Autor: PALABRA DEL SEÑOR
«ESTE ES MI HIJO MUY QUERIDO, EN QUIEN TENGO PUESTA MI PREDILECCIÓN: ESCÚCHENLO» SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA A
«ESTE ES MI HIJO MUY QUERIDO, EN QUIEN TENGO PUESTA MI PREDILECCIÓN: ESCÚCHENLO» SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA A La Cuaresma es un tiempo privilegiado para el cambio, la transformación, la transfiguración. Nuestros rostros tienen que transformarse en rostros de alegría, amor y servicio. El rostro de nuestro mundo tiene que transformarse también de injusticia en integridad, de odio en bondad y amistad. Jesús vio cómo el sufrimiento y la muerte le esperaban, y por eso su rostro y su corazón estaban tristes. Pero entonces el Padre volvió el rostro de Jesús radiante, porque iba a encontrarse con la vida y la resurrección; su rostro se hizo resplandeciente de alegría y de gloria. Sigamos a Jesús y dejemos que nos transforme y nuestro propio rostro se volverá también resplandeciente. Dios exige a Abrahán un cambio radical.
Le llama a abandonar su seguridad en una peregrinación de fe y esperanza hacia una tierra prometida que se le dará, a él y al nuevo pueblo que nacerá de él (PRIMERA LECTURA). Dios nos llama a aceptar y a difundir el evangelio de Jesús y a sufrir por él. Si sufrimos con Jesús, viviremos con él (SEGUNDA LECTURA). La visión fugaz de su futura gloria fortalece a Jesús en su camino a través del sufrimiento y de la muerte hacia la resurrección.
Al mismo tiempo, Jesús fortalece la fe y esperanza de sus discípulos y las nuestras, en el camino de nuestra propia transformación en Cristo (EVANGELIO). PRIMERA LECTURA: Génesis 2,1-4 El Señor dijo a Abrám: «Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y seras una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra». Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado. PALABRA DE DIOS SALMO: 32,4 -5.18-20.22 R. SEÑOR, QUE DESCIENDA TU AMOR SOBRE NOSOTROS. La palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R. Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R. Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R. SEGUNDA LECTURA: 2 Timoteo 1,8-10 Querido hijo: Comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.
Él nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, y que ahora se ha revelado en la Manifestación Deus ab a tro veniet Diócesis de Maria Auxiliadora Magallanes Chile de nuestro Salvador Jesucristo. Porque Él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia. PALABRA DE DIOS EVANGELIO: Mateo 17,1 -9 Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escuchenlo». Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo». Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». Autor: PALABRA DEL SEÑOR.