Autor: GUSTAVO ORTIZ
"La relación entre Blanco y Negro y la Garra Blanca está documentada"
"La relación entre Blanco y Negro y la Garra Blanca está documentada" a barra de Colo Colo, recontra picante, nos fue a buscar en su momento. Me colgaron una pancarta a mí con el Chaco (Juan Manuel) Insaurralde. Fue en la pandemia. Nos tuvieron seis meses sin pagar. Nos fuimos a juicio, se armó quilombo y, obviamente, la barra brava, mandada por los dirigentes, nos fue a apretar. Nos pegaron pancartas. Termine el contrato y me fui", conto el ex delantero argentino Pablo Mouche, quien defendió a Colo Colo en 2019 y 2020.
Lo dijo en el programa "Planeta Boca Juniors". Su segunda temporada en Macul fue especialmente complicada para el club: pasó toda el año en la parte baja de la tabla, fue despedido el entrenador Mario Salas y el equipo, ya con Gustavo Quinteros en la banca, se salvó de bajar a Primera B con un gol agónico de Pablo Solari en el partido definitorio contra la Universidad de Concepción en Talca. En marzo de 2020, por si fuera poco, se decretó cuarentena por el coronavirus. Sin ingresos por venta de entradas, los albos se encontraron con la caja vacía para pagar sueldos y mandaron a los jugadores al seguro de cesantía, lo que derivó en una disputa con el plantel. En agosto, el presidente Aníbal Mosa abonó $550.000.000 por derechos de imagen a seis jugadores, incluido Mouche, lo que quebró el camarín: hasta se habló de una pelea entre Mouche y Julio Barroso. Este último lo confirmó, aunque sin detalles.
En diciembre, tras perder con La Serena y quedar colistas, los albos fueron "apretados" por la Garra Blanca luego de un entrenamiento. "Mojen la camiseta, sabemos dónde viven", gritaban, amenazantes, los miembros de la barra brava. "Mouche describe algo que no es nuevo ni exclusivo de Colo-Colo", afirma Fabián Belmar, investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), doctor en Procesos e Instituciones Políticas de la Universidad Adolfo Ibáñez y coautor del estudio "Muerte en el Monumental: gestión simbólica de crisis y violencia organizada". "Es la instrumentalización de las barras bravas por parte de las dirigencias. Tiene razón 198 VERS en el sentido de que la relación entre Blanco y Negro y la Garra Blanca está documentada. El mismo año pasado vimos en la prensa una reunión entre el plantel de Colo Colo y una decena de integrantes de la Garra Blanca, de la cual Aníbal Mosa se desligo públicamente. Ahora bien, donde hay que ser preciso es en el mecanismo que menciona Mouche. Lo que probablemente ocurre no es una instrucción directa, algo así como 'vayan a amenazar a los jugadores', aunque tampoco se puede descartar. Es algo más sistémico, ya que existe una relación de intercambio sostenida (entradas, recursos, accesos) que genera expectativas recíprocas.
La barra 'sabe' qué LUN PER COLA RUBÉN GARCÍA se espera de ella sin necesidad de una orden formal", explica Belmar. ¿No será que por miedo o flojera los dirigentes no hacen nada y, al final, queda la sensación de coordinación? "La hipótesis de la negligencia (miedo o flojera) no funciona. Si fuera solo inacción, no existirían los vínculos materiales documentados. Entiéndase la provisión de entradas para reventa, financiamiento de traslados, accesos privilegiados a recintos. La Ley Estadio Seguro (y anexos) prohíbe estas prácticas porque los legisladores entendieron que no son omisiones, sino transacciones. El año pasado el LUN MAURICIO QUEZADA fiscal Ángel Valencia no habló de 'negligencia', sino de 'nexos' entre barras y dirigentes, lo cual supone una relación activa. Lo que ocurre es que ambas cosas coexisten. Sin duda que hay dirigentes que efectivamente temen a la barra y prefieren no confrontarla, pero ese temor se administra convirtiendo a la barra en un recurso funcional. No es que no hagan nada, es que lo que hacen es negociar una coexistencia que les resulta útil. La barra presiona rivales internos, intimida planteles en momentos de crisis, moviliza hinchada. A cambio, obtiene recursos y tolerancia.
La coordinación no siempre requiere una mesa de planificación, basta con un intercambio sostenido de beneficios mutuos". Por eso no se hace nada, entonces. "Lo que se hace no es intervenir el problema, sino gestionar la crisis. Cada vez que ocurre un evento crítico (y esto viene ocurriendo desde 1988) se repite el mismo ciclo: declaraciones enérgicas, anuncios de reforma y una dilución progresiva que no toca las causas estructurales. Todas son intervenciones en niveles superficiales (más cámaras, más guardias, más tecnología) que no alteran las reglas del sistema, es decir, las transacciones informales entre dirigencias y barras. Entradas de cortesía, control territorial del estadio, pasajes con equipos, etcétera. Esos flujos materiales son los que sostienen la violencia y ninguna reforma los ha tocado.
A eso se suma que la ANFP, como entidad privada, controla su propio sistema disciplinario (infracciones y penalidades), ya que los mismos dirigentes que se benefician del nexo con las barras son quienes deben denunciarlo". Autor: GUSTAVO ORTIZ. El ex delantero argentino dijo que los dirigentes mandaron a la barra a "apretarlos" durante la pandemia. "Lo que probablemente ocurre no es una instrucción directa, es algo más sistémico", apunta el investigador. El investigador Fabian Belmar respalda los comentarios del ex atacante de Colo Colo Pablo Mouche Mouche en su feliz llegada a Colo Colo. Su despedida no sería igual. "El año pasado el fiscal Ángel Valencia no habló de 'negligencia', sino de 'nexos' entre barras y dirigentes", dice Belmar.