“Parece que la universidad fuera un departamento del Ministerio de Educación, y no somos eso, tenemos autonomía”
“Parece que la universidad fuera un departamento del Ministerio de Educación, y no somos eso, tenemos autonomía” MACARENA CERDA MORALES Sube por la escalera central de Derecho de la Universidad de Chile, se detiene frente al busto de Juvenal Hernández el último decano de esta facultad que encabezó la rectoría, hace 73 años y lo observa unos segundos antes de continuar. El edificio aún está en silencio estival y el eco del taladro, junto al rechinar de los zapatos de los trabajadores, rebota en los muros que se afinan para el regreso de marzo. “La U. de Chile es mi vida”, dice Pablo Ruiz-Tagle (67), exalumno, profesor y decano desde 2018. Ahora aspira a conducir la Casa de Bello. Mientras el edificio permanece en obras, el abogado plantea también una reparación simbólica: recuperar autonomía frente al poder político y devolver al plantel el pulso intelectual que, asegura, lo hizo crecer junto con la República.
Este mes formalizará su candidatura. ¿Qué lo hizo decidirse a postular a la rectoría? “En este período de siete años y medio como decano, creo que con mucho esfuerzo, con un equipo detrás, hemos demostrado que en Chile es posible tener una universidad pública de excelencia. La Facultad de Derecho ha conseguido, en su puntaje, docencia e investigación, un reconocimiento a nivel nacional e internacional. Hay muchas unidades en la universidad que tienen ese mismo nivel de calidad y compromiso, pero hay otras que están en una situación desmejorada. Y no estoy solo hablando de cuestiones económicas, sino que también a veces falta un proyecto común, levantar un espíritu, un ánimo determinado para hacer las cosas bien.
Y en eso, con la experiencia que ya tengo en esta facultad, creo que puedo ir a contribuir”. ¿Considera que hoy día la U. de Chile no está tan presente en el debate? “Yo creo que con las autoridades actuales, desde hace algún tiempo, la voz de la U. de Chile no tiene el protagonismo que debía tener. A veces se confunde con la voz de otras universidades, con la del Consejo de Rectores, de las universidades estatales, a veces incluso hasta se confunde con la del Ministerio de Educación. Parece que la universidad fuera un departamento del Ministerio de Educación, y no somos eso, tenemos autonomía y estamos para hacer cosas muy distintas a las que hace el Ministerio de Educación, en cualquier gobierno.
La universidad tiene que ser una guía independiente”. ¿Cuáles son los ejes que usted impulsaría como rector? “Estamos viviendo tiempos muy difíciles para la educación y la enseñanza pública en particular, por eso no hay ninguna duda de que un tema central es la docencia. Hay que dignificar la tarea docente. La investigación tiene que estar orientada a los grandes problemas nacionales y tenemos que concertar a la empresa privada y a fondos internacionales en la investigación.
Tenemos que pensar muy en serio cómo atraer profesores académicos de Europa del Este, de Asia, que vengan a hacer clases, que puedan trabajar con nosotros y renovar la universidad para que recupere, tanto la U. de Chile como el sistema educacional público chileno, el carácter cosmopolita”. Si se convirtiera en rector, ¿cuáles serían las decisiones que tomaría en sus primeros 100 días de gestión? “Lo que haría es convocar en la Casa Central una reunión de los profesores que realizan docencia e investigación para conversar con ellos sobre cuáles son las percepciones que tienen sobre el sistema de jerarquización de los profesores, los ascensos, las remuneraciones, todos los formularios que tienen que enLo que pasa muchas veces es que los estudiantes que controlan las tomas son las personas a las que los profesores y las autoridades universitarias les rinden pleitesía después”. tregar una y otra vez para informar de su gestión, que se pueden facilitar, para desburocratizar. Y lo otro que haría es una revisión profunda de las comunicaciones de la universidad. Encuentro que muy pocas personas dentro atienden a la radio de la U. de Chile y al canal, esos medios de comunicación no están siendo usados para reflejar la realidad de la universidad.
Esto no lo digo yo, lo dice el informe de la Comisión de Pares de Evaluación”. ¿Postula que los medios de la U. de Chile se han convertido en altoparlante del Gobierno? “Bueno, sí, pero lo que pasa es que este gobierno se acaba, entonces, ¿de qué va a ser el altoparlante? Y la universidad tiene que tener todas las posiciones políticas... Nosotros no somos gremialistas. Yo invitaría a mi equipo, como rector, a las personas independientemente de cuál sea la posición política que tengan.
He trabajado con todo el espectro de posiciones políticas, sociales y económicas como decano, y espero hacerlo como rector”. ¿Qué pasaría con la iniciativa de la triestamentalidad si usted gana la elección? “Hay como un esfuerzo repetido respecto de la triestamentalidad que no va en la línea de enfrentar los problemas reales de la universidad: cómo subimos la calidad, cómo subimos los puntajes mínimos de algunas carreras que no logran llenar sus vacantes, cómo logramos que la investigación sea más relevante y se reconozca. Creo que la triestamentalidad, además, ha sido llevada por la rectora Rosa Devés con graves objeciones de procedimiento. Por eso yo estoy en la Contraloría General de la República pidiendo que se pronuncie sobre esa cuestión, porque pienso que no se ha respetado el estatuto de la universidad.
Vería cuál es la decisión de la Contraloría, si respalda la idea de que esto, desde el punto de vista del procedimiento, está mal hecho, habría que revertirlo y no podría llegar a aceptarse la propuesta que ha hecho la rectora.
Y si es que es aceptada, habría que ver en qué términos”. Si fuera rector, ¿cuál sería el protocolo concreto ante una ocupación de la Casa Central? “Trataría de hablar directamente con las personas responsables, les haría ver y conversaría directamente, como lo he hecho acá. Es un tema bien complejo y creo, para bien de Chile, al menos en estos últimos años, que este recurso de la fuerza ha disminuido. Quizá con un gobierno de derecha haya gente que quiera volver a esto, sería lamentable.
Lo que pasa muchas veces es que los estudiantes que controlan las tomas son las personas a las que los profesores y las autoridades universitarias les rinden pleitesía después”. ¿Cómo ve la resolución en cuanto a la norma de los 75 años? “Yo era partidario de que la ley se derogara para todos. Me pareció extraño, inconveniente, esta excepción especial.
Porque dice que es para profesores destacados, pero ¿ quién va a determinar quiénes son los destacados? Mejor hubiera sido que las universidades del Estado no tuviesen esta regla, porque esto va a generar diferencias odiosas. Dice también que va a excluirse a las personas que sean electas durante su mandato, y ahí hay algunas personas, algunos son de la U. de Chile, otros no, que se benefician directamente.
Es una ley un poquito con nombre y apellido, y eso no me gusta”. Usted ha cuestionado que existan carreras con puntajes de corte bajo 500 puntos en la U. de Chile, ¿plantea establecer un puntaje mínimo común para toda la universidad? “Sí, creo que tiene que haber un puntaje mínimo, por lo menos de 600 o más. Estamos con carreras en que entran personas que no tienen la preparación necesaria, y más vale que tengan menos vacantes.
Tenemos que prepararnos, pues resulta que, por la baja natalidad, va a haber una disminución del universo de postulantes que se está notando”. ¿Usted cree que hoy día el FES está “maduro para legislar”, como se ha planteado en Cartas al Director? “No, yo creo que hay dificultades. Por ejemplo, nosotros también fuimos a la Contraloría por los aranceles regulados. La Facultad de Derecho recibió una merma de un 7% en comparación a cinco años, lo que significa unos $1.500 millones en el período.
Fuimos también a la superintendencia pidiéndole que revocara la decisión porque no se respetaron los procedimientos de fijación de aranceles regulados para la carrera de Derecho”. ¿Qué espera del próximo Ministerio de Educación? “La ministra (entrante) María Paz Arzola creo que es una persona seria, se ve bien inspirada y tiene, hasta donde yo sé, un trabajo en centros, en ONGs de derecha sobre este tema. Ella ya mostró una orientación hacia la educación parvularia, pero ojo: ¿ quién educa a los profesores? Lo decía Andrés Bello en el discurso. O sea, formar profesores es lo más difícil y eso lo tienen que hacer las universidades de calidad.
Y eso es lo que hemos dejado de hacer en cierto modo”. ¿Le preocupan eventuales recortes en educación superior bajo el próximo gobierno, en pos de reenfocarse en los niños? “Pero es que para reenfocarse en los niños se pueden recortar muchas asesorías, muchos programas que no funcionan; no tienen para qué recortar a las universidades. También se pueden recortar los fondos públicos que van a las universidades privadas de mala calidad. Nosotros somos una universidad de primera calidad; entonces, no tiene mucho sentido recortarnos a nosotros. Creo que sería un grave error desvestir a un santo para vestir a otro. Santos no somos, somos no confesionales, pero en fin”. Tiene que haber un puntaje mínimo por lo menos de 600 o más.
Estamos con carreras en que entran personas que no tienen la preparación necesaria, y más vale que tengan menos vacantes”. A veces falta un proyecto común, falta levantar un espíritu, un ánimo determinado para hacer las cosas bien. Y en eso, con la experiencia que yo ya tengo en esta facultad, creo que puedo ir a contribuir”. También fuimos a la Contraloría por los aranceles regulados. La Facultad de Derecho recibió una merma de un 7% en comparación a cinco años atrás, lo que significa unos $1.500 millones”.. Este mes oficializa su candidatura, con críticas a la administración actual.
Advierte que la reversión de la norma sobre retiro a los 75 años fue “un poquito con nombre y apellido”. Pablo Ruiz-Tagle, decano de Derecho de la U. de Chile y postulante a rector: ‘‘Tiene que haber un puntaje mínimo por lo menos de 600 o más.
Estamos con carreras en que entran personas que no tienen la preparación necesaria, y más vale que tengan menos vacantes”. ‘‘A veces falta un proyecto común, falta levantar un espíritu, un ánimo determinado para hacer las cosas bien. Y en eso, con la experiencia que yo ya tengo en esta facultad, creo que puedo ir a contribuir”. ‘‘También fuimos a la Contraloría por los aranceles regulados.
La Facultad de Derecho recibió una merma de un 7% en comparación a cinco años atrás, lo que significa unos $1.500 millones”. Pablo Ruiz-Tagle Vial es abogado de la Universidad de Chile y máster y doctor en Derecho en Yale.