Autor: Por: Pablo Hübner
Columnas de Opinión: Articulaciones
Columnas de Opinión: Articulaciones L asociatividad se a anuncia y se promueve, pero cuando no se produce, se calla. Es como los amigos que ya no se hablan. No es que hayan dejado de serlo, pero ya no lo son como antes. La distancia se reconoce más en los hechos que en las palabras. En ese escenario, quien resuelve el problema puede terminar siendo más importante que el problema. Una oportunidad particular frente a un problema general, sobre todo cuando hay una historia en que la articulación no ha funcionado, por distintos motivos. En ese contexto, la soledad adquiere un carácter épico: ilumina el entusiasmo como reacción frente a la desolación. La articulación regional entre y organizaciones públicas su respectiva institucionalidad, atribuciones, derechos, deberes, limitaciones, se dibuja como la relación entre puentes y orillas. Cada orilla defiende una autonomía individual desde donde proyecta una identidad que se nutre como propia. La representación de un poder que es también una identidad. En ese reflejo, que también es la búsqueda de lo propio, hay más orilla que puente. La consecuencia de problemas heredados, frustraciones y ambiciones consolida un principio tipo America First a escala local. La dependencia inevitable se alza como colectivo conveniente, mientras se reconoce lo mucho y poco que todos tienen en común. Las palabras en la carrera política se repiten aparentando con insistencia y redundancia una novedad: "histórico", "inédito", "único", "pionero". Luego se suman conceptos como innovación, creatividad, integración, inclusión, diversidad, seguridad. Quién llega primero, quién hace más, quién hace mejor, convive con la proclamación de una asociatividad cubierta por el delgado manto de la voluntad. Las orillas se jactan de su distancia, mientras los puentes cuelgan de tensos y delgados hilos, todos amarrados con distintos nudos a los recursos y a las fuentes de financiamiento. Luego, las cifras se acomodan para reconocer impactos, indiferente de los costos asociados, convirtiendo la ironía de lo posible en fuente de una sonrisa que luce cada uno de sus dientes. Por ejemplo: Puerto Montt participa de una feria internacional en España. Promoción de destino. Única comuna de Chile junto a Rapa Nui. Puerto Varas no estuvo presente.
Luego se anuncia la nueva recepción para los pasajeros de cruceros: una presentación completa sobre la región, con énfasis en la actividad salmonera y el Plan Salmón, iniciativa liderada por el municipio de la capital regional. Puerto Varas no participa, pese a que buena parte de esos visitantes recorreran la comuna. Mientras tanto, la preocupación local se centra en los buses y en si dejan o no el motor encendido mientras esperan a los turistas. La coordinación parece un detalle, un olvido. También, parece una oportunidad perdida. La semana pasada, el municipio de Frutillar anunció la implementación de un humedal para contener la contaminación del borde urbano del lago. En la comunicación se señala que es un piloto y que vendrán más. Medida interesante, especialmente por su tiempo de implementación. Sin embargo, no se sabe si esta iniciativa fue socializada con los otros alcaldes de la cuenca ni cómo participa la asociación de municipalidades del lago Llanquihue. De eso, nada se informa. Algo parecido ocurrió con los buses eléctricos. Apenas días antes de anunciarse su suspensión, desde el municipio se celebraban avances mediante y cuidado un completo video en Instagram. Si bien la suspensión felizmente se revirtió, ¿qué tipo de trabajo articulado permite que eso ocurra? La situación se agrava al considerar que se trata de uno de los proyectos más importantes, emblemáticos y postergados. Puerto Varas ha promovido la idea de la Zona Metropolitana. También ha participado en programas asociados a la Ruta de los Parques de la Patagonia y al Destino Creativo Cuenca del lago Llanquihue. También fue parte del Pacto Los Lagos, y su intento de impacto, luego de más de cien compromisos y cien mesas.
En todos estos casos, adicionando otros que tienen que ver con la asociatividad, el vínculo existe, pero se desconoce hasta dónde se tiene, se sostiene, se fortalece o apenas, pende de un hilo delgado que de pronto se corta, o incluso, desaparece, sin que se ofrezcan muchas explicaciones. Para cada caso, es la reacción después de la acción la que cuenta cada historia. Por ejemplo, sólo así se explica que el municipio de Puerto Varas invierta en su propia campaña de promoción de destino, sin contar para esos efectos con la presencia fuerte de otras organizaciones públicas. La identidad se pierde cuando la mejor respuesta se hace imposible y sólo queda la soledad de hacerlo solo. Por su parte, la tan mencionada alianza público-privada requiere que a nivel público las orillas fortalezcan sus puentes y construyan acuerdos que vayan más allá de la necesidad inmediata y de la reacción particular. Consolidar certezas. Pero, en el mundo del poder y su afán, la épica identitaria puede tener rostro de soledad. Y la soledad vive en las redes sociales. Así, cada orilla se reconoce en lo que olvida. Y cada puente se reconoce cuando desaparece. Todo, entre un millón de fotos en el viento de las publicaciones virtuales. Autor: Por: Pablo Hübner.