EDITORIAL: Lo importante no es el llamado, sino el rumbo
EDITORIAL: Lo importante no es el llamado, sino el rumbo Edtoha La controversia surgida en torno a la conversación telefónica entre el Presidente de la República, Gabriel Boric, y el Presidente electo, José Antonio Kast, a propósito del denominado “caso del cable chino”, volvió a instalar en el centro del debate público una discusión que corre el riesgo de desviarse hacia aspectos secundarios.
Si la llamada duró 16 minutos, si el tono fue cordial o tenso, si existió o no aviso previo suficiente o si se entregó toda la información, son elementos que pueden tener interés en el plano político inmediato. Sin embargo, difícilmente debieran eclipsar lo verdaderamente relevante. Lo sustantivo es que Chile enfrenta una decisión estratégica en materia de política exterior en un escenario internacional cada vez más complejo.
La creciente competencia entre Estados Unidos y China se ha convertido en uno de los ejes centrales de la política global, y nuestro país como economía abierta y profundamente integrada al comercio internacional no está ajeno a esa dinámica. Ambos países son, además, socios comerciales fundamentales para Chile. Las exportaciones nacionales dependen en gran medida de la estabilidad de estas relaciones, especialmente en sectores productivos productivos clave para las regiones, como la minería, la agroindustria y el sector silvoagropecuario. En ese contexto, cada señal que el país entrega al exterior adquiere una relevancia mayor. Por lo mismo, Chile no puede permitirse improvisaciones ni controversias controversias comunicacionales que debiliten la imagen de coherencia y seriedad que, por décadas, ha caracterizado su inserción internacional. internacional. La política exterior ha sido históricamente uno de los ámbitos en que el país ha logrado mantener una mirada de Estado, con acuerdos transversales que trascienden los ciclos políticos. El debate en torno al proyecto de cable submarino con China y las eventuales presiones o advertencias provenientes de Estados Unidos no es un asunto menor. Involucra aspectos de soberanía tecnológica, seguridad estratégica y proyección económica de largo plazo. Precisamente por ello, exige un análisis profundo y decisiones que consideren no solo los beneficios inmediatos, sino también sus implicancias futuras. En este tipo de materias, la altura de miras y la coordinación institucional institucional resultan fundamentales. Más allá de las legítimas diferencias políticas, lo que está en juego es la capacidad del país para actuar con claridad y consistencia frente a sus socios internacionales. Las diferencias políticas son propias de cualquier democracia. También es natural que un Presidente en ejercicio y un Presidente electo puedan tener visiones distintas respecto de la oportunidad, la forma o el contenido de determinadas decisiones. Sin embargo, los procesos de transición entre una administración y otra deben regirse por criterios de responsabilidad republicana. No se trata únicamente de cumplir con una formalidad protocolar. En asuntos estratégicos, la señal que se proyecta hacia el exterior es tan importante como la decisión misma. Cuando los temas involucran relaciones internacionales o compromisos económicos relevantes, la coordinación entre autoridades adquiere un valor adicional. Chile ha construido durante décadas una reputación internacional basada en la estabilidad de sus instituciones, la previsibilidad de sus reglas y la profesionalización de su diplomacia. Esa trayectoria ha sido clave para atraer inversiones, ampliar mercados y consolidar la confianza de socios comerciales en distintos continentes. Esa reputación no puede verse debilitada por polémicas centradas en quién llamó a quién o bajo qué términos se produjo una conversación. conversación. El país espera desusautoridadespresentesyfuturas una conducta acorde con la responsabilidad que implica representar al Estado. El llamado a un diálogo constructivo, planteado incluso desde distintos distintos ámbitos de la sociedad, recuerda que el tono y la disposición también importan. Pero más importante aún es el contenido de ese diálogo: definir con claridad cuál será la postura de Chile frente a las expectativas de Washington y Beijing, resguardando siempre el interés nacional. Estados Unidos y China seguirán siendo actores clave para la economía economía chilena en las próximas décadas. La diversificación de mercados y la autonomía estratégica han sido pilares de la política exterior del país, y mantener ese equilibrio exigirá prudencia, inteligencia diplomática y coordinación política. El momento, por lo tanto, demanda responsabilidad. Más que administrar administrar una controversia comunicacional, corresponde fortalecer los canales institucionales de diálogo y reafirmar una política exterior coherente, capaz de entregar certezas al mundo y, sobre todo, a los ciudadanos. Porque, en definitiva, en los asuntos de Estado lo verdaderamente importante no es el llamado, sino el rumbo. Lo importante no esel llamado, sino el rumbo LUIS FERNANDO GONZALEZ y. SUB DIRECTOR.