Autor: Marcelo Mena Exministro del Medio Ambiente
Columnas de Opinión: Romper el ciclo del populismo fósil
Columnas de Opinión: Romper el ciclo del populismo fósil E 1 alza histórica de las bencinas está tensionando el debate público y político. Fue una decisión abrupta, mal anunciada e implementada, pero también evidencia que el progresismo puede perder el foco cuando, ante una crisis, la reacción es subsidiar el problema en vez de resolverlo. No solo es populista; no es razonable. Y alguien tiene que romper el ciclo. Un subsidio generalizado a los combustibles es una política regresiva y mal focalizada.
El dinero fluye hacia quienes más consumen y donde el gasto en energía es menos del 1% de su ingreso, mientras que los 480 mil hogares en vulnerabilidad energética, que gastan más del 20% de su ingreso en energía, reciben una fracción marginal. Así, una mayor proporción del subsidio llega a los dos quintiles de más ingresos; mientras, la contaminación se concentra en los sectores más vulnerables de nuestras ciudades. Llamar a esto justicia social es, al menos, discutible. Además, es una mala política económica. La dependencia de combustibles fósiles nos expone a una volatilidad permanente de nuestra economía. Subsidiar esa dependencia es perpetuarla. Focalizar ayudas en el costo de vida; apoyar el transporte público, taxistas y colectivos; estabilizar energéticos clave como la parafina, son medidas más justas y efectivas. No es lo mismo absorber un alza para quien gana $5 millones que para quien gana $500 mil pesos. Acá corresponde un bono energético mensual directo para el 40% más vulnerable, decreciente para los siguientes quintiles. Depositado en Cuenta RUT, sin intermediarios. Pero lo más importante es mirar a futuro: la electromovilidad debe ser vista como política socia1. Un modelo de leasing privado con garantía de Corfo: contratos de 36-48 meses para vehículos eléctricos de bajo costo, con cuota estimada de $120.000 $160.000 /mes. Un taxista, un vendedor o un repartidor que maneja 60 km diarios ahorraría de $70.000 a $90.000 por mes en combustible. La cuota se financia sola. El fisco no gasta: garantiza. Si antes de la guerra un auto eléctrico permitía ahorros de $100 por kilómetro, hoy llega a $130. A 20 mil kilómetros al año, eso equivale a más de $2,6 millones. La recuperación de la inversión se ha reducido a tres o cuatro años, con precios a la baja y mayor oferta. El Transantiago es un buen ejemplo: que el 70% de su flota sea eléctrica permite hoy congelar sus tarifas.
El mismo espacio presupuestario que hoy absorbe el Mepco permite financiar la totalidad de un sistema de protección energética focalizado, con mayor cobertura real para los hogares vulnerables, menor exposición a shocks externos, y un vector de transición limpia que llega a los quintiles que más lo necesitan. No hay que elegir entre proteger a los más vulnerables y cuidar las cuentas fiscales.
Esa es exactamente la falsa dicotomía que los subsidios universales perpetúan. "Elegir entre proteger a los más vulnerables y cuidar las cuentas fiscales es la falsa dicotomía que los subsidios universales perpetúan". Autor: Marcelo Mena Exministro del Medio Ambiente. "Elegir entre proteger a los más vulnerables y cuidar las cuentas fiscales es la falsa dicotomía que los subsidios universales perpetúan".