Grúa móvil reimpulsa el Terminal Molo: Puerto de Iquique cerró 2025 con un millón de toneladas adicionales
Grúa móvil reimpulsa el Terminal Molo: Puerto de Iquique cerró 2025 con un millón de toneladas adicionales La instalación de una grúa móvil por parte de CEC Chile marcó un punto de inflexión en la operación del Terminal Molo del Puerto de Iquique, infraestructura que durante años exhibió una capacidad que no lograba traducirse en movimiento efectivo.
El cambio, según la estatal Empresa Portuaria Iquique (EPI), fue visible en pocos meses: el muelle dejó atrás la subutilización y cerró 2025 con un aumento sostenido del flujo de carga que alcanzó, al término del ejercicio, un millón de toneladas movilizadas en ese frente de atraque.
El balance fue relevado por el gerente general de EPI, Rubén Castro, quien en declaraciones entregadas a PortalPortuario en el marco del Congreso Nacional de Logística calificó 2025 como un periodo "más que positivo", atravesado por desafíos operativos y comerciales.
En su diagnóstico, el salto del Terminal Molo no se explica por un solo factor, pero sí tiene un catalizador claro: la disponibilidad de una grúa móvil que permitió ampliar el rango de atención, mejorar rendimientos y, especialmente, captar nuevas cargas que llegaron con fuerza a partir del segundo semestre. "2025 fue un año de muchos desafíos, de concretar anhelos que teníamos nosotros de atender a clientes más importantes que estaban radicados en Bolivia y atender ciertas cargas que eran nuevas como las baterías de litio, las baterías Bess, las que han estado llegando masivamente a partir de que un privado instaló una grúa móvil en el Terminal Molo del Puerto de Iquique", señaló Castro, situando el hito en una estrategia mayor: reposicionar la infraestructura para responder a un mercado que exige agilidad, equipamiento y capacidad de adaptación. Las cifras que exhibe la empresa apuntan al rendimiento de un activo que, hasta comienzos de 2025, trabajaba muy por debajo de su potencial.
De acuerdo con el ejecutivo, en enero del año pasado la utilización del Terminal Molo se ubicaba "del orden del 9 a 10%", mientras que al Crónica cierre de diciembre esa tasa llegó a 63%. En términos prácticos, la mejora implica un cambio de escala: el muelle pasó de ser una infraestructura ociosa a transformarse en un motor real dentro del sistema portuario local, aportando volumen, dinamismo y una cartera de carga más diversificada. El incremento, sin embargo, no estuvo exento de tensiones. Castro reconoció que el movimiento adicional generó episodios de congestión, pero puntualizó que el origen del problema no estaría vinculado a fallas de administración, sino a un conjunto de factores externos que impactaron los flujos.
Entre ellos mencionó el incendio y paralización en la Zona Franca de Iquique (Zofri), así como el paro de vigilantes y cargadores, a lo que se sumaron condiciones políticas, sociales y económicas en Bolivia que afectaron la disponibilidad de camiones y la continuidad de la cadena logística. "Todavía estamos con algo de congestión, pero no por mala administración, sino que por factores exógenos: incendio en la Zofri, paro de vigilantes, paro de los cargadores, circunstancias que están pasando en Bolivia como la falta de combustible, falta de dólares y que no llegan los camiones bolivianos a buscar la carga, lo que nos generó situaciones de atochamiento, pero las estamos administrando con soluciones de mediano y largo plazo", sostuvo el gerente general, en una explicación que busca separar la expansión del volumen de las restricciones que, en determinados momentos, estrechan la capacidad de salida de la carga hacia su destino final. En esa línea, EPI planteó una hoja de ruta que combina medidas inmediatas con transformaciones de mayor alcance.
Para el largo plazo, Castro apuntó a un horizonte que sitúa en 2030: el momento en que el puerto espera contar con un proceso de licitación adjudicado y un nuevo operador que permita trabajar "con mayor holgura", en referencia a un rediseño de la gobernanza operativa que incremente capacidades, atraiga inversión y reduzca cuellos de botella estructurales. Pero mientras ese calendario avanza, la empresa prepara acciones de corto plazo con foco en el ordenamiento del acceso y el manejo de flujos. Castro indicó que EPI deberá intensificar la gestión de espacios extraportuarios ubicados en Alto Hospicio y Pozo Almonte, donde se proyecta habilitar zonas de recepción y control de camiones. La idea, explicó, es administrar la bajada a puerto mediante horarios y frecuencias definidas por la propia empresa, evitando que el arribo simultáneo genere atochamientos en la infraestructura vial y en los puntos de control. El desafío no es menor: el Puerto de Iquique opera conectado a un ecosistema logístico donde el ritmo del comercio exterior, la disponibilidad de transporte terrestre y los eventos extraordinarios pueden alterar la planificación.
En ese escenario, el salto del Terminal Molo, impulsado por equipamiento crítico, dejó una enseñanza clara para la industria: cuando la infraestructura cuenta con tecnología adecuada, el mercado responde, aparecen nuevos tráficos y la instalación adquiere un rol distinto en la matriz portuaria del norte. Con el inicio de 2026, la proyección de EPI es mantener la curva de crecimiento. Castro aseguró que los flujos continuarán al alza y que el puerto podría superar las 3,5 millones de toneladas transferidas durante el año. "Las vamos a superar.
De hecho ya partió el mes de enero muy auspiciosamente", afirmó, instalando un pronóstico que, de cumplirse, consolidaría el efecto de la grúa móvil como una señal de reactivación sostenida, con impacto directo en la competitividad regional y en la capacidad del puerto para captar cargas estratégicas vinculadas a la transición energética y a los mercados del corredor andino.
En la lectura de la empresa, 2025 cerró con un resultado doble: por una parte, el Terminal Molo se convirtió en una plataforma efectiva para movilizar carga que antes no encontraba condiciones óptimas; por otra, el aumento de actividad obligó a enfrentar con urgencia las debilidades del sistema ante contingencias externas. La respuesta anunciada combina planificación, ampliación de áreas de apoyo y reformas mayores a futuro, con un mensaje que se repite en el discurso del gerente general: la infraestructura estaba, faltaba activarla.
Y una grúa móvil bastó para demostrarlo.. El gerente general de Empresa Portuaria Iquique, Rubén Castro, destacó que la incorporación del equipo por parte de CEC Chile elevó la utilización del muelle desde niveles cercanos al 10% hasta 63% al término del año, abriendo espacio para nuevas cargas como baterías de litio y BESS, aunque con congestión derivada de factores externos.