Autor: Cristián Jürgensen Tiznado La Estrella de Valparaíso
La desconocida labor que permite acercar los libros a los ciegos
La desconocida labor que permite acercar los libros a los ciegos egún cifras del último Censo, en Chile el 11,6% de la poblaS ción total de la Región de Valparaíso padece de alguna discapacidad.
En base a datos proporcionados por la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia (ENDIDE), se estima que 165.538 personas son ciegas en Chile, mientras que más de cinco millones presentan algún grado de pérdida de visión. Esta condición limita, entre muchas cosas, el acceso a los libros. Las únicas formas que tiene este sector de la población para acceder a textos es por medio de la lectura en voz alta por parte de un voluntario o por audiolibros. La forma más fácil para muchos, es la última. Lamentablemente, los contenidos adaptados suelen depender de plataformas comerciales.
En bibliotecas digitales o servicios como Audible, por ejemplo, las suscripciones mensuales fluctúan entre los 8.000 y los 14.000 pesos, un costo que resulta inaccesible para muchas personas con discapacidad visual, especialmente para quienes no cuentan con ingresos estables o dependen de pensiones básicas.
El Centro de Grabación para Ciegos de Viña del Mar (CENGRACIE) fue fundado en 1984 por voluntarias de la Cruz Roja como una corporación sin fines de lucro dedicada a facilitar el acceso gratuito a la lectura y al estudio a personas ciegas o con discapacidad visual severa.
Ubicados en una casa ubicada en Avenida Valparaíso 334, en pleno centro de la ciudad, el centro produce audiolibros, textos escolares, material universitario y obras de literatura general, los que son puestos a disposición de los usuarios de manera totalmente gratuita.
UNA LABOR RELEVANTE El trabajo del centro, que lleva desde su fundación más de 2000 libros grabados, se sostiene principalmente a través de donaciones y de un equipo de 11 voluntarios, todos de la tercera edad, quienes graban los textos en cinco cabinas habilitadas para ese fin.
La presidenta del centro, María Cristina Castellón Castro, más conocidad como Lorena, explica que el trabajo va mucho más allá de los pacientes. "Los usuarios son alrededor de setenta y cinco, pero sumando a su familia es un grupo de gente mucho más grande. Entonces ellos recurren a nosotros y nosotros los auxiliamos en todo lo que podemos", señaló.
Una de las personas que han recibido la ayuda voluntaria de esta organización es Héctor Lillo, quien recientemente logró titularse como abogado gracias al apoyo recibido por el centro, que le entregó todo el material necesario requerido por su carrera.
Además del acceso a la lectura, CENGRACIE se ha transformado en un espacio de encuentro, acompañamiento y contención para personas con discapacidad visual, promoviendo la autonomía, la educación y la participación social mediante la implementación de talleres de distintas areas tales cómo gimnasia o yoga.
UNA ÉPOCA DIFÍCIL A pesar de la ayuda que han entregado a la comunidad, la labor de este centro se ha visto afectada por diversos problemas y circunstancias que han afectado su acción en favor de las personas discapacidad visual. En base a ello, el número de usuarios de CENGRACIE ha aumentado. LA HISTORIA ESTRELLA "Nosotros permanentemente recibimos personas, porque resulta que hay otras instituciones en la zona que han ido cerrando las puertas dependiendo de la edad", menciona Castellón.
Estas instituciones corresponden a la fundación CEMIPRE, cuyos usuarios solo pueden permanecer por dos años, y el Instituto Antonio Vicente Mosquete, dedicado a educar en labores domésticas o de adaptación como el uso de bastón, el cual tuvo que poner, desde 2024, un límite de edad a quienes ofrecían su ayuda. Esta situación, según Castellón, se debe a que "la municipalidad deja de subvencionar de repente.
De hecho, nosotros recibíamos una subvención hace muchos años de la municipalidad que se suspendió". Esta situación provocó que el centro tuviera que recurrir a actividades paralelas para seguir funcionando con normalidad. "Tenemos que estar haciendo rifas, todo tipo de actividades para juntar plata para los gastos fijos, porque acá tenemos el arriendo y tenemos la secretaria y tenemos los gastos de luz, agua y gas, tenemos que financiarlos mes a mes. Tenemos donaciones igualmente.
Nos donan también gente muy, como te dijera, muy consciente", menciona la presidenta, quien actualmente destaca que están en busqueda de colaboradores. 2.000 audiolibros grabados lleva hasta el momento el Centro de Grabación para Ciegos de Viña del Mar. Autor: Cristián Jürgensen Tiznado La Estrella de Valparaíso. Centro voluntario y sin fines de lucro en Viña del Mar transforma la lectura en un derecho accesible para todas las personas con discapacidad visual. CENGRACIE ha producido hasta la fecha más de dos mil audiolibros. 2.000 audiolibros grabados lleva hasta el momento el Centro de Grabación para Ciegos de Viña del Mar. LOS VOLUNTARIOS CUENTAN CON UN ESPACIO ADAPTADO PARA PODER GRABAR LOS LIBROS SOLICITADOS CASTELLÓN LLEVA DOS AÑOS SIENDO PARTE DEL CENTRO LEV