COLUMNAS DE OPINIÓN: Abigeato, algo más que diagnósticos
COLUMNAS DE OPINIÓN: Abigeato, algo más que diagnósticos a conformación de una nueva mesa intersectorial para abordar el abigeato en Magallanes vuelve a poner sobre la mesa -nunca mejor dicho un problema que no es nuevo ni reciente ni tampoco desconocido.
Por el contrario, se trata de un delito tan antiguo como la propia actividad ganadera en la región, que ha resistido múltiples intentos de control sin que hasta ahora se logre una solución eficaz y sostenida en el tiempo. La instancia liderada por las seremis de Seguridad Pública y Agricultura, junto a policías, Ministerio Público y gremios ganaderos, representa sin duda una señal positiva. Hay diagnóstico, hay voluntad y, al menos en el papel, hay coordinación. Sin embargo, la historia reciente obliga a mirar estos esfuerzos con cautela.
No es la primera vez que Abigeato: algo más que diagnósticos se conforman mesas de trabajo, nila primera vez que se levantan compromisos en tomo a la trazabilidad, la fiscalización o el fortalecimiento de las denuncias. El problema de fondo es que el abigeato ha demostrado ser un fenómeno resiliente, que se adapta, se oculta y, muchas veces, se beneficia de las debilidades estructurales del sistema.
La baja denuncia -por temor o desconfianza en las instituciones-, la dificultad para acreditar el delito, la extensión territorial y la limitada capacidad de control en zonas rurales han conspirado durante años contra resultados más contundentes. En ese contexto, uno de los puntos más relevantes que emergen de esta nueva mesa es precisamente el reconocimiento de esas falencias. La necesidad de mejorar la trazabíidad del ganado, robustecer los controles al transporte y fortalecer el flujo de información no son ideas nuevas, pero sí siguen siendo tareas pendientes. Lo mismo ocurre con la urgencia de generar confianza en los productores para que denuncien, pues, sin información oportuna, cualquier estrategia se vuelve incompleta. El abigeato no sólo genera pérdidas económicas directas, sino que también erosiona la confianza, desincentiva la inversión y afecta la calidad de vida en el mundo rural. Es, en definitiva, un factor que limita el crecimiento de un sector clave para la región. Pero si el diagnóstico está claro desde hace años, lo que hoy se requiere es avanzar desde la coordinación hacia la ejecución efectiva. Las mesas de trabajo, por sí solas, no resuelven delitos. Se necesitan resultados concretos: más controles en terreno, investigaciones que culminen en sanciones ejemplares, sistemas de trazabilidad realmente operativos y una política sostenida que no dependa de coyunturas o cambios de autoridades. También es lave entender que el combate al abigeato no es únicamente una tarea policial o judicial. Involucra a toda la cadena productiva, desde el predio hasta el punto de venta, y requiere un compromiso activo del sector privado. La informalidad en la comercialización, por ejemplo, sigue siendo un eslabón débil que facilita la circulación de carne de origen ilícito. En ese sentido, la expectativa que genera esta nueva mesa intersectorial debe ir acompañada de un sano escepticismo. No basta con reunirse, diagnosticar y comprometer acciones, La diferencia, esta vez, deberá medirse en resultados tangibles y sostenibles en el tiempo..