"Los paisajes no son un lujo, sino una infraestructura esencial en la era del cambio climático"
"Los paisajes no son un lujo, sino una infraestructura esencial en la era del cambio climático" L a primera vez que Kate Orff estuvo en Chile fue en una estadía de ocho meses entre 1993 y 1994.
Treinta y un años después, la directora del programa de Diseño Urbano de la Escuela de Arquitectura, Planificación y Preservación de la Universidad de Columbia, regresó a nuestro país para liderar el taller "Earth Studio: Landscape of Repair", iniciativa que es parte de una colaboración entre GSAPP, el Climate School de Columbia y la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño (FAAD) UDP.
Reconocida como una de las arquitectas del paisaje más influyentes e importantes a nivel mundial, Orff es fundadora de la oficina de arquitectura especializada Scape, además de ser autora de libros como "Hacia una ecología urbana" y "Petrochimical America". En 2017 se transformó en la primera arquitecta del paisaje en recibir el prestigioso premio Genius Grant de la Fundación MacArthur; en 2020 fue nombrada como la "Urbanista del año" por el Architect's Newspaper; y en 2023 la revista Time la eligió como una de las 100 personas más influyentes del mundo.
De tono suave y muy locuaz, Kate Orff es una apasionada de las ciudades y cómo estás deben reconfigurarse para responder a los cambios profundos que se viven, es por eso que en su visita a Chile puso énfasis en la realidad energética, explorando la extracción del cobre y el litio. "La organización de las ciudades no puede analizarse sin considerar el contexto energético. En todo el mundo estamos intentando hacer una transición desde una economía basada en combustibles fósiles hacia fuentes renovables como la solar y la eólica. Sin embargo, estas fuentes requieren almacenamiento energético, lo que nos lleva a la relevancia del cobre y el litio, minerales esenciales para baterías y sistemas eléctricos. Chile está en el centro de esta nueva economía energética gracias a sus recursos naturales", dice. entre otros lugares. El cambio climático no es un problema del futuro; ya estamos viviendo sus efectos.
Y quienes más lo sufrirán son las comunidades más vulnerables". --En Chile también enfrentamos estos problemas. ¿Cuál es el papel de la arquitectura del paisaje en esta lucha contra el cambio climático? "La transición energética es una forma clave de combatir el cambio climático. Todo el proceso de adopción de energías renovables tiene un impacto físico en nuestras ciudades y paisajes, y debemos anticiparlo. Al mismo tiempo, estamos comprendiendo que los paisajes no son un lujo, sino una infraestructura esencial en la era del cambio climático. No se trata solo de embellecer terrazas, sino de diseñar a una escala ecológica y regional.
Por ejemplo, después del plan de protección costera de Nueva York, desarrollamos 20 proyectos de restauración del litoral, incluyendo una estructura de arrecifes artificiales con ostras en Staten Island para reducir la erosión". "El desafío es que, durante décadas, hemos diseñado ciudades que agravan los riesgos climáticos. Por ejemplo, construimos vías que dividen dunas costeras, lo que nos hace vulnerables a marejadas y erosión. Para revertir esto, debemos priorizar la restauración de ecosistemas a gran escala.
Sin embargo, la planificación urbana suele ocurrir a nivel local, lo que limita las posibilidades de abordar problemas sistémicos". --En ciudades como Santiago, la fragmentación administrativa dificulta la planificación urbana. ¿Cómo pueden los gobiernos comunales articularse en una estrategia de resiliencia más amplia? "Muchas ciudades enfrentan estructuras de gobernanza fragmentadas que dificultan la implementación de estrategias a gran escala. Es crucial desarrollar mecanismos de planificación metropolitana que unifiquen esfuerzos. Santiago ha avanzado en su red de metro desde los años 90, lo que demuestra que se pueden lograr proyectos de gran escala con visión a largo plazo.
Ahora toca aplicar ese enfoque a la adaptación climática". --En su trabajo integra la naturaleza para crear entornos resilientes. ¿Cómo se ha convertido el cambio climático en la principal preocupación del urbanismo en tan pocos años? "Las ciudades enfrentan desafíos en vivienda, movilidad y acceso a espacios públicos, pero en los últimos 15 o 20 años han surgido problemas aún más urgentes. En EE.UU., hemos visto incendios forestales extremos, islas de calor urbano y la subida del nivel del mar, especialmente en las costas. Es por esto que en Scape combinamos un enfoque científico y técnico con una perspectiva de diseño para ayudar a las ciudades a planificar su futuro. Hemos trabajado en planes de protección costera para Nueva York, Boston y Jacksonville, FELIPE RAMOS JOHN D. AND CATHERINE T. MACARTHUR FOUNDATION Kate Orff fue reconocida como la primera arquitecta del paisaje en recibir el prestigioso premio Genius Grant de la Fundación MacArthur.
KATE ORFF: "Los paisajes no son un lujo, sino una infraestructura esencial en la era del cambio climático" Reconocida como una de las arquitectas del paisaje y diseñadoras urbanas más importantes a nivel mundial, la académica de la U. de Columbia y fundadora de Scape habla sobre la importancia de construir ciudades con una perspectiva ecológica a gran escala. El término peatón es una categoría creada para establecer parámetros en el diseño y las leyes del tránsito. Una definición que busca ubicar en un lugar específico a quien camina. Un lugar específico del espacio, de la ley y del orden de las cosas. Lo que es absolutamente necesario en el contexto actual de nuestras ciudades, en las que necesitamos tomar acuerdos en distintos ámbitos. Uno de ellos es la forma de movernos. Tenemos que coordinarnos entre cuerpos, ya sean humanos y no humanos; vehículos a tracción humana y a motor; vehículos de emergencia, de traslado de pasajeros, de logística. Son tantos. Sin embargo, yo preferiría abrir aquí un espacio para que el término caminantes sea protagonista. Esto no se debe tomar desde una perspectiva romántica del lenguaje. Ya lo han hecho amplia y majestuosamente poetas, intelectuales, artistas. Considero mejor hablar de caminantes porque contiene en la palabra la acción de una práctica cotidiana vital y diferenciada. En ciudades desiguales como Santiago, caminar no siempre es romántico ni placentero. Muchas veces es una obligación que se siente en los pies, las piernas, la espalda, la cintura, la cabeza.
Se siente en el cuerpo cansado de quienes se trasladan cada día a sus obligaciones (mucho de esto vimos en el último corte eléctrico masivo del 25 de febrero). Caminante es una palabra que puede tener dolores y placeres. Significa movimiento. Pero también implica mucho más que eso. Investigando sobre los efectos de las olas de calor a la escala del cuerpo de quienes caminan la ciudad, me he encontrado irremediablemente con la esencia del caminar. La posibilidad del encuentro social.
La frase más simple y cotidiana entre dos personas desconocidas "¡ qué calor hace hoy! " trae a lo cotidiano la preocupación global por las alzas de temperatura al mismo tiempo que la sitúa en un lugar, una acción y unos cuerpos determinados.
Puede quedarse en solo una frase recibida por una persona desconocida que quizá solo asienta o haga un breve contacto visual o puede desencadenar una conversación entre dos o más personas; quizás puede transformarse en comentarios en cadena que deriven en múltiples temas. La simple idea de que esto se pierda me aterra. Causa un gran temor que fenómenos como el calor generen un nuevo sistema de normas que nos inviten a no salir a la calle, porque el espacio público no está preparado para esto. Que las alzas de temperatura terminen siendo una nueva pandemia que fije la desigualdad entre quienes deben moverse y quienes pueden permanecer inmóviles. Da miedo porque la soledad será poco a poco la característica del espacio público, y muchas veces también del espacio privado. La soledad se antepondrá a la sociedad. Lo mismo pasa (hace mucho más tiempo) con la inseguridad asociada a lo público. Son fenómenos que nos tocan distinto según quienes somos, donde vivimos y por donde caminamos. Son problemas que provocan preguntarnos qué perdemos cuando disminuimos las posibilidades de caminar. Un punto de partida para responder esto es que simplemente no nos encontremos más. La existencia de la palabra "peatones" es entonces de gran importancia en el lenguaje urbano, pero es más importante aún que cada cierto tiempo nos acordemos que caminar significa vitalidad. Ser caminantes nos trae beneficios para la salud física y mental, al mismo tiempo que nos convierte en el sustento de la salud social.
No solo porque contribuye a que las personas permanezcamos saludables, sino porque podemos encontrarnos entre nosotras, con otras especies que habitan nuestro mismo lugar y con los futuros posibles que podemos crear en conjunto. ¿Peatones o caminantes? Columna KAREN SEAMAN ARQUITECTA URBANISTA Y DIRECTORA DE LA ONG LA RECONQUISTA PEATONAL. DOCTORANDA EN TERRITORIO, ESPACIO Y SOCIEDAD En ciudades desiguales como Santiago, caminar no siempre es romántico ni placentero.
Muchas veces es una obligación que se siente en los pies, las piernas, la espalda, la cintura, la cabeza. "EL DESAFÍO ES QUE, DURANTE DÉCADAS, hemos diseñado ciudades que agravan los riesgos climáticos", dice la arquitecta del paisaje Kate Orff. SCAPE EL TOM LEE PARK, que bordea el río Mississippi en Memphis, fue correalizado por Kate Orff en lo que antes era un vertedero..