Autor: Mauricio Zorondo, jede de operación social Hogar de Cristo
Columnas de Opinión: El derecho a ocupar el escenario
Columnas de Opinión: El derecho a ocupar el escenario L a palabra inclusión tiene buena prensa. Queda bien en discursos, afiches, seminarios y fotos con autoridades. Es amable, redonda, difícil de discutir. El problema empieza cuando esa palabra tan correcta se encuentra con la vida real: pobreza severa y discapacidad mental. Ahí todo se vuelve menos fotogénico.
Porque muchas veces la exclusión ocurre puertas adentro: en una casa donde alguien cuida como puede, en una pieza donde los días pasan iguales, en una familia que resiste con más intuición que apoyo, en personas adultas tratadas como eternos niños. En el Maule, el 14,2% de la población adulta corresponde a personas con discapacidad, y un 9,1% presenta discapacidad severa, según el III Estudio Nacional de la Discapacidad 2023. A eso se suma que, de acuerdo con la Casen 2024,286.053 personas viven en pobreza por ingresos en la región, la segunda del país con mayor porcentaje de población en esta situación. Cuando pobreza y discapacidad mental se cruzan, el dato se vuelve espera, encierro, dependencia, cansancio familiar y una vida llena de trámites.
El estudio "Del Dicho al Derecho" de Hogar de Cristo, lo mostró sin anestesia: el 35,4% de las personas con discapacidad mental no sabe leer ni escribir, frente al 3,3% de las personas sin discapacidad mental. En empleo, la brecha es brutal: mientras el 58,1% de las personas sin discapacidad está ocupada, entre quienes tienen discapacidad mental apenas llega al 8,1%. Por eso el Festival de Talentos de Linares importa. Y no, porque sea una actividad "linda". Esa palabra le queda chica. Este martes 12 de mayo, el Teatro Municipal de Linares recibirá la décima versión de este encuentro gratuito y abierto a la comunidad, con personas con discapacidad mental como protagonistas. Ese día, quienes tantas veces fueron mirados desde el diagnóstico, la pena o el trámite ocuparán el centro. Llegarán con ensayos encima, nervios, humor, ganas y miedo, como cualquiera que se sube a un escenario. Ellos no buscan aplausos condescendientes. Buscan algo más básico y bastante más escaso: ser vistos y escuchados. Autor: Mauricio Zorondo, jede de operación social Hogar de Cristo. Mauricio Zorondo, jede de operación social Hogar de Cristo