Autor: Dr. Guillermo D'Elía Director de Vinculación con el Medio UACh
Columnas de Opinión: Siete décadas de alma cultural
Columnas de Opinión: Siete décadas de alma cultural a inauguración del Año Cultural 2026 de la Universidad Austral de Chile, este 20 de abril, no busca solo abrir una agenda de actividades: busca recordarles a las y los nueL vos estudiantes que ingresan a una universidad con una vida cultural propia, densa y persistente, inscrita en su historia desde el origen.
La jornada marca, además, el comienzo de una programación anual de actividades artísticas, científicas y patrimoniales que no ocupa un lugar lateral en la institución, sino que forma parte de su manera de entender el conocimiento y su vínculo con la comunidad. Hablar de cultura no es referirse a un aspecto accesorio dentro de la formación profesional, es el convencimiento de que ella es una herramienta que promueve la libertad individual y la transformación social. La cultura se manifiesta en nuestros quehaceres diarios y, como todo constructo que se hace en comunidad, es dinámica. El desafío entonces para las instituciones que promueven la cultura, incluyendo la universidad, es tener presente ese dinamismo, dando cabida también a visiones y prácticas emergentes y territorialmente pertinentes. La universidad que renuncia a sus espacios culturales abdica de una de sus tareas centrales: incomodar la inercia, ensanchar la mirada y disputar el sentido común. Aulas, galerías y museos no son adornos institucionales, sino laboratorios de sensibilidad, inteligencia y creatividad fecunda.
En la UACh, la creación artística y la producción científica no avanzan por carriles separados: se rozan, se tensionan y se corrigen, porque ambas trabajan contra la evidencia fácil y empujan el límite de lo pensable. Ser estudiante universitario implica mucho más que asistir a clases y cumplir con una malla curricular: significa recibir en herencia más de siete décadas de historia cultural viva. Esta pertenencia implica asumir la responsabilidad de no transitar por las aulas de manera indiferente. Se trata, de abrirse a la posibilidad de que las distintas dimensiones culturales interpelen, quizás incluso incomoden, y transformen; de permitirse el encuentro con expresiones que amplían la mirada y cuestionan certezas. La invitación, por lo tanto, es a ser partícipes día a día de la cultura universitaria, de apropiarse de la misma y contribuir a desarrollarla. Autor: Dr. Guillermo D'Elía Director de Vinculación con el Medio UACh. C Columna