Autor: Guillermo Riquelme Universidad Autónoma de Chile
Sin asignar
Sin asignar servó una presión sostenida equivalente a la actual. Hoy, a dos semanas bajo el gobierno de José Antonio Kast, la movilización no sólo reaparece, sino que lo hace con mayor intensidad, mayor coordinación y un tono abiertamente confrontacional. Quienes hoy se movilizan dicen defender la democracia, pero lo que muestran en la práctica es otra cosa: una calle convertida en herramienta de presión política. Seamos claros, las protestas actuales responden al color del gobierno. No estamos ante una ciudadanía que despierta, sino ante sectores que reaccionan cuando el poder deja de serles afin. Durante cuatro años, frente a problemas iguales o peores, el silencio fue la regla. Rodrigo Salinas Rojas Subsidios al empleo · En los últimos años en Chile se ha observado una mayor debilidad del mercado del trabajo, con dificultades persistentes para generar empleos de calidad.
Esto se refleja en una informalidad cercana al 27% y una tasa de desempleo que ronda el 8%. El último boletín de empleo del INE da cuenta de que los pocos nuevos puestos de trabajo son liderados por trabajadores por cuenta propia (4%) y asalariados informales (6,5%). Esto muestra una tendencia hacia empleos con menor estabilidad, muchas veces sin contrato formal ni acceso a protección social Frente a esto, las políticas públicas han priorizado instrumentos como subsidios al empleo que, si bien, pueden generar alivios en el corto plazo, sus resultados han sido acotados en términos de mejorar estructuralmente la calidad del empleo. Aun así, se insiste en ellos a través del denominado Sistema Unificado al Empleo (SUE), hoy en la agenda tras la reciente promulgación de la Ley Nº 21.808.
La experiencia comparada sugiere que para fortalecer el mercado laboral hay que complementar estas medidas con políticas que impulsen la inversión, la adopción tecnológica y la productividad, factores clave para la generación sostenida de empleos de mayor calidad. Dar la hora · Cada año, cuando se anuncia el cambio de hora de abril, la conversación se repite en oficinas, sobremesas y salas de clases. Algunos lamentan tardes más cortas y otros celebran mañanas menos oscuras, pero lo que rara vez se discute es cómo impacta esta decisión en algo tan básico como dormir bien y despertar con energía. Autor: Guillermo Riquelme Universidad Autónoma de Chile.