Columnas de Opinión: EL JARDÍN DE NADIE ...
Columnas de Opinión: EL JARDÍN DE NADIE. .. I murmullo del río CalleE calle despertaba bajo la habitual bruma matinal de Valdivia, mientras las pequeñas embarcaciones comenzaban su danza diaria cerca de la feria fluvial. Caminando por la costanera, don Carlos observaba a su nieta Sofía, una joven de quince años que llevaba en su mirada esa angustia tan propia de las nuevas generaciones.
Le confesó a su abuelo que sentía un miedo profundo por el futuro, convencida por las noticias alarmistas de que el mundo se encaminaba hacia un colapso inminente y de que la humanidad era una especie de plaga para el planeta. Según ella, la única salida posible era detener el progreso, dejar de consumir y resignarse a una vida dictada por el miedo, las prohibiciones y los sacrificios.
Don Carlos se detuvo, apoyó sus manos curtidas sobre la baranda húmeda y miró el agua correr. «Sofia -le dijo con voz pausada y cálida-, el pánico irracional paraliza y nos vuelve apáticos, pero la esperanza y la voluntad de superación siempre nos impulsan hacia adelante. La respuesta a nuestros problemas no es apagar los motores de nuestra sociedad ni vivir en la escasez, sino usar nuestra inmensa capacidad de inventiva.
La ciencia y la tecnología son maravillosos productos de la creatividad humana que Dios nos ha dado, y debemos usarlas con sabiduría para hacer las cosas mejor». El anciano le explicó a su nieta un principio que a menudo olvidamos: nadie cuida mejor un jardín que aquel que lo ha sembrado con sus propias manos y siente el deber moral de custodiarlo.
Cuando un bosque, un lago o un campo no son de nadie, o cuando su cuidado se delega por completo a una burocracia distante, la tragedia y el deterioro de esos recursos comunes son casi inevitables. «Recuerda siempre esto -continuó el abuelo -: aquello que es de todos, al final no es de nadie. Pero cuando las familias, los emprendedores y las comunidades sienten que el entorno es verdaderamente suyo, cuando tienen la libertad y la responsabilidad directa sobre su pedazo de tierra, lo defienden como un tesoro.
Ese amor profundo por el propio hogar, visto como un regalo de la Creación, es el motor más honesto para conservar nuestro mundo». La reflexión de don Carlos iba mucho más allá de los hermosos paisajes forestales del sur. Hablaba de una visión integral.
Para resolver verdaderamente los desafíos del agua que bebemos, el manejo inteligente de nuestros residuos, de la obtención de madera y leña de nuestros bosques, no necesitamos depender de un exceso de regulaciones asfixiantes o de visiones oscuras que ven al ser humano como un cáncer para la tierra. Lo que realmente necesitamos es libertad para innovar. Es el ingenio humano, motivado por el deseo natural de prosperar, el que diseña filtros más limpios, energías más eficientes y formas de producir que protegen el medioambiente.
La historia ha demostrado que el crecimiento económico y la naturaleza no son enemigos mortales; por el contrario, cuando una sociedad alcanza mayor riqueza, es precisamente cuando adquiere la tecnología necesaria para limpiar sus ríos y proteger el entorno. Sofía miraba el flujo incesante del río, y la bruma valdiviana parecía disiparse junto con sus temores. Comprendió que la verdadera protección del medioambiente no se construye desde el catastrofismo, el pesimismo ciego o la culpa que nos apaga el espíritu. Se levanta desde el compromiso personal, desde los incentivos correctos y desde la inquebrantable esperanza de que nuestra inteligencia es la mejor aliada para encontrar soluciones. Cuidar nuestro sur, sus majestuosos ríos, valles y bosques, no exige imponer una pedagogía del sacrificio constante ni renunciar al bienestar de la gente. Requiere promover el talento, premiar a quienes innovan y recuperar el sentido de pertenencia local.
Porque la ecología más efectiva es aquella basada en resultados palpables, en la libertad de las personas y en la fe en Dios de que tenemos la capacidad de heredar a nuestros hijos un mundo más próspero, limpio y esperanzador. Ese es el verdadero patriotismo y el mejor legado que podemos soñar a las orillas del Calle-Calle. Autores Dra. Alicia Ortega Ingeniera Forestal Dr. Roberto Ipinza Ingeniero Forestal Referencias Block, W. (2021). Ecologismo ylibertadeconómica (S. Ocampo, Trad.). Editorial STO Lomborg, B. (2003). El ecologista escéptico (J. Fabregat Carrascosa, Trad.). Epublibre. (Obra publicada en 1998). Una lección a orillas del río Calle Calle REFLEXIÓN Referencias Block, W. (2021). Ecologismo ylibertadeconómica (S. Ocampo, Trad.). Editorial STO Lomborg, B. (2003). El ecologista escéptico (J. Fabregat Carrascosa, Trad.). Epublibre. (Obra publicada en 1998) "COMPRENDIÓ QUE LA VERDADERA PROTECCIÓN DEL MEDIOAMBIENTE NO SE CONSTRUYE DESDE EL CATASTROFISMO, EL PESIMISMO CIEGO O LA CULPA. .. "