Autor: Rodolfo Ugarte Arquitecto
Columnas de Opinión: La tortuga y la liebre: la fábula mal contada
Columnas de Opinión: La tortuga y la liebre: la fábula mal contada si la historia de la carrera entre la tortuga y la lie¿ Y bre siempre estuvo mal contada? La liebre no se detuvo por soberbia, sino por falta de certezas sobre el camino. Y la tortuga no ganó por ser lenta y constante, sino porque era necesaria para marcar la dirección que permitiera avanzar. Algo similar ocurre con la discusión entre Estado y sector privado. Nunca fue una competencia entre lentos y rápidos, entre ineficientes y eficientes. Siempre fue una historia sobre cómo avanzar en conjunto, combinando certeza con agilidad, dirección con velocidad. Ese es, precisamente, el dilema que hoy enfrenta la Región de Antofagasta: una alta inversión privada conviviendo con profundas brechas territoriales y serios problemas en medio ambiente, salud, educación y calidad de vida. Hoy estamos frente a un nuevo ciclo histórico de inversión privada. Más de 7.800 millones de dólares en energía para los próximos cuatro años y más de 40.000 millones de dólares en minería para los próximos ocho años. El desafío ya no es atraer inversión, sino decidir qué tipo de desarrollo territorial construiremos con ella. Persistir en la discusión bizantina sobre si necesitamos más o menos Estado nos mantiene inmóviles.
La conversación relevante es otra: ¿ cómo generamos bienestar real y sostenible para quienes habitan este territorio, integrando cuidado ambiental, salud, integración social y desarrollo económico? Esto exige una articulación inteligente entre la certeza de lo público y la capacidad de ejecución del sector privado, superando la lógica de la inversión extractiva y de enclave que aún predomina. En este contexto, surgen señales que vale la pena leer con atención.
El inicio, por parte del Gobierno Regional, de la Estrategia Regional de Desarrollo, la Zonificación del Borde Costero y la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde no son meros instrumentos técnicos, sino intentos concretos de visión de futuro y ordenar el territorio.
A ello se suman convenios relevantes, como el firmado con la Empresa Pública del Puerto de Antofagasta por más de 90 mil millones de pesos, o el trabajo con el Consejo de Políticas de Infraestructura para impulsar proyectos estratégicos mediante concesiones, en el marco del Corredor Bioceánico.
Aquí hay un giro importante: un Gobierno Regional que deja atrás el rol de simple financista y asume la responsabilidad de planificar, articular y generar certezas, coordinando al sector público y privado para un desarrollo económico que sea ambiental y socialmente sostenible. Este cambio de dirección entusiasma e invita a actuar de manera distinta. Por ejemplo, avanzando en una cartera concesionada de movilidad urbana y transporte público eléctrico, vinculada a proyectos habitacionales e integración social. O impulsando barrios logísticos industriales basados en energía verde, con valoragregado, tecnología, innovación y capital humano avanzado, que diversifiquen la economía regional y generen empleo de calidad. Antofagasta tiene suelo público, energía limpia y una inversión histórica en curso. No siempre los territorios tienen segundas oportunidades. Este nuevo ciclo puede cambiar la historia o repetirla. La diferencia está en lo que decidamos hoy. "Antofagasta tiene suelo público, energía limpia y una inversión histórica en curso". Autor: Rodolfo Ugarte Arquitecto. C Columna "Antofagasta tiene suelo público, energía limpia y una inversión histórica en curso".