Columnas de Opinión: Abrir camino: mujeres, ciencia y liderazgo
Columnas de Opinión: Abrir camino: mujeres, ciencia y liderazgo D escubrir y asombrarse ante el mundo es, quizás, uno de los rasgos más primordiales con los que nacemos. Esa curiosidad innata nos prepara para comprender nuestro entorno, permitiendonos entender nuestro lugar en él y sobrevivir. Este impulso profundo es la fuente de extender sin limites las ansias de conocer, y probablemente es lo que dio origen a la ciencia y al conocimiento. Sin embargo, la curiosidad por si sola no basta: la ciencia no comienza unicamente con el deseo de saber, sino con el acceso a las condiciones que permiten desarrollarla. Hoy, la ciencia cumple un rol tan importante en el desarrollo de la sociedad que resulta difícil imaginar nuestra vida sin ella. Atraviesa nuestras decisiones cotidianas, orienta el progreso y nos entrega herramientas fundamentales para comprender y enfrentar los desafios del mundo actual. A pesar de ello, el acceso a la ciencia, y a las trayectorias que conducen a ella, no ha sido historicamente igual para mujeres y hombres. De niña, las preguntas sobre la naturaleza eran parte habitual de mi dia a dia, sin que entonces pudiera imaginar hacia donde me levarian. Con un padre fisico y una madre artista, tuve la posibilidad de explorar intereses diversos. Fueron esas vivencias las que, conel tiempo, despertaron mi interés por la ciencia. Sin embargo, mi experiencia dista mucho de la realidad de la mayoria de las niñas y de las mujeres.
Partiendo por el hecho de que la desigualdad de género en el acceso a la educación sigue siendo un fenómeno extendido a nivel global: casi una de cada cuatro chicas de entre 15 y 19 años no estudia, no trabaja ni recibe capacitación, en comparación con uno de cada diez chicos de la misma edad (Unicef). Estas brechas tempranas tienen consecuencias directas en las oportunidades de acceso a la ciencia y no desaparecen con el tiempo; por el contrario, persisten y se reproducen a lo largo de las trayectorias cientificas, llegando a influir incluso en las posiciones de liderazgo y en la producción del conocimien to (Foro Económico Mundial, 2024). Estas desigualdades globales también se expresan en el contexto nacional.
Si bien en Chile se han registrado algunos avances en materia de género, situando al pais en una mejor posición relativa respecto de otros paises de Latinoamérica, en los ámbitos de la ciencia y la tecnologia estas brechas siguen siendo profundas.
Durante el año 2022, sólo el 7,8 % de las mujeres se titularon de carreras en áreas Stem (Ciencia, Tecnologia, Ingenieria y Matemáticas), posicionando a Chile entre los paises con el porcentaje mas bajo dentro de la Ocde (Ocde, 2023). De hecho, a medida que se avanza en la trayectoria cientifica, la proporción de mujeres disminuye en magister y doctorado, y sólo cerca del 34 % de las doctoras realiza investigación en instituciones de educación superior. Estas brechas no sólo limitan trayectorias individuales, sino que también restringen la diversidad de miradas desde las cuales se construye el conocimiento cientifico. Cuando las trayectorias cientificas se ven interrumpidas o limitadas para las mujeres, se reduce la pluralidad de experiencias, saberes y perspectivas que nutren el conocimiento. El resultado no es sólo una ciencia menos equitativa, sino también una ciencia menos completa, menos situada y con menor capacidad para responder a problemáticas sociales y ambientales complejas. En ámbitos como la conservación de la naturaleza, las mujeres, especialmente en comunidades indigenas y rurales, han desempeñado históricamente un rol central en el cuidado y la gestión de los territorios. Sin embargo, estos conocimientos rara vez se traducen en liderazgo, poder de decisión o acceso a financiamiento.
Reconocer y fortalecer la participación de las mujeres en la ciencia y en la conservación no es sólo una cuestión de justicia social, sino una condición clave para construir respuestas más integrales, arraigadas en el bienestar comunitario y orientadas a las generaciones futuras. Frente a este escenario, la existencia de referentes femeninos en espacios de liderazgo resulta clave. Personalmente, contar con mujeres referentes en la ciencia y en la conservación fue determinante para imaginarme a mi misma recorriendo este camino. No se trató sólo de inspiración, sino de la posibilidad concreta de verse reflejada en otras, de entender que la ciencia y el liderazgo también podian ser un lugar propio. Cuando las mujeres no están visibles, muchas trayectorias ni siquiera alcanzan a imaginarse. Por eso, fortalecer liderazgos femeninos no es un gesto simbólico, sino una forma de abrir caminos, sostener nuevas generaciones y garantizar que la ciencia refleje todas las voces. Porque al final, "lo que haces marca una diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres hacer" (Jane Goodall).. MAGDALENA HUERTA, DIRECTORA DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN ECOLÓGICA, LEGADO CHILI