KAST EN LA ARAUCANÍA: Presencia, control y una deuda de fondo
KAST EN LA ARAUCANÍA: Presencia, control y una deuda de fondo visita del L Presidente José Antonio primera Kast a La Araucania dejó una señal política evidente: para este Gobierno, la región será leída ante todo desde el prisma de la seguridad.
La agenda presidencial del miércoles 25 de marzo combinó el lanzamiento del plan social "Crecer en Familia" en Temuco con visitas a la Segunda Comisaría de Fuerzas Especiales en Ercilla y al Regimiento Logístico Nº 3 de Victoria, en una puesta en escena donde el Ejecutivo buscó reforzar su respaldo a Carabineros, al Ejército y al Estado de Excepción vigente en la Macrozona Sur. Esa fue, sin duda, la imagen central del paso del Mandatario por la zona. Pero una visita presidencial a La Araucanía no puede medirse solo por su carga simbólica. Y allí aparece el principal problema. Más allá del despliegue y del mensaje de autoridad, la visita no dejó anuncios concretos para la región en seguridad, inversión, reactivación económica o diálogo político.
BioBioChile consignó que en Victoria, donde existía expectativa por definiciones, Kast se limitó a agradecer al Congreso por la renovación del Estado de Excepción, valorar la labor de las Fuerzas Armadas y reiterar compromisos generales con las víctimas de la violencia. Para una región que esperaba señales específicas, el resultado fue más protocolar que resolutivo. Eso explica que incluso sectores no necesariamente adversos al Gobierno hayan reaccionado con decepción.
La diputada Gloria Naveillán cuestionó que el Presidente llegara a una región que "votó mayoritariamente por él" sin entregar señales concretas sobre terrorismo, víctimas o medidas para La Araucanía, y criticó que terminara hablando de su visita previa a Los Lagos.
En paralelo, el diputado José Montalva sostuvo que la región "confió en este Gobierno", pero que tras la gira se quedó "sin una respuesta concreta", además de advertir que está disponible para colaborar, "pero no para validar improvisaciones". No son críticas menores: provienen precisamente desde voces que expresan una expectativa regional de resultados, no solo de presencia. Hay un segundo elemento que tambien merece atención. El Gobierno quiso mostrar que su mirada sobre La Araucanía no se agota en el orden público, y por eso abrió la jornada con una actividad de carácter social vinculada a la infancia vulnerable. La señal no es irrelevante. El plan "Crecer en Familia", presentado junto a la ministra María Jesús Wulf, apunta a aumentar las familias de acogida para niños pequeños que hoy siguen en residencias estatales, un problema real y urgente. Sin embargo, en el contexto de esta visita, esa iniciativa apareció más como un complemento que como el corazón de una estrategia regional. La pregunta que quedó instalada es si el Ejecutivo tiene para La Araucanía algo más que una suma de seguridad, asistencia social focalizada y administración del conflicto. La tercera conclusion tiene que ver con la forma. Kast no respondió preguntas de la prensa durante su paso por Temuco y tampoco abrió espacio a consultas en Victoria.
En una región donde los anuncios, las omisiones y los énfasis tienen consecuencias políticas inmediatas, la decisión de controlar al máximo el mensaje puede ser eficaz en lo comunicacional, pero también alimenta la sensación de distancia. Una visita presidencial no solo debe exhibir autoridad; también debe rendir cuentas, explicar prioridades y hacerse cargo de las dudas del territorio al que llega. Lo que dejó esta gira, entonces, es una mezcla de certezas y vacíos. La certeza es que el Gobierno de Kast quiere afirmar una política dura en materia de seguridad, con respaldo explícito a las policías y Fuerzas Armadas.
El vacío es que, hasta ahora, esa definición no se ha traducido en una hoja de ruta regional suficientemente clara para abordar el desarrollo, la inversión, la relación con los sectores productivos y el problema político de fondo. Y La Araucanía, por su historia reciente, ya sabe distinguir entre una visita importante y una visita útil. Si el Presidente quiere que su paso por la región marque un punto de inflexión, el siguiente movimiento no puede ser otra puesta en escena. Tiene que ser una decisión. Porque en La Araucania el respaldo al discurso de autoridad existe, pero también existe cansancio frente a los diagnósticos repetidos.
Y cuando incluso parlamentarios que esperaban señales terminan hablando de improvisación o de ausencia de respuestas concretas, lo que queda en evidencia es que la visita sirvió para mostrar presencia, pero no todavía para despejar el rumbo.
T2/. El paso de José Antonio Kast por La Araucanía buscó reafirmar el control del Estado y el respaldo del Gobierno a las policías y Fuerzas Armadas, pero terminó abriendo dudas sobre la profundidad de su propuesta para la zona, al no traducirse en anuncios específicos ni en una hoja de ruta capaz de responder a las expectativas que su propia visita había generado en una región que sigue esperando algo más que gestos y presencia.