Autor: Humberto Araya, docente y escritor
Algorítmica
Algorítmica días de iniciado un nuevo año escolar, un tema ha saltado al aula A desde la preocupación social por el impacto de las redes en escuelas y liceos: prohibición del celular en los recintos educativos.
Todo el mundo pensante tiene conciencia que en la era digital el daño se ha banalizado, conocimiento adquirido gracias a Hannah Arendt, quien tras analizar el juicio al criminal nazi Adolf Eichmann concluyó que individuos comunes pueden cometer atrocidades atroces no por una maldad intrínseca, sino por burocracia, obediencia ciega y falta de reflexión. Así, no es extraño que en Chile haya quienes aún defiendan o minimalicen el asesinato de otros chilenos durante la dictadura.
En el artículo "Algoritmocracia y la banalidad del mal: ¿ por qué la cancelación está produciendo cerebros rotos?", de Elias Arab, se analiza el impacto de las redes sociales en la conciencia y alma de la juventud, Que niños y adolescente estén viviendo un incremento de intentos suicidas, ansiedad, depresión y peleas en los patios refleja el estado de la salud mental infanto-juvenil. Y las redes sociales no son inocentes, como tampoco de la ausencia de lectura, la falta de amistad sincera y del plagio intelectual como herramienta para acortar el paso. Diversos países levantan barreras contra el uso del celular, pero la medida choca con dificultades. No se puede registrar a los alumnos. Se presta para acusaciones, atentado a Linterna de Papel la privacidad y otros colmenares, como uso de la censura previa. Que en la requisición de celulares ocurriese pérdida, el colegio se vería sujeto a procesos judiciales. Sin mencionar las dificultades y la tensión extra para los profesores y directivos escolares, amén del retardo en el inicio y término de las jornadas. Sin embargo, el celular parece tener la respuesta a partir de sus propios algoritmos. En Chile, desde el nacimiento, todos tenemos un rut y cédula de identidad desde cierta edad. El sistema está centralizado a través del Registro Civil mediante una cadena digital al igual que el sistema de registro estudiantil en todo el país. Las propuestas digitales para abordar el problema surgen desde esos elementos. Que mediante la algoritmia, en los horarios de clases, los ruts de estudiantes matriculados fuesen bloqueados automáticamente en cualquier parte del país para el año lectivo. Y segundo, que ciertas redes sociales (de suyo tóxicas para la juventud) también estuviesen vetadas por el mismo sistema. Si las cadenas comerciales saben cuál es nuestro consumo, el Estado podría imponer el control a las redes sociales para menores y adolescentes. No olvidar que con el uso libre de redes impedimos el desarrollo de la empatía.
Que por descuido o maldad priorizamos la viralidad por sobre la veracidad, y que olvidamos algo elemental: el cerebro adolescente no distingue entre la agresión física y la agresión social, que incluye la funa y el bullying a los compañeros. cz Autor: Humberto Araya, docente y escritor. EFE