Autor: JANINA MARCANO
Intervenir los patios escolares mejora la convivencia
Intervenir los patios escolares mejora la convivencia Múltiples experiencias en Chile y el mundo están mostrando que el patio escolar es más que un lugar de tránsito o un espacio accesorio. De hecho, su diseño puede influir directamente en cómo los estudiantes se relacionan, se mueven e incluso aprenden, advierten expertos. La Fundación Patio Vivo hizo un análisis de intervenciones que habían realizado en patios escolares de siete colegios de comunas como Llanquihue, Lo Barnechea y San Miguel. La propuesta consistió en transformar estos espacios con naturaleza y diversificando las formas de juego, a través de elementos como árboles, rampas, cilindros de concreto o estructuras que permiten trepar y explorar. El objetivo fue activar distintos tipos de juego: libre, con desafío, activo y en contacto con la naturaleza, explica Marcial Huneeus, director de Innovación e Incidencia de Fundación Patio Vivo.
Los resultados mostraron un aumento de 9,73% en la percepción de los docentes de una mejor convivencia escolar, un 26% de mayor inclusión entre estudiantes de distintas edades, contextos socioculturales y diversidad de género, y un incremento del 50% de actividad física. A esto se suma 22,6% más de uso pedagógico del patio, lo que a juicio de los autores refuerza el potencial de esta zona como espacio de aprendizaje. “Antes tendía a haber dos o tres partidos de fútbol simultáneamente. Hoy aparecen nuevas formas de compartir, donde tanto niños como niñas comienzan a interactuar”, dice Huneeus. Y añade: “Las niñas que normalmente están en los bordes del patio empiezan a tener un lugar también central”. Según explica, cuando los estudiantes no encuentran qué hacer en el recreo, tienden a aparecer conflictos. En cambio, al diversificar el juego, se generan dinámicas más colaborativas. “Niños de distintos cursos empiezan a jugar juntos, a ayudarse, a darse la mano para subir (a una zona de juegos). Se genera una dinámica distinta”, agrega. Experiencias similares han sido impulsadas por la Fundación Cosmos, donde el foco ha estado en incorporar la naturaleza en los patios. Esto, en proyectos desarrollados en colegios de La Pintana y Puente Alto.
“Cambiamos el concepto de patio escolar, que normalmente tiene muchas canchas de fútbol, mucho maicillo y poco verde, por patios con huertos e infraestructura como túneles rodeados de vegetación”, explica Diego Urrejola, director ejecutivo de la fundación. “Lo que hemos visto es que niños que se desarrollan en patios que tienen naturaleza son niños que están menos estresados y que desarrollan una amplia batería de estrategias de juego”, señala. Y añade: “Trabajan no solo con la habilidad del deporte, sino también otras sociales como colaboración”. Mayarí Castillo, académica del Centro de Economía y Políticas Sociales de la U. Mayor, dice que los resultados de estas experiencias están alineados con lo que muestra la evidencia. “Una mayor infraestructura verde en patios mejora indicadores de rendiOVIVOITAPNÓICADNUF miento y también socioemocionales. Los niños se declaran más felices y alegres con su entorno”, asegura Castillo. En un contexto en que la violencia escolar ha ganado visibilidad en el país, estos espacios aparecen como una herramienta concreta para impulsar interacciones positivas y mejor ánimo entre los alumnos, aseguran los expertos. “Los patios con naturaleza generan niños menos estresados, más disponibles para sociabilizar y resolver conflictos de mejor forma”, sostiene Urrejola. Castillo comenta: “Las dinámicas de patio son espacios donde los niños construyen comunidad.
Por lo tanto, representan una oportunidad para impulsar dinámicas de tolerancia y solidaridad, y eso tiene un efecto en la violencia”. Felipe Kong, académico de la Facultad de Educación UDP, señala que estas intervenciones son muy relevantes si se considera que en Chile “el tiempo que los estudiantes pasan en el patio es tan importante como el que se destina a asignaturas como matemáticas”. Kong comenta: “Un patio diseñado con diversidad de zonas y de espacios de encuentro es un lugar de comunicación y de juego, lo que disminuye la posibilidad de conflictos o de invisibilidad que muchos estudiantes experimentan”. Según los entrevistados, países como Alemania, Inglaterra y Francia les están dando cada vez más relevancia a la transformación de los patios escolares. Autor: JANINA MARCANO. N Transformar estos espacios para que pasen de ser explanadas solo con canchas de fútbol a tener árboles, rampas y estructuras que impulsen distintas formas de juego mejora las interacciones y aumenta la inclusión. Según múltiples experiencias en el país y la opinión de expertos: En el Colegio Betterland School (Lo Barnechea), la Fundación Patio Vivo rediseñó el patio con estrategias de juego y naturaleza. Se han reportado mejoras en convivencia e inclusión.