.
Al ir más abajo con el suelo, debieron reforzar los muros todos marcados con su moldaje original por medio de una losa estructural que los amarra; además, acondicionaron los espacios con elementos que mejoran la acústica y le dan calidez, como una parrilla de tablas de madera en el cielo y un paño que absorbe el ruido.
Con un diseño moderLa emblemática obra de Juan Martínez, la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, en Providencia, escondía un subterráneo lleno de atractivo, con una estructura a la vista que refleja su cuidado diseño. Hoy, los arquitectos Humberto Eliash y Jorge Marsino convirtieron ese espacio en un nuevo lugar de aprendizaje inmerso en los cimientos físicos y espirituales de la facultad. Texto, M. Cecilia de Frutos D. Fotografías, José Luis Rissetti Z. ARQUITECTURA Martínez diseñó lo que nadie iba a ver, el reverso de las salas auditorio del primer piso. Principios de la Constitución son parte del proyecto, como sus cimientos espirituales.
Revivir los cimientos En un costado del edificio acaban de instalar un memorial de Andrés Bello, obra de Mauricio Guajardo.. Revivir los cimientos El edificio es una las obras fundamentales fundamentales de Juan 1 Martínez, inaugurado inaugurado en 1938.4 El pasillo central contiene una exposición con los tres grandes momentos de la escuela, por medio de fotos y maquetas.
En 2024 se abrió el Jardín de la Escuela, un espacio frente al río que el municipio le entregó en comodato. no, se armaron estaciones de trabajo y áreas de estar con un mobiliario funcional y cómodo cómodo para los estudiantes, que incluye separadores separadores de vidrio templado y bibliotecas perimetrales perimetrales con colecciones de antiguos libros de derecho. “Este proyecto habla del cambio en el proceso educativo. Antiguamente, los salones de clases eran los únicos lugares adonde se iba a aprender.
Hoy día, los alumnos alumnos aprenden de manera autónoma, por eso se requieren distintas modalidades de salas”, cuentan los arquitectos, quienes tienen sus oficinas particulares y se han unido para distintos distintos encargos (@eliash_arquitectos y @marsino_arquitectura). Juan Martínez concibió un edificio para unos 1.200 estudiantes; hoy tenemos 2.500 explica el decano Pablo Ruiz-Tagle.
“Poder ver los cimientos fascinó a los arquitectos, y así partió la idea complementaria de querer reflejar reflejar también nuestros cimientos espirituales, las cosas que en el derecho y para la universidad son nuestros fundamentos; ahísurgió una idea de poner palabras claves de la Constitución”, agrega. Por esto, libertad, igualdad, justicia, fraternidad fraternidad y otros conceptos aparecen en grandes grandes letras azules, con la misma tipografía que Martínez diseñó para la fachada del edificio.
La recuperación de este subsuelo implicó crear distintos accesos desde el interior del edificio y también desde el patio central y el casino; y la incorporación de entradas de luz natural, de manera que no haya penumbra total total e incluso que en ciertos momentos ingrese ingrese sol a algunas salas.
Inaugurado el 5 de marzo, marzo, este nuevo espacio resultó ser mucho más que un lugar necesario para el aprendizaje aprendizaje y la formación académica, también puso en evidencia la gran obra arquitectónica que los acoge. “Martínez diseñó literalmente los cimientos, cimientos, esto es algo que hoy nadie hace”, concluyen los arquitectos. \[).