Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL Corresponsal en Brasil
Lula sale a correr y abre la billetera en una campaña cada vez más difícil
Lula sale a correr y abre la billetera en una campaña cada vez más difícil A menos de seis meses de la elección presidencial de octubre en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ha comenzado a reforzar dos frentes sensibles para su campaña: la percepción sobre su edad y la disputa por el apoyo de los votantes de menores ingresos. En los últimos días, el mandatario apareció en redes sociales realizando ejercicios, trotando y entrenando en el gimnasio, y además ha anunciado medidas económicas. La ofensiva comunicacional coincide con un escenario electoral más competitivo, luego de que sondeos recientes mostraran un empate técnico con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. La “maratónica” estrategia electoral “Viernes de corrida en Río de Janeiro. Recorrí los más de 500 metros del túnel del mayor barrio de brasil”, dice el octogenario mandatario, en un video en el que se le ve corriendo junto a un grupo de funcionarios de gobierno. En otro, titulado “maratón para entregar un Brasil mejor”, se suceden varias imágenes y videos del líder izquierdista corriendo en eventos, en el gimnasio y haciendo distintos tipos de ejercicios. Su esposa, Rosângela “Janja” da Silva, también participa de la campaña en redes sociales, y subió un video en el que el Presidente hace sentadillas en el gimnasio. “Mi esposo está acá desde la 6 de la mañana. Esto es después de 45 minutos en la trotadora”, dice Janja, mientras graba a Lula. El interés del izquierdista en la actividad física no es nuevo.
Las imágenes del mandatario corriendo o boxeando suelen aparecer en sus redes sociales cuanTREKCUTSODRACIR / LISARBEDAICNEDISERP / OTOHPPFA do está en campaña, y esta vez no pasó desapercibido en el mundo político brasileño, en momentos en que la edad de Lula se ha convertido en un flanco atacado por la oposición. Flávio Bolsonaro llegó a compararlo con un “Opala velho”, un auto antiguo y desgastado, mientras su campaña ha buscado presentarlo como una alternativa más joven frente al mandatario.
En paralelo, dirigentes de la derecha como el gobernador de So Paulo Tarcísio de Freitas han insistido en la necesidad de “renovación” política, en una disputa donde Lula aspiraría a gobernar hasta los 85 años si es reelegido. Y no son solo políticos los que han hablado del tema de la edad.
Un artículo de The Economist sostuvo a fines de diciembre que es “muy arriesgado para Brasil tener a alguien tan mayor en el poder por cuatro años más”. Mientras, una publicación de la revista Veja destacó hace un mes que “la diferencia de edad entre Lula y Flávio es la mayor de los últimos años en disputas presidenciales”. Marco Antonio Carvalho Teixeira, analista político de la Fundación Getulio Vargas, dice que las repetidas imágenes de un Lula energético en redes sociales son “sin duda una estrategia vinculada al proceso electoral”, ya que sectores opositores intentan “marcar a Lula con problemas de salud” similares a los que afectaron la imagen del presidente estadounidense Joe Biden durante la última campaña en ese país. En ese contexto, agregó, Lula busca “mostrar vigor” para contrarrestar esas críticas.
“Demostrar vigor físico es una forma de alejar la narrativa de que él no tiene condiciones para ALULAJNAJ @ MARGATSNI gobernar el país”, concuerda Vítor Sandes, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Federal de Piauí. Baja en las encuestas y promesas económicas El giro comunicacional se produce en un momento delicado para el Presidente en las encuestas. Un sondeo de Datafolha mostró la semana pasada a Flávio Bolsonaro con 46% de intención de voto frente a 45% de Lula en una eventual segunda vuelta. Aunque ambos aparecen técnicamente empatados dentro del margen de error, fue la primera vez que el senador superó numéricamente al actual mandatario en esa medición. El mismo sondeo muestra al mandatario en un empate técnico con otros dos candidatos: el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, y el de Minas Gerais, Romeu Zema. Otras encuestas muestran cifras similares, un cambio significativo para quien era el líder indiscutido en los sondeos hace solo unos meses. Más allá de la imagen personal, y el deporte, el gobierno también ha intensificado anuncios orientados a los sectores de menores ingresos, base histórica del lulismo.
Esta semana el Ejecutivo presentó al Congreso el proyecto de directrices presupuestarias para 2027, que contempla elevar el salario mínimo a 1.717 reales (US$ 344), un aumento de cerca de 6%. Además, la administración ha mantenido el programa Bolsa Família, principal esquema de transferencias monetarias del país, que beneficia a millones de hogares vulnerables; ha reforzado el programa Pé-de-Meia, creado para incentivar la permanencia de estudiantes de bajos ingresos en la enseñanza media mediante depósitos condicionados al cumplimiento escolar; ha lanzado nuevas versiones del programa Desenrola, orientado a reducir morosidad y facilitar acceso al crédito; y ha ampliado los alivios tributarios a trabajadores de menores ingresos.
La administración ha defendido esas medidas como parte de una agenda de justicia social y dinamización del consumo interno, pero instituciones como el Banco Itaú han estimado que el actual ritmo de ajuste fiscal es insuficiente para estabilizar la deuda pública.
“Desde 2006, la base electoral lulista ha estado centrada en las clases de menores ingresos, es decir, las más dependientes de políticas sociales”, sostuvo Sandes, quien plantea que las medidas de Lula “dialogan directamente con ese segmento, reforzando vínculos políticos y electorales, fundamentales para la disputa de este año”. Así lo sienten también algunos votantes.
En Fortaleza, una de las capitales del Nordeste donde Lula mantiene respaldo relevante, Joo Ferreira, conductor de Uber de 39 años, dijo que “la gente mira mucho el precio de la comida, pero también valora cuando sube el salario mínimo o sigue el Bolsa Família”. A su juicio, “si el bolsillo mejora, eso pesa más que las peleas políticas”. Sin embargo, Carvalho Texeira plantea que la estrategia del gobierno puede haber llegado “un poco atrasada” ya que la oposición ya ha buscado “desgastarlo” debido al alza en el costo de la vida.
Pese a que Brasil exhibe desempleo en niveles históricamente bajos (5,8% en el último trimestre), productos esenciales han visto un alza sostenida en su precio en los últimos meses los alimentos subieron cerca de un 2% en marzo, por ejemplo lo que, según analistas, ha afectado las cifras de aprobación del gobierno: en la última Datafolha, 40% de los encuestados calificaron el gobierno como “malo” o “pésimo”, contra el 29% que lo consideró “bueno” o “muy bueno”. El Presidente brasileño ha subido múltiples videos en sus redes sociales donde se le ve haciendo ejercicio y ha aprobado varios beneficios sociales. Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL Corresponsal en Brasil.
Analistas lo ven como una clara estrategia electoral ante la caída en las encuestas: El Presidente brasileño ha subido múltiples videos en sus redes sociales donde se le ve haciendo ejercicio y ha aprobado varios beneficios sociales. EL PRESIDENTE BRASILEÑO ha tomado medidas económicas dirigidas a las clases más necesitadas. LULA HA SUBIDO videos a sus redes haciendo ejercicio.