Editorial: Un nuevo aire para la extensión portuaria
Editorial: Un nuevo aire para la extensión portuaria alorada por las autoridades regionales, los gremios productivos y la mayoría de los incumbentes vinculados al mundo marítimo-portuario, la aprobación dada por la Comisión de Evaluación Ambiental V (Coeva) de la Región de Valparaíso al proyecto Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL) es un paso importante en los planes que impulsa la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV) para mejorar la infraestructura del Espigón y robustecer la actividad logística local y regional, pero está aún lejos de ser el hito definitivo en un proceso que todavía enfrenta desafíos monumentales tras más de quince años de tramitación. El proyecto aprobado contempla la reducción en cerca de un 50% de la iniciativa original de 2018. Y aunque incluye la construcción del nuevo muelle Sitio Costanera, con un frente de atraque de 430 metros de extensión, cabe recordar que esto sólo corresponde a la primera fase de la expansión portuaria.
Puerto Valparaíso debe elaborar ahora el Estudio de Impacto Ambiental de los proyectos que comprenderán la Etapa 2, estos son la extensión de los sitios 1,2 y 3 en 122 metros y la conversión del sector de San Mateo en una explanada de acopio de contenedores. Una vez que todas estas obras estén terminadas, en un horizonte indeterminado que nunca será antes del año 2030, el Puerto de Valparaíso verá duplicada su capacidad de transferencia. Parece mucho, pero resulta menos impresionante al compararla con las proyecciones del Puerto Exterior, en San Antonio, o el megapuerto de Chancay, en Perú. Valparaíso se decantó por un crecimiento acotado, desarrollado en etapas, que apuesta a exprimir las eficiencias de gestión para lograr ventajas comparativas frente a sus competencias cercanas. Con todo, el camino pendiente es largo y representará desafíos importantes en todos los ámbitos.
El cambio de visión que dio EPV al proyecto original fue clave para sensibilizar a la ciudadanía sobre las conveniencias de la ampliación portuaria, pero le corresponderá a la nueva administración que tome las riendas en las próximas semanas establecer los ritmos y énfasis que marcarán el tranco de la etapa 2.
Lo que no puede perderse es el aprendizaje acumulado, la capacidad técnica y la consciencia compartida de que la primera vocación de Valparaíso y su fuente más importante de desarrollo a futuro es el puerto.. La aprobación dada por la Comisión de Evaluación Ambiental al proyecto TCVAL es un paso clave en el desarrollo de Valparaíso. E Editorial