COLUMNAS DE OPINIÓN: experiencias en tiempo de fe
COLUMNAS DE OPINIÓN: experiencias en tiempo de fe (a Columna ada año, en estos días, C el tiempo parece adquirir otro ritmo. La Semana Santa irrumpe como una pausa en medio de la vida ordinaria, invitando a volver sobre una historia que ha atravesado siglos: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.
Su origen se remonta a los primeros siglos del cristianismo, cuando las comunidades comenzaron a conmemorar los últimos días de Jesús en Jerusalén: desde su entrada triunfal el Domingo de Ramos, pasando por la Última Cena del Jueves Santo, la crucifixión del Viernes Santo, hasta la vigilia y la celebración de la Resurrección en el Domingo de Pascua. Más que una simple recordación, se trata de una experiencia que busca actualizar, en el presente, el sentido del sufrimiento, la entrega y la esperanza. Pero esa historia no se vive de una sola manera, sino que se encarna en trayectorias personales, en territorios distintos, en biografías marcadas por preguntas concretas.
Es por ello que quisimos con tres personas e invitarlas a reflexionar acerca de cómo interpretamos hoy el significado de la Semana Santa, considerando una sociedad contemporánea marcada por la incertidumbre, la desigualdad y cierta crisis de sentido religioso y, por otra parte, quisimos saber cómo celebran esta semana particular. Las respuestas fueron diversas y sorprendentes.
Semana Santa: experiencias en tiempo de fe Para el jesuita y académico de la Universidad Alberto Hurtado, Jorge Costadoat, en la celebración de Semana Santa, se impone la necesidad de levantar la cabeza. "Son tiempos en que sabemos que algo está ocurriendo, pero no sabemos exactamente qué. La incertidumbre social y mundial es creciente. Tienes el caso del actual gobierno. Es un buen ejemplo de lo que ocurre en el foro público.
El presidente asume el cargo con un discurso y, en pocos días, el precio del petróleo sube a un nivel que probablemente lo obligará a hacer cambios importantes. ¿Y qué pasa con las personas? El gobierno anterior logró reducir un proceso inflacionario muy complicado. Ahora los precios volverán a subir.
Lo macro afecta a lo micro. ¿Qué harán las personas para terminar el mes? No basta con rezar, pero tampoco olvidar que, en cualquier situación de la vida, es posible contar con Dios. " El Padre Costadoat, nos cuenta que en su Comunidad Enrique Alvear de la comuna de Peñalolén, viven la Semana Santa como una fiesta comunitaria "Empezamos con una linda procesión y misa de Domingo de Ramos, durante la semana tenemos la celebración de la institución de la Eucaristía. La nuestra es una comunidad muy eucarística.
Ese día compartiremos nuestras interpretaciones de la Palabra y comemos algo juntos (granadas, nue"En Chile, donde la celebración muchas veces se vive en clave de comunidad y recogimiento, esta diversidad de experiencias encuentra un eco particular. La fe suele ser menos discursiva y más. ... encarnada: una mezcla de tradición, territorio y vida concreta. Quizás esa sea la clave de la Semana Santa hoy.
No tanto repetir una historia, sino dejar que esa historia vuelva a ocurrir, de distintas formas, en medio de nuestras propias vidas". ces, pan, bebidas, uvas). El viernes hacemos un Vía Crucis por las villas cercanas a la capilla. Este dura unas dos horas. Años atrás redacté un texto para las catorce estaciones. Año a año, distintas personas van corrigiendo el texto de acuerdo con lo que se está viviendo. Hace tiempo que no meto mano en él. En cada una de las estaciones, bendecimos la casa del anfitrión. Todos alzamos las manos y bendecimos. El sábado por la noche, para la celebración de la Pascua, bueno, la liturgia del fuego, una misa muy alegre (con pocos textos), y concluimos Marcela Mercado Gestora cultural con una celebración con completos.
El lema es: El día de Pascua es posible comerse todos los completos que se quieran" Desde otra vereda, Julio Ocampo, profesor y laico vinculado a la espiritualidad del Carmelo descalzo y comprometido con una escuelita el Canelo, ubicado en el secto alto centro norte de nuestra ciudad, vive estos días desde la intimidad y el servicio. Para él, la Semana Santa no ocurre solo en el templo, sino en los gestos cotidianos: en enseñar, en acompañar, en sostener a niños que crecen en contextos difíciles.
La cruz adquiere entonces un rostro concreto, y la esperanza no es un concepto, sino una práctica: estar, persistir, cuidar. "Todo está enfocado en la esperanza de la resurrección, inspirado en la espiritualidad teresiana, que nos enseña que donde hay oración y fe, hay obras", nos cuenta.
La celebración con los niños se traduce en la entrega tradicional de huevitos de chocolate, pero acompañado de la enseñanza, con alegría, que el sufrimiento de Jesús no termina en la cruz, sino que hay un espacio que nos impele a mirar el sepulcro vacío, que nos enseña que podemos volver a empezar muchas veces y que el dolor nunca es para siempre.
En el caso de Gloria Hernández, trabajadora social y mujer de fe, vinculada históricamente al apoyo de tomas y campamentos en Antofagasta, desde su vínculo con la Iglesia, su experiencia se sitúa en una dimensión aún más social. Su vivencia de la Semana Santa está marcada por la opción preferencial porlos pobres, por la convicción de que la fe debe traducirse en justicia. Para ella, el mensaje pascual interpela directamente a las estructuras que generan exclusión. La resurrección no es solo una celebración litúrgica, sino un llamado a dignificar la vida de quienes han sido históricamente postergados. Hoy ese compromiso profundo se materializa en el apoyo al desarrollo de la Escuelita Chepuja, institución que lucha por erradicar la deserción escolar y que actúa como puente entre los niños y la educación superior. Tres miradas, tres trayectorias, un mismo núcleo: la pregunta por el sentido. En Chile, donde la celebración muchas veces se vive en clave de comunidad y recogimiento, esta diversidad de experiencias encuentra un eco particular. La fe suele ser menos discursiva y más encarnada: una mezcla de tradición, territorio y vida concreta. Quizás esa sea la clave de la Semana Santa hoy. Notanto repetir una historia, sino dejar que esa historia vuelva a ocurrir, de distintas formas, en medio de nuestras propias vidas. Porque, al final, la cruz y la resurrección no pertenecen sólo al pasado. Siguen buscando dónde hacerse visibles. 3.