Editorial: Apoyo ordenado para las familias damnificadas
Editorial: Apoyo ordenado para las familias damnificadas En medio del dolor y la incertidumbre que deja los incendios forestales que afectan a la Región y la mantienen en alerta roja, y en especial al megaincendio que sigue en actividad en las comunas de Penco, Tomé y Concepción, emerge, una vez más, la vocación solidaria de la ciudadanía. Vecinas y vecinos, organizaciones sociales, empresas y voluntarios se movilizan para reunir víveres, alimentos no perecibles, agua, ropa y otros implementos básicos destinados a quienes lo han perdido todo. Esa respuesta es valiosa y necesaria, pero, como toda acción en contextos de emergencia, su efectividad depende del orden y la coordinación. La ayuda espontánea, cuando no está canalizada, puede convertirse en un obstáculo involuntario. El ingreso desorganizado a zonas siniestradas, la entrega directa sin registro o la acumulación de donaciones que no responden a necesidades prioritarias terminan entorpeciendo las labores de despeje, remoción de escombros y atención de emergencias. En escenarios tan complejos como el que hoy enfrentan Penco, Tomé y Concepción, ayudar bien es tan importante como ayudar rápido. Por eso, es fundamental que la solidaridad se articule a través de instituciones establecidas, con experiencia y capacidad logística. El Gobierno Regional del Biobio, las municipalidades afectadas, junto a servicios públicos y organismos de emergencia, han habilitado canales formales de acopio y distribución. Estas instancias permiten priorizar lo urgente, evitar duplicidades y asegurar que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan, en el momento adecuado y de forma segura. Donar a través de estos canales no es un gesto burocrático, sino que por el contrario es una forma responsable de contribuir para que el apoyo llegue a destino de manera coordinada y focalizada. Significa confiar en la coordinación territorial, en los catastros levantados y en la planificación que considera no solo el hoy, sino también las semanas que vienen. Significa, además, proteger a los equipos que trabajan en terreno, como bomberos, brigadistas, personal municipal, para que puedan cumplir su labor sin interferencias.
Por otra parte, también es importante tener presente la acción de quienes intentan aprovecharse de la tragedia y no sólo realizan llamados a colaborar que no son reales, sino que además pueden solicitar apoyo material o en dinero de manera falsa y estafar a quienes contaten.
La fiscalía regional advirtió ayer respecto del engaño que sufrieron dos personas damnificadas que fueron contactadas asegurando que se trataba de un procedimiento oficial, pero que terminaron siendo víctimas de usurpación de sus datos personales, los que fueron usados para solicitar dinero a otras personas. Siempre es posible que haya engaños en medio de las emergencias, casi con la misma velocidad con que se intenta concretar un apoyo legítimo a los afectados. El llamado a que sigamos donando, sigamos apoyando, pero hagámoslo con orden. Informémonos sobre los puntos oficiales de acopio, respetemos las indicaciones de las autoridades y evitemos desplazarnos a las zonas afectadas si no somos parte de los equipos autorizados. En estos días de emergencia, que probablemente se extenderán por semanas, la solidaridad organizada es una fuerza poderosa. Canalizarla correctamente es la manera más efectiva de transformar la empatía en alivio concreto para las familias damnificadas y en una recuperación más rápida para nuestras comunidades. Informémonos sobre los puntos oficiales de acopio, respetemos las indicaciones de las autoridades y evitemos desplazarnos a las zonas afectadas si no somos parte de los equipos autorizados. Editorial Informémonos sobre los puntos oficiales de acopio, respetemos las indicaciones de las autoridades y evitemos desplazarnos a las zonas afectadas si no somos parte de los equipos autorizados