Editorial: La compleja adolescencia
Editorial: La compleja adolescencia La comentada serie de televisión describe una realidad que no es ajena para las familias y el sistema educacional chilenos. Un impacto global ha tenido la serie de ficción inglesa “Adolescencia”, que narra la historia de un niño de 13 años acusado de asesinar a una compañera de curso. Sus creadores, Stephen Graham quien además interpreta al padre del niño y Jack Thorne, se basaron en varios casos que demuestran un aumento preocupante de actos violentos contra mujeres perpetrados por menores de sexo masculino.
La obra, a través de los roles del policía y de los padres, se detiene a indagar cuál es el móvil del asesinato y ahonda en las características sicológicas del niño, de su familia y del entorno escolar. Nada parece explicar un acto de tal violencia.
La respuesta parece oculta para los mayores y es que se encuentra en el submundo de las redes sociales, donde, con un lenguaje propio, se expone a los más débiles, se exalta a los “exitosos” y se busca la aceptación del grupo; todo ello, con una visibilidad agobiante.
Las explicaciones comienzan a surgir de la red de sitios web manosfera, que promueve la superioridad del género masculino y que lleva a muchos jóvenes a tener sentimientos de menosprecio y rabia contra las mujeres que los rechazan y con ello los sitúan en el grupo de los “incel”, el agraviante apodo referido a aquellos que no logran tener pareja y que, catalogados así, quedan sumidos en el aislamiento.
Es que como muestra la producción británica la búsqueda de reconocimiento, de valoración y de sentido de pertenencia, muchas veces encuentra como respuesta el rechazo, la burla y la crueldad en forma de un bullying despiadado, que conduce a la soledad y la desesperación.
El éxito de la serie radica en el planteamiento de temas de los que se debate incesantemente en la sociedad actual, pero que no se abordan con medidas concretas, pues los mayores no parecen contar con las herramientas necesarias.
Un sistema escolar donde los profesores han perdido toda autoridad y encuentran dificultad para imponer disciplina, con padres que sobreprotegen a los hijos y que no están dispuestos a asumir el costo de establecer límites, y en un ambiente de inseguridad en que es preferible que los niños se queden en la casa frente a una pantalla antes que exponerse a los peligros de la calle “pensé que en la casa estaba seguro”, dicen los padres del acusado derivan en un uso excesivo de las redes sociales, las que se convierten en el único medio de contacto social, con todas las distorsiones conocidas, transformándose en puerta de entrada a un mundo que los adultos desconocen.
El gran desafío que este escenario plantea para el sistema educacional es el fomento de la sociabilización, dando espacios para la integración, relevando valores básicos de convivencia y comunicación, y restableciendo la autoridad en la relación profesor-alumno. En momentos en que se discute si los niños deben o no tener acceso a los teléfonos celulares en los colegios, parece necesario considerar sus efectos dañinos para quienes están formando su personalidad. Como lo han documentado especialistas, la exposición permanente distorsiona las relaciones sociales e impacta la salud mental. Así, situaciones dramáticas descritas en la producción inglesa distan de ser solo una ficción. Para las familias, todo esto también implica un reto: en un mundo interconectado, no parece fácil privar a los jóvenes de las redes sociales. De allí la urgencia de que se aborde de manera colectiva, en un esfuerzo de la sociedad en su conjunto, cómo enfrentar esta realidad. El acompañamiento, la vida familiar compartida, la conversación diaria pueden ayudar a detectar tempranamente los efectos del bullying y del rechazo al que pueden estar expuestos los jóvenes.
Para los creadores de la serie es momento de comenzar a considerar “una edad digital del consentimiento” con restricciones de uso para los menores de 16 años; a su vez, el sicólogo social Jonathan Haidt ha propuesto los 14 como la etapa a partir de la cual recién un niño debiera tener acceso a un teléfono inteligente. Para otros especialistas, es hora de exigir a los dueños de las plataformas una regulación de los algoritmos.
Así como en Reino Unido el tema se llevó al Parlamento y se acordó que la serie sea vista en los establecimientos educacionales, sería conveniente que también en Chile sea materia de discusión en los colegios y en las familias para en conjunto abordar el problema y levantar las alarmas frente al nocivo efecto de las redes sociales para los niños y jóvenes..