COLUMNAS DE OPINIÓN: El futuro no se decreta
COLUMNAS DE OPINIÓN: El futuro no se decreta Este Este año nos golpeó una noticia: la industria del hidrógeno verde en la región región entró en “pausa”, arrastrada por la falta de demanda en los mercados internacionales. El tablero energético mundial se mueve rápido; cambian cambian las preferencias, cambian las urgencias, cambian las prioridades. Y Europa, con la soga al cuello geopolíticamente hablando mira el horizonte con un ojo puesto en la energía y el otro en los vientos de guerra que soplan en sus fronteras. En ese giro de prioridades se entiende lo que pasó en Francia.
El gobierno de Macron, que hasta ayer empujaba con fuerza la agenda climática como motor de nuevas industrias entre ellas, el hidrógeno verde, volvió a poner fichas sobre la mesa nuclear: más inversión en reactores y una actualización de su capacidad de dísuasión.
En consecuencia, Electricité de France (EDF), gigante eléctrico controlado controlado por el Estado y con inversiones relevantes en Chile, recogió velas: reordenó su cartera internacional para relocalizar recursos en Francia y alinearse con una estrategia energética que hoy conversa, también, con la defensa militar. Con ese telón de fondo, EDF retiró de Magallanes uno de sus dos proyectos y dejó a lo más una puerta entreabierta para retomar el hidrógeno verde en el futuro. No fue el único repliegue: otras empresas del rubro, como HNH, siguieron siguieron un camino similar. Para muchos, el golpe fue inmediato: cierre de oficinas, término de la gremial, despidos. Y para empresarios, proveedores y estancieros que ya habían puesto tiempo, capital y expectativas en esta industria promisoria, promisoria, el resultado fue inequívoco: quedaron, eufemísticamente, con los crespos hechos. En el corto y mediano plazo, lo razonable es esperar poco o nada.
En el largo plazo, como siempre, todo puede cambiar. ¿Qué aprendemos de esta experiencia? Que Magallanes no puede seguir construyendo construyendo su futuro a punta de slogans, ni apostando a planes que nacen con fecha de caducidad política. No hablo de desempolvar la Estrategia de Desarrollo Regional (EDR) ese documento que nos cuesta caro cada diez años para luego ser olvidado e ignorado a los cinco minutos, pero sí de asumir el patrón. La EDR 2012 proponía la minería como pilar económico y la izquierda le puso la lápida.
La estrategia actual consagra a la salmonicultura como industria clave; aun así, están frescas las palabras del gobernador Jorge Flies quien, en tiempos de borrachera borrachera constitucional refundacional, aseguró que “congelaría las concesiones a salmoneras y que las empresas que ya operan en la región van a tener que responder responder a su responsabilidad social, que es insuficiente”. Después, el peso de la realidad y el cambio de viento político lo llevó a participar con entusiasmo en la reciente feria Aquasur, en Puerto Montt. Estas contradicciones no son anecdóticas: anecdóticas: cuestan inversión, frenan empleo y nos hacen perder oportunidades. Por eso propongo dar vuelta la página y conversar en serio sobre el porvenir porvenir regional; y, sobre todo, ejecutar. Si queremos dinamizar la economía, partamos por lo básico: el aseguramiento energético. Durante años repetimos que nuestra riqueza natural es inmejorable para desarrollar energías renovables. Entonces, ¿por qué botar el aprendizaje que dejó el hidrógeno verde? Ahí está, por ejemplo, el proyecto de HIF, que sigue vigente y contempla aerogeneradores para abastecer abastecer de electricidad una planta de combustibles sintéticos. Seamos pragmáticos: concatenemos industrias con impacto local, prioricemos encadenamientos productivos productivos y pongamos reglas estables que sobrevivan a la próxima elección. El futuro no se decreta; se trabaja. Manuel José Correa Silva Economista. - - - - -