Autor: Gastón Gaete Coddou, Géografo Académico Universidad Playa Ancha
Columnas de Opinión: Gestión del riesgo en la interfaz urbano-forestal
Columnas de Opinión: Gestión del riesgo en la interfaz urbano-forestal adapte para incorporar les sino necesidades imLos incendios forestales ya no son un problema exclusivo de zonas rurales. En consecuencia, las ciupostergables. No obstanmedidas preventivas espete, la presión inmobiliaria cíficas. Las comunidades en estas zonas necesitan y la falta de regulación dades que crecen hacia implementar medidas áreas boscosas enfrentan una amenaza creciente que demanda estrategias de gestión integral del riesgo.
La interfaz urbano-forestal -ese espacio donde lo construido se encuentra con lo naturalse ha convertido en uno de los terricomo la creación de espacios defendibles alrededor de las viviendas, la gestión de vegetación combustible y el uso de materiales resistentes al fuego en las construcciones. Sin embargo, investigaciones recientes de Naser y Kodur torios más vulnerables del ( (2025) indicaron que estas efectiva continúan permitiendo la expansión urbana hacia zonas críticas. Además, la evidencia científica reciente demuestra que factores aparentemente secundarios tienen impactos cruciales.
Una investigación innovadora sobre los incendios históricos de diversos piroevensiglo XXI, tal como señala acciones técnicas por sí tos reveló que «el espaciaSchug et al. (2023) que advirtieron que «la interfaz solas son insuficientes: se requiere acción coordinada global entre zonas silvesa escala comunitaria para tres y urbanas representa el maximizar su efectividad. nexo de las interacciones De hecho, la participahumano-naturaleza, donde ción comunitaria constituye el riesgo de exposición a un pilar esencial en la repeligros naturales como los incendios forestales es más pronunciado». ducción del riesgo. Thapa et al. (2023) aseguraron que las percepciones de riesgo de los residentes inPara comprender esta realidad, es fundamental fluyen significativamente en sus conductas de mitigación.
Los programas de concientización ciudadana, las evacuaciones planificadas y los sistemas de alerta temprana, solo funcionan cuando existe una cultura del riesgo arraigada en reconocer que el cambio climático ha intensificado tanto la frecuencia como la severidad de los incendios. En este sentido, Calkin et al. (2023) argumentaron provocadoramente que «los desastres de incendios en la interfaz urla población.
A pesar de bano-forestal en realidad no son un problema de incendios forestales», sino más bien un problema de miento entre estructuras es un factor crítico que influye en el riesgo de incendio» (Nature Communications, 2025), sugiriendo que la configuración espacial de las viviendas puede ser tan importante como las características individuales de cada estructura. Este hallazgo desafía supuestos convencionales sobre mitigación. En última instancia, la gestión del riesgo de incendios forestales en contextos urbanos exige un cambio paradigmático: pasar de la respuesta reactiva a la prevención proactiva. Por lo tanto, es imperativo que autoridades, planificadores urbanos y comunidades trabaen zonas de alto peligro sin la preparación adecuada, jen colaborativamente en planificación territorial.
La perpetuando un ciclo de planificación urbana tradicional resulta insuficiente cuando no incorpora variables de riesgo de incendio en sus diseños, permitiendo que las comunidades se establezcan en zonas de alto peligro sin las protecciones adecuadas. Por otra parte, la gestión efectiva del riesgo requiere un enfoque multidimensional que integre prevención, preparación y respuesta. Gonzalez-Mathiesen y March (2024) documentaron cómo en zonas de interfaz urbano-rural expuestas a incendios foresello, muchas comunidades continúan desarrollándose vulnerabilidad. Asimismo, el ordenamiento territorial emerge como herramienta preventiva fundamental.
La investigación de Murray et al. (2023) subrayaron que «seleccionar las mejores áreas para la mitigación del riesgo de incendios forestales dentro de la interfaz urbano-forestal representa un desafío considerable entre múltiples consideraciones». Restringir el desarrollo urbano en áreas de alta susceptibilidad, mantener corredores verdes estratégicos y platales es esencial que la planificar vías de evacuación nificación territorial se no son medidas opcionala construcción de ciudades resilientes que convivan inteligentemente con su entorno natural.
Como señalan Guo et al. (2024) en su análisis global publicado en Science Advances, la expansión de la interfaz urbano-forestal «intensifica la exposición humana al riesgo de incendios forestales», haciendo urgente la implementación de estrategias integradas que reconozcan que vivir con el fuego no significa rendirse ante él, sino aprender a coexistir con inteligencia, preparación y respeto por las dinámicas naturales que gobiernan nuestros territorios. Autor: Gastón Gaete Coddou, Géografo Académico Universidad Playa Ancha.