Autor: JOAQUÍN AGUILERA R.
Más gasto en salud y pensiones: los retos que deja la nueva proyección demográfica del país
Más gasto en salud y pensiones: los retos que deja la nueva proyección demográfica del país Aunque las estimaciones preliminares y de organismos internacionales anticipaban el acelerado proceso de envejecimiento demográfico que atravesará Chile en los próximos años, las proyecciones de población que acaba de actualizar el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) señalan un avance más rápido de lo que se pensaba. Tanto que podría sorprender incluso a la planificación presupuestaria y a las prioridades en políticas públicas de las futuras autoridades.
Hasta ahora, las estimaciones oficiales de 2017 indicaban que el “punto de equilibrio” en el índice de envejecimiento que reporta el INE se alcanzaría en 2031, con 102 adultos mayores de 60 años por cada 100 menores de 15. Con la información de 2024, esa proporción ya es de 92,5. Y en 2028, tres años antes de lo esperado, los mayores de 60 superarán a los menores de 15, con el índice en 107,5. Desde un desafío futuro se pasó a una urgencia presente con el cambio demográfico. “Nos muestran un panorama que nos debe urgir a actualizar todas las estimaciones de las políticas que ya tenemos legisladas”, advirtió el economista David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC. Mirada fiscal En lo inmediato, según Bravo, los nuevos datos deben dirigir la mirada al gasto en pensiones.
La recientemente aprobada reforma previsional aumenta el monto de la Pensión Garantizada Universal (PGU) a $250.000 e incorpora nuevos beneficiarios, pero se calculó con estimaciones de la Dirección de Presupuestos que, según Bravo, pueden requerir una segunda mirada. “Sabemos que son una parte importante del reto fiscal, sabemos también que tenemos una situación fiscal compleja (... ). Estos datos van a significar una orientación importante. Para ello se va a requerir hacer los estudios rápidamente y de sinceramiento de parte de las actuales o futuras autoridades”, dice.
El investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP) Gabriel Ugarte propone algo similar con el gasto relacionado con la salud pública, más exigida con el nuevo perfil de la población: “Las proyecciones son a 25 años plazo, no más que eso, y se ven dramáticas (... ). El gasA Í C R A G N É B U R N Ministro García: “A lo mejor necesitaremos” migración El biministro de Economía y Energía, Álvaro García, dijo que el desafío clave es “crear condiciones para que las familias vuelvan a tener hijos”, como avanzar en el proyecto de Sala Cuna. También analizó los resultados respecto del saldo migratorio, que representa la diferencia entre el ingreso de extranjeros y la salida de connacionales desde el país. Este indicador alcanzó un máximo de unos 140 mil entre 2021 y 2022, pero se espera que caiga progresivamente de aquí a 2040.
Esta recomposición es importante, destacó David Bravo, pues “la migración básicamente ha sido como un contrapeso a lo que estamos viendo”. En este sentido, García reflexionó: “Mientras menor población activa tengamos, más necesidades de inversión vamos a tener para sustituir capital por trabajo, lo que no es una buena noticia (). Vimos un flujo migratorio extraordinariamente grande en años recién pasados que generaron dificultades en el país, pero si miramos hacia el futuro, a lo mejor vamos a necesitarlo”. to público crece desde hoy día, algo superior al 5% del PIB, a niveles 12% del PIB en 25 años”. Plantea que hay que “hacerse cargo” de la presión fiscal. ¿Nuevas prioridades? En el envejecimiento de la población, el factor más deA D I D E C terminante es la natalidad. Las estimaciones muestran que la fecundidad fue de 0,97 hijos por mujer en 2024, y caerá progresivamente. En 2028 se espera que por primera vez haya más defunciones que nacimientos. La socióloga Martina Yopo, que integra el comité asesor del INE, plantea que debe haber una mirada integral. “Es fundamental tener más y mejores datos, pero también generar políticas que permitan fomentar la fecundidad apoyando a aquellas personas, parejas y familias que quieran tener hijos.
Simultáneamente, hay que desarrollar políticas que permitan adaptar todos estos sistemas sociales clave a una realidad demográfica que llegó para quedarse”. Entre diversos temas que se deben abordar, los expertos mencionan la relevancia de la sala cuna para encaminar estos incentivos. “Espero que quede bastante claro que 60 años no es una edad de jubilación, y que debiéramos homologar lo antes posible esa edad a 65 años”, opina Bravo. RESULTADOS DEL CENSO EN C 1 S E R O L F R O T C É H O P I N I Ó N Vivir más vivir peor gran omisión del diseño previsional chileno. Los datos son contundentes.
Según la Superintendencia de Pensiones, en el último año, las mujeres se pensionaron a los 61,8 años y los hombres a los 65,4, en promedio, es decir, incluso en un contexto de mayor longevidad y trayectorias laborales cada vez más fragmentadas, las personas no están postergando sistemáticamente su edad de pensión.
Acá, hay dos temas para hacerse cargo de manera urgente: primero, es la equidad entre hombres y mujeres; no podemos seguir castigando a las mujeres con una edad de pensión menor a la de los hombres, y segundo, incrementar la edad de pensión para ambos géneros. Paremos de ignorar sistemáticamente este gran problema. En este sentido, la economía de la longevidad se vuelve central. Vivir más obliga a repensar el retiro como un proceso y El debate previsional ha ignorado sistemáticamente el fenómeno de la longevidad en nuestro país.
Según las últimas estimaciones del INE, cerca del 20% de la población tiene hoy 60 años o más y, hacia 2050, ese grupo representaría más del 36% del total (y el 50% en 2070). A ello se suma una esperanza de vida que ya supera los 81 años al nacer. Sin embargo, las personas se están pensionando a la misma edad que lo hacían desde 1924.
De acuerdo con la OCDE, los cambios recientemente aprobados o en implementación como el aumento de la PGU, la mayor cotización del empleador y los mecanismos de compensación mejorarían la tasa de reemplazo hasta niveles cercanos al promedio de la organización. Son avances relevantes y bien orientados, sin embargo, persiste un vacío que atraviesa no solo esta reforma, sino prácticamente todas las anteriores: la edad legal de pensión. no como un evento puntual.
La evidencia técnica muestra que cada año a d i c i o n a l d e v i d a l a b o r a l cuando es voluntario, flexible y protegido mejora el ahorro acumulado, reduce la presión sobre el sistema y fortalece la seguridad financiera frente a riesgos como la inflación o mayores gastos en salud. Chile está en un punto de no retorno. La longevidad no es el problema; el verdadero riesgo es seguir diseñando pensiones como si el país no hubiera cambiado. Incorporar esta realidad ya no es una opción técnica, sino una condición básica para avanzar hacia un sistema previsional sostenible y coherente con el Chile que ya somos. Este parámetro, que lleva más de un siglo sin ajustes estructurales, ha sido sistemáticamente postergado. Incluso cuando el país tuvo una oportunidad concreta de abordar este tema en el último proceso de reforma previsional aprobado finalmente en 2025, la discusión volvió a quedar fuera del núcleo de las decisiones. Se reconoció su importancia, pero nadie terminó haciéndose cargo. Una vez más, el silencio en este tema ganó y el debate (esperemos) será abordado en el futuro, como si se tratara de una definición que siempre pudiera resolver la reforma siguiente. Esa ha sido, quizás, la Autor: JOAQUÍN AGUILERA R.. Para 2028 ya habrá más personas de tercera edad que menores de 15, según el INE. Los datos podrían dejar “obsoletas” las estimaciones de gasto y de impacto en materias presupuestarias clave. Expertos creen que la política pública tendrá que “reorientar” prioridades ante un envejecimiento más acelerado David Bravo, economista. Gabriel Ugarte, investigador CEP. Martina Yopo, socióloga. JOAQUÍN RAMÍREZ Experto en retiro y pensiones Gabriel Ugarte, investigador CEP.