Autor: SAMUEL FERREIRO
Hablan las chilenas que subieron el Everest en bicicleta: "La cumbre no es el final, el verdadero logro es volver bien hasta abajo"
Hablan las chilenas que subieron el Everest en bicicleta: "La cumbre no es el final, el verdadero logro es volver bien hasta abajo" 5.364 metros de altura el aire quema. Cuesta respirar. Cuesta dormir. Cuesta simplemente existir. Y ahí, donde muchos apenas caminan, dos chilenas decidieron pedalear. Este miércoles, Jacinta Correa (33), ingeniera comercial, y Camila Forti (27), profesora de educación básica, se convirtieron en las primeras mujeres del mundo en alcanzar el Campamento Base del Everest en bicicleta.
Fueron siete días de ascenso, 11 jornadas totales sobre la bici, temperaturas de hasta -25 y una idea que durante meses sonó a locura. "Todavía no lo asimilamos", dice Camila en uno de sus descansos en plena fase de descenso de la cumbre. "Recién estamos en el segundo día de bajada. A ratos tomamos conciencia de lo que hicimos, pero sentimos que aún falta decantarlo. No lo podemos creer". Cada jornada comenzaba entre 7:30 y 8:00 de la mañana, completamente abrigadas. Primera capa térmica, pantalón, polar, pluma y cortaviento. Guantes gruesos. Casco, rodilleras y anteojos. "Generalmente el sol aparecía cerca de las 9 y ahí empezábamos a sacarnos capas", cuenta Camila. Almorzaban entre 11:30 y 12:30. Arroz, tallarines o papas con verduras. Sin carne. Sin pollo. En altura no hay cadena de frío y una intoxicación puede ser el fin del viaje. El resto eran suplementos deportivos: creatina antes de partir, geles de carbohidratos, gomitas y electrolitos durante el pedaleo. ¿Cuál fue la jornada más compleja durante su aventura, Camila? "Para Jacinta fue el ascenso final. Llegó resfriada, agotada, con frío extremo. La noche anterior habíamos dormido a casi 5.000 metros, con -25. Lo más complejo para mí fue la bajada. Desperté con mucha congestión. Probablemente fue la KhumCEDIDA bu cough, una tos seca, típica de la altura. Sentía dolor en los pulmones. Ese día bajamos 21 kilómetros, con muchas escaleras y rocas, pero logré completar la jornada. Muchas veces se piensa que la cumbre es el final, pero el verdadero logro es volver bien hasta abajo. La cumbre considera subida y bajada". Todas las molestias quedaban en el olvido, parcialmente, con los magníficos paisajes de su trayecto. "Cada día aparecía una montaña nueva, imponente, nos dejaba sin palabras. Nos marcó mucho la gente que nos grababa y pedía fotos. Incluso los locales no podían creer que una bicicleta estuviera ahí arriba", recuerda Camila. Las ciclistas se conocieron varios años atrás, en una salida al Glaciar el Morado. Acostumbradas a pedalear rodeadas de hombres, conectaron de inmediato. "Yo llevaba años con esta idea", admite Camila. "En septiembre de 2025 sentí que era ahora o nunca. Vamos sí o sí, aunque tengamos que endeudarnos. No hubiera sido posible planear esta expedición sin el apoyo de Nikola, empresa nacional creada en 2019 dedicada al desarrollo de proyectos solares personalizados para hogares y pequeñas empresas", agrega. El dúo debería estar de vuelta en el país el próximo miércoles para finalmente poder celebrar el logro con sus respectivas familias. "Lo que viene ahora es descansar. Han sido 11 días de pedaleo, dormir en altura y soportar el frío. Aunque después de una aventura así siempre quedan ganas de más", dice Camila. Autor: SAMUEL FERREIRO. Fueron siete días de ascenso y 11 jornadas arriba de la bici con temperaturas de hasta -25?. "Todavía no lo podemos creer", dicen.
Camila Forti y Jacinta Correa pedalearon hasta el campamento base, situado a 5.364 metros sobre el nivel del mar Camila y Jacinta se conviertieron en las primeras mujeres en lograr la hazaña. "Cada día aparecía una montaña nueva, imponente, nos dejaba sin palabras", cuenta Camila. El descenso fue tan complejo como el ascenso. En un día bajaron 21 kilómetros, con muchas escaleras y rocas.