Autor: DANIELA ZÁRATE
Cuando la IA arma la cartera: ¿Redefinen su rol los equipos de inversión?
Cuando la IA arma la cartera: ¿ Redefinen su rol los equipos de inversión? La discusión sobre el futuro del sector financiero se reabrió con fuerza.
En un experimento con ChatGPT, el columnista de Financial Times y exasesor financiero Stuart Kirk le pidió a la inteligencia artificial diseñar un portafolio de 640 mil libras (unos US$ 855 mil o $785 millones). Lo que obtuvo, de una tarea que a un equipo de analistas humanos le tomaría días, fue una asignación de activos razonada, diversificada y con un horizonte de siete años.
El resultado sorprendió al propio Kirk y dejó también una pregunta incómoda para la industria: si una inteligencia artificial puede armar una propuesta coherente en segundos, ¿qué espacio queda para el trabajo humano? Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB Latam, plataforma global que permite operar acciones, ETF y otros instrumentos, describe cómo se vive ese cambio en el día a día. “Hemos incorporado la IA como una capa operativa que acelera el ciclo completo de análisis y mejora la experiencia del cliente sin reemplazar el criterio profesional”, explica.
En la práctica, se usa la tecnología para resumir reportes corporativos y ordenar flujos de noticias, liberando tiempo para lo que Santos llama “el análisis que realmente mueve la aguja”: la lectura de riesgo, la construcción de escenarios y el timing. El uso de chatbots también se ha vuelto más visible para los usuarios de estas plataformas. Sin embargo, Santos advierte que estas herramientas no deben confundirse con asesoría financiera propiamente tal. “El principal problema no es la falta de información, sino la falta de adecuación”, señala.
Según la analista, el riesgo es doble: por un lado, se sobreestima la precisión del consejo; por otro, se termina con carteras que parecen diversificadas, pero que están mal calibradas, ya que los chatbots no conocen el contexto completo de liquidez o el comportamiento bajo estrés de un cliente real. Mientras plataformas globales utilizan la inteligencia artificial como apoyo al análisis, las fintech que nacieron en el mundo digital la integran directamente en el diseño de carteras. Es el caso de Holdo, una empresa chilena que gestiona portafolios mediante algoritmos. Su modelo, llamado Harry en referencia al economista Harry Markowitz, analiza miles de combinaciones posibles de activos para identificar aquellas con una mejor relación entre riesgo y retorno. A diferencia de los modelos de lenguaje como ChatGPT, fue diseñado específicamente para cálculos financieros. “Un modelo de lenguaje no es un gestor de portafolios”, sostiene Vicente Icaza, CEO de la compañía. Y agrega que “los sistemas como ChatGPT son muy buenos para ordenar información, pero pueden fallar en cálculos complejos. La responsabilidad de una empresa financiera exige herramientas diseñadas para calcular riesgo”. Para Icaza, el cambio que vive la industria es más profundo que la aparición de un chatbot capaz de sugerir carteras. La transformación real dice está en la integración de tecnología en el corazón de los procesos financieros. “La transformación no está en usar ChatGPT, sino en integrar tecnología en el centro del proceso”, afirma. Eso implica equipos más multidisciplinarios, donde especialistas en datos y tecnología trabajan junto a analistas financieros tradicionales. En la academia, el diagnóstico es similar. Nicolás Figueroa, profesor del Instituto de Economía de la Universidad Católica, plantea que el impacto inicial probablemente se verá en los puestos más júnior. Gran parte de sus tareas, como la recolección de datos, la lectura de reportes o la elaboración de resúmenes, coinciden con las funciones donde estas herramientas muestran mayor capacidad de automatización. “La IA suele proponer hipótesis o identificar patrones, pero las decisiones finales siguen estando en manos de los gestores”, asegura Figueroa. A largo plazo, incluso podría aparecer otro efecto. Si la mayoría de los actores utiliza herramientas similares para analizar el mercado, la diferenciación entre gestores podría reducirse y los mercados volverse más eficientes. En ese escenario, el valor humano vuelve a aparecer en otro punto del proceso: la interpretación, el juicio y la capacidad de formular preguntas que los modelos no capturan fácilmente. Icaza lo resume desde la lógica del negocio. “La IA es imbatible procesando datos, pero carece de conciencia emocional. Gestionar una cartera también es manejar el miedo cuando los mercados caen y la euforia cuando suben”, sostiene. Con todo, el experimento que sorprendió a Stuart Kirk es apenas una señal temprana de ese cambio. Las máquinas pueden sugerir carteras, pero al menos por ahora el criterio para interpretarlas sigue siendo humano. Decisiones finales en manos de gestores “La IA carece de conciencia emocional. Gestionar una cartera también es manejar el miedo cuando los mercados caen y la euforia cuando suben”. VICENTE ICAZA, CEO de Holdo. Autor: DANIELA ZÁRATE. El ecosistema financiero global delibera sobre si la tecnología podrá jubilar el juicio humano en la gestión de activos. DEBATE MUNDIAL Decisiones finales en manos de gestores ‘‘“La IA carece de conciencia emocional. Gestionar una cartera también es manejar el miedo cuando los mercados caen y la euforia cuando suben”. VICENTE ICAZA, CEO de Holdo. El impacto inicial probablemente se verá en los puestos más júnior, ya que gran parte de sus tareas coinciden con las funciones donde la IA muestra mayor capacidad de automatización.