Autor: Por Leonidas Montes
Columnas de Opinión: Otros tiempos
Columnas de Opinión: Otros tiempos Ayer se cumplieron 35 años del asesinato de Jaime Guzmán. Aunque mucho se ha escrito sobre su figura y legado, la justicia le ha sido esquiva. Y la izquierda, hay que decirlo con todas sus letras, ha sido partisana. Ese doble estándar ha permitido que algunos autores del crimen todavía sigan bajo asilo político. Basta recordar al diputado Boric sonriendo con una polera con el rostro del asesinado senador y reuniéndose con Ricardo Palma Salamanca en París. Aunque pidió disculpas, es solo otro ejemplo de esa superficial perversión. En el plano intelectual sucedió algo similar. Se desparramaron toneladas de tinta para juzgar a Guzmán, muchas veces con más ánimo de revancha política que de imparcialidad intelectual. Por eso fue simbólico que el Presidente Kast, quien fue discípulo del senador gremialista, haya participado ayer en una misa oficiada por el arzobispo de Santiago, Fernando Chomali. En estos temas, la religión es imparcial. Estos gestos hacia Guzmán reflejan algo más profundo. El gobierno de Kast ha sido consistente. Pese a que lleva solo tres semanas, ha hecho y está haciendo todo lo que anunció. Muchos se sorprenden con las medidas que se han tomado, pero debemos reconocer que no hay nada nuevo bajo el sol. Partieron construyendo la zanja, anunciaron los indultos y adelantaron las señales de austeridad ante la delicada situación fiscal.
Es más, ¿alguien hubiera imaginado que este gobierno apoyaría la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas cuando ni siquiera asistió al cambio de mando? Para esta administración, y para muchos chilenos, las formas importan. Se puede estar en desacuerdo con lo abrupto del “bencinazo”, pero ante un escenario de estrechez fiscal y desorden mundial, solo están haciendo lo que prometieron. En definitiva, este es un gobierno que está dispuesto a asumir el costo político en tiempos difíciles. Así lo dio a entender el Presidente Kast en su primera entrevista radial y así lo hizo saber el ministro Quiroz al definir su rol como ministro de Hacienda. La responsabilidad vuelve a ser una motivación.
Y aunque la derecha suele ser crítica, pareciera que en economía regresan esas viejas expresiones como “apretarse el cinturón”. Si durante años logramos ser un país acreedor neto con más ahorros que deuda, la responsabilidad fiscal que tanto nos caracterizó fue alejándose. Y ahora existe convicción y arrojo para recuperarla. Al ministro Quiroz le tocó partir en un momento difícil. Y es duro ser duro. Todo esto me recuerda a Sergio de Castro. Recién asumido como ministro de Hacienda, partió a la reunión del Pacto Andino para negociar las tarifas con Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela y Ecuador.
Cuando los impuestos de importación rondaban el 100% y todo era un tinglado de excepciones, De Castro notificó a esos países que Chile se salía del acuerdo y anunció que los impuestos de importación bajarían a un 10%. Al principio, los otros miembros del bloque no le creían y pensaban que estaba blufeando; por tanto, le ofrecían mejores condiciones. Pero no era así. Como se puede imaginar, de regreso a Chile las mayores presiones vinieron de los empresarios que entraban a competir. Esa pionera apertura al comercio internacional que hoy tanto valoramos fue un duro golpe de timón. El progreso, bien lo sabemos, exige sacrificios. Las actuales medidas son una nimiedad comparada con lo que sucedía en esos tiempos, cuando la inflación se medía en tres dígitos. Sin embargo, con el alza de las gasolinas este gobierno decidió incurrir en un costo político previsible. La popularidad se ha visto y se verá afectada por la inflación. Como sea, ahora tenemos un Presidente que honra a Jaime Guzmán y un ministro de Hacienda que emula a Sergio de Castro. Vaya ironías de la historia. Ahora tenemos un Presidente que honra a Jaime Guzmán y un ministro de Hacienda que emula a Sergio de Castro. Autor: Por Leonidas Montes. COLUMNA DE OPINIÓN Ahora tenemos un Presidente que honra a Jaime Guzmán y un ministro de Hacienda que emula a Sergio de Castro. Por Leonidas Montes