Autor: Juan Pablo Luna
Juan Pablo Luna "Uno de los legados del gobierno pasado es una oposición quebrada y sin proyecto de futuro"
Juan Pablo Luna "Uno de los legados del gobierno pasado es una oposición quebrada y sin proyecto de futuro" esde el año pasado, Juan Pablo Luna pasa la mitad del tiempo en Canadá. Cuando inicia el verano chileno, el destacado politólogo arma una maleta D de invierno y viaja a la McGill University, donde dirige la Cátedra Diamond Brown in Democratic Studies.
Ahora acaba de volver de una estadía de cuatro meses, que le sirvió también para tomar un respiro del ambiente encerrado y polarizado, a menudo "tóxico", dice, del debate y las querellas políticas chilenas. -Con la distancia, se ve a Chile sumido en este rifirrafe interno en el cual estamos hace mucho tiempo -dice en su oficina en el moderno y luminoso edificio que alberga la Escuela de Gobierno de la UC. Doctor en Ciencias Políticas por la University of North Carolina, una de las preocupaciones centrales de su trabajo es la crisis de la democracia en América Latina. Ya en 2024 les dio forma a sus observaciones en el libro ¿ Democracia muerta? Chile, América Latina y un modelo estallado.
El investigador afirma que, más allá de la alternancia en el poder y los ciclos políticos, la crisis subyace: pueden cambiar las banderas y los énfasis ideológicos, pero la fatiga acumulada persiste. -Uno lo que ve en la instalación de este gobierno es casi espejado a lo que fue la instalación del gobierno anterior.
Es el mismo tipo de problema, que de alguna forma, no vemos porque estamos como obnubilados por las diferencias políticas, ideológicas, pero en términos estructurales es lo mismo. ¿En qué sentido? Básicamente, en Chile hace bastante tiempo ya lo que te permite ganar elecciones no te ayuda a gobernar. Y, en ese sentido, la gente que logra juntar votos llega sin capacidad de gobierno, frustra expectativas muy rápido y se encuentra con gente enfrente que rápidamente le enrostra eso.
Estos grandes movimientos electorales que muchas veces nos imaginamos que están detrás del resultado electoral son más bien climas de momento, reflejos de lo que a la gente no le gusta, más que una adhesión a estos proyectos, que cada vez son más endebles en su capacidad de gobierno.
Tras el resultado de las últimas elecciones se habló de un nuevo clivaje, que respondería más bien a la lógica del Rechazo del plebiscito constitucional que a la vieja división del Sí y el No del plebiscito de 1988. En términos electorales hay algo de eso, pero cuando uno habla de clivaje habla de alineamientos cristalizados, algo que, 20 o 25 años después, sigue modelando el comportamiento electoral. Yo no veo esa cristalización.
Y, por otro lado, creo que ese nuevo clivaje representa bien a élites ampliamente entendidas, más politizadas, pero que no hace sentido para entender la política de mucha gente que no se siente representada. ¿Cómo se explica el triunfo de José Antonio Kast en los sectores más populares? Creo que eso tiene que ver con un déficit estructural de la izquierda, que es global, pero que se manifiesta mucho en Chile. La izquierda se imagina un sujeto histórico que no conoce, con el cual no tiene mucha relación. Y esto tiene distintas vertientes en lo que es la izquierda chilena. Autor: Juan Pablo Luna.
Juan Pablo Luna "Uno de los legados del gobierno pasado es una oposición quebrada y sin proyecto de futuro" V Si piensas en el socialismo democrático, tiene historia como partido, pero no tiene una organización partidaria, no tiene juventud, está biológicamente en extinción. Y si miro con honestidad cuál es el sujeto histórico que el socialismo hoy tiene, lo único que veo son caudillos, sus pequeños lotes y un conjunto de operadores políticos. No hay más que eso, no hay tracción en la sociedad. Algo similar pasa en el PC, además con una interna muy complicada.
Esta izquierda más tradicional se queja de la superioridad moral del Frente Amplio, pero actúa también desde su propia superioridad moral, sin votos. ¿No le ha pasado también a parte de la derecha más tradicional? Sí. Lo mismo les pasa a algunas expresiones de la derecha que son viudos de los tiempos mejores: el piñerismo, Evópoli. Creo que desde esos mundos se ve el problema del país como un problema de elencos. Y el problema del sistema político de Chile no es un problema de elencos, es un problema estructural. Por eso a Kast, que tiene 60 años, le pasa lo mismo que al gobierno adolescente del Frente Amplio en su instalación. El problema es más bien una crisis profunda de representación, de un modelo de desarrollo que no le estructura sueños de futuro a una parte importante de la sociedad. Esto es global y está pasando en todos lados.
El gobierno ganó con un discurso de emergencia y la promesa de que todo va a estar bien. ¿ Cómo ve esa promesa hoy? Kast ganó con la promesa de volver a un pasado ordenado y eso es muy difícil. Eso no funciona más que como promesa.
Si yo tuviera que decir qué es distinto de este gobierno, lo que veo -sé que no aplica biográficamente a la historia de la familia del presidentees como una mentalidad de colono alemán del siglo XIX en este grupo que nos gobierna. ¿En qué sentido? Me parece que es un grupo autocontenido, que se mira a sí mismo y desde ahí lee el país. Y creo que ese relato y esa visión ya le han hecho mucho mal al gobierno en estas pocas semanas que tiene de gestión. Es muy similar a lo que pasó en la segunda Convención, en la incapacidad de leer el momento.
Y es paralelo a lo que le pasó a la primera Convención también y al gobierno de Gabriel Boric. ¿Cómo lee la insistencia del gobierno de culpar a la administración anterior? Así como antes nos convencimos de que el problema eran los 30 años, ahora parece que nos convencimos de que el problema era el carnaval adolescente, los jóvenes, el estallido delictual, el octubrismo y un gobierno en práctica. Esos son cuentos que nos contamos.
Y en la medida en que los gobiernos se sigan creyendo ese cuento con el que ganaron la elección, más rápido pierden adhesión. ¿Cómo ve hoy a la oposición? Creo que uno de los legados del gobierno pasado es una oposición quebrada y sin proyecto de futuro. Creo que el Frente Amplio hoy no tiene un proyecto para el país, no tiene poder en la sociedad. Tiene un caudal de votos relevante, que de alguna manera reflejan, por un lado, un espíritu generacional, tiene un componente generacional. Tienen liderazgos que generan adhesión significativa: el expresidente, Tomás Vodanovic.
Pero el gran problema que tiene el Frente Amplio es que es muy fácil hoy plantearse la próxima elección en base a esos activos y en base al rechazo que va a generar y que está generando Kast. Eso te genera la tentación también, desde este narcisismo y de esta centralidad de los liderazgos, de sentir que uno está bien posicionado para la próxima elección. Y lo que eso no deja ver es que ni el Frente Amplio ni la izquierda ampliamente entendida tienen un proyecto que estructure futuro para una parte importante de la sociedad. El Frente Amplio (FA) solía tener arraigo en las universidades. Y en parte lo sigue teniendo, pero lo tiene por defecto. Y lo tiene en un contexto donde las grandes mayorías no están partidizadas ni alineadas. No es que no estén politizadas. Y dados los activos que le quedan, la tentación es a la performance, a la oposición fácil, al Instagram y de nuevo al narcisismo de sus liderazgos. Tal vez eso alcance para ganar la próxima elección, pero no alcanza para gobernar ni para transformar la realidad.
Y, por otro lado, el problema no es necesariamente la unidad, el problema es el proyecto. ¿ Qué proyecto y qué organización política tienes hoy? El FA tuvo dos momentos en el poder: llegó con la aspiración de transformaciones profundas y la realidad lo obligó a moderar sus ambiciones. ¿ Dónde está hoy el corazón del Frente Amplio? El problema es la tensión entre esos dos proyectos y cómo ambos son inadecuados para la sociedad. El primero, por su asimetría y sus problemas de interpretación de la realidad. El segundo tiene que ver con esta tesis de la normalización. Básicamente, el problema de la tesis de la normalización es que tu campaña, tu identidad, tu trayectoria tenían que ver con la necesidad de transformar la realidad para las amplias mayorías del país. Cuando tú terminas diciendo que tu legado es que normalizaste el país, abres dos tensiones. La primera es: normalizaste lo que desestabilizaste o lo que contribuiste a desestabilizar antes. Y la segunda es: si el asunto era normalizar y volver a los 30 años, eso es completamente inconsistente con lo que prometiste hacer, aunque ahora lo valoremos de forma diferente. Y nada de eso tiene mucha relación con el mundo que estamos viviendo. El expresidente Gabriel Boric dio muestras de madurez después de cuatro años en el poder. ¿ Podría liderar un nuevo proyecto? Yo creo que esa maduración es evidente y es natural que suceda. No sé cuánto calado tiene en sus filas. Y aunque tenga mucho calado, no lo tiene en la sociedad. Y, por otro lado, creo que el presidente siempre tuvo convicciones claras, por ejemplo, con la democracia liberal como valor fundamental, y en ese tipo de cosas ha sido sumamente consecuente. Desde fuera, lo que la gente valora del expresidente es su convicción democrática.
Y lo que a la gente le preocupa cuando mira al nuevo gobierno es su cercanía con liderazgos que en el mundo representan lo que se denomina la recesión de la democracia, como Nayib Bukele, Viktor Orbán, Vox.
Ahí creo que hay un desfase entre cómo son percibidos esos liderazgos afuera y en el debate cotidiano chileno. ¿Ve algún camino para la recomposición de la izquierda? Creo que estamos ante un problema estructural para la izquierda, también para la derecha. Mi impresión es que el instrumento fundamental de transformación social que la izquierda y la socialdemocracia tuvieron en la posguerra, que era la acción del Estado, el Estado de bienestar, se terminó. Hoy estás en una economía política diferente.
El Estado tiene muy poca capacidad, se ha quedado sin poder y sin recursos por procesos que tienen que ver con la globalización, la disrupción tecnológica y todo lo que está pasando a nivel de Silicon Valley versus el empresariado tradicional. Hay una concentración brutal del poder económico y político en cuatro o cinco empresas a nivel global.
Y también por la informalidad. .. ¿La ilegalidad? La informalidad no solo como mecanismo de subsistencia, sino que hoy articula trayectorias de vida y sueños de vida para mucha gente que el mercado laboral formal no puede solventar.
Nosotros estamos haciendo ahora entrevistas en establecimientos educativos en el Cono Sur, en Argentina, Uruguay, Chile, y lo que ves es que lo que antes era, en el caso chileno, llegar a la universidad, apostar a la educación, hoy los jóvenes están en las apuestas online.
El camino rápido, que tiene que ver con satisfacer aspiraciones de consumo que hoy ya no ven la posibilidad de satisfacer, al menos en los plazos a los cuales aspiran, en términos de una trayectoria educativa de 20 años.
Entonces hoy ves mucha apuesta al streaming, a las apuestas online, a la venta de contenido sexual en plataformas, por parte de jóvenes que están buscando cómo estructurar un futuro por fuera del Estado y del mercado tradicional. ¿Y esto cómo cambia el escenario? Es un fenómeno global que lo que genera es que tanto el Estado como el mercado, a los que apostaban la izquierda y la derecha, hoy tienen menos tracción en la economía política real. Y eso hace que la política se quede sin poder.
Entonces tienes esta gente que te promete la gran transformación social que no puede realizar por el lado de la izquierda, o esta vuelta a un pasado ordenado y tranquilo que no puede generar por parte de la derecha, y que eventualmente sincronizan con climas sociales que les generan una victoria electoral, porque capitalizan el rechazo al otro extremo que está gobernando, pero que luego, cuando llegan al poder, no lo tienen, y lo que tienen es impotencia, improvisación, incapacidad de gobernar.
Es un desafío. .. Civilizatorio. .. El problema es que la estructura de representación y de gobierno de la democracia liberal, que todos preferimos por razones normativamente relevantes, está desafiada porque no tienes poder: el poder está en otro lado. Eso es lo que tiene que cuadrar la nueva política. Esa tarea es más que reflexiva.
Sí, en ese sentido, lo que hace falta es no solo una reflexión profunda respecto a cómo construir un proyecto de transformación social con quilla en la realidad y en la sociedad realmente existente, sino también en cómo implementarlo.
Eso requiere salir de las redes sociales, salir de los foros y los congresos programáticos, y meter los pies en el barro. ¿Y eso le ha faltado a la izquierda? Yo siempre digo lo mismo: yo empecé a tratar de entender la política chilena a principios de los 2000. En esa época, quien tenía los pies en la tierra era la UDI popular. Antes de eso fue la vieja DC.
Hoy quienes están en los territorios son los evangélicos, las bandas criminales y algunas ONG; la política no está ahí. ® El académico de la UC afirma que, más allá del cambio de gobierno, la crisis de representación se mantiene. "Uno lo que ve en la instalación de este gobierno es casi espejado a lo que fue la instalación del gobierno anterior", dice.
Por Andrés Gómez Bravo "Lo que veo es como una mentalidad de colono alemán del siglo XIX en este grupo que nos gobierna. .. Me parece un grupo autocontenido, que se mira a sí mismo". Autor: Juan Pablo Luna.
El académico de la UC afirma que, más allá del cambio de gobierno, la crisis de representación se mantiene. "Uno lo que ve en la instalación de este gobierno es casi espejado a lo que fue la instalación del gobierno anterior", dice. Por Andrés Gómez Bravo "Lo que veo es como una mentalidad de colono alemán del siglo XIX en este grupo que nos gobierna. .. Me parece un grupo autocontenido, que se mira a sí mismo".