Editorial: Australia, el ejemplo
Editorial: Australia, el ejemplo hile y Australia comparten una condición C que, en teoría, debería haberlos llevado por caminos similares: ambos son potencias mineras globales, exportadores de minerales críticos, territorios extensos, con baja densidad poblacional y una fuerte inserción en los mercados internacionales.
Sin embargo, cuando se observa el desarrollo de clusters mineros -entendidos no solo como concentración de faenas, sino como ecosistemas de innovación, proveedores tecnológicos, servicios avanzados, capital humano y valor agregadolas trayectorias se separan con claridad. En Australia, el cluster minero funciona, escala y se proyecta globalmente. En Chile, pese a décadas de intentos, sigue siendo una promesa inconclusa. La diferencia no está en la geología, sino en la estrategia. Australia entendió que la minería debía ser una plataforma para construir industria, conocimiento y capacidades exportables, no un fin en sí mismo.
Desde los 90, el país impulsó una política de fortalecimiento de su ecosistema METS (Mining Equipment, Technology and Services), promoviendo proveedores locales de alto contenido tecnológico, con fuerte vínculo con universidades, centros de investigación y empresas mineras. Hoy, más del 60% del valor del sector minero australiano se genera fuera de la faena extractiva, y sus empresas proveedoras exportan soluciones mineras a todo el mundo. Chile, en cambio, optó por un modelo centrado casi exclusivamente en la extracción eficiente y la captura de renta fiscal. La política minera fue exitosa en maximizar producción y atraer inversión, pero no en construir encadenamientos productivos sofisticados.
En Australia, el Estado actuó como articulador estratégico, con políticas estables, horizontes de largo plazo y una clara división de roles: el sector público financia conocimiento, reduce riesgos tempranos y coordina; el privado invierte, innova y escala. Universidades y centros tecnológicos están integrados a la industria, con incentivos claros para la transferencia tecnológica y la creación de spin-offs. En Chile, la relación entre minería, academia y Estado ha sido intermitente, burocrática y muchas veces declarativa. Los instrumentos existen, pero no convergen ni persisten en el tiempo. Sería tiempo de revisar y aprender del caso australiano.. Un asunto clave son los proveedores: un empresario chileno está atrapado en licitaciones anuales, mientras un australiano, es respaldado para que se desarrolle. E Editorial