Autor: Pablo Donoso Hiriart Académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Universidad Austral de Chile
Columnas de Opinión: Una paradoja en los bosques nativos
Columnas de Opinión: Una paradoja en los bosques nativos a silvicultura es reconocida cada vez más como una herramienta clave para mejorar la resiliencia de los bosques frente al cambio climático y para proveer bienes y serviL cios a la sociedad, incluida la madera.
Sin embargo, en muchas regiones predomina un enfoque binario: se espera que las plantaciones -especialmente de especies exóticas en Chile-satisfagan la demanda de madera, mientras que los bosques nativos quedarían reservados principalmente para su preservación dentro de áreas protegidas. El problema es que millones de hectáreas de bosques nativos quedan fuera de estas áreas y están en manos de propietarios privados.
Surge entonces una pregunta fundamental: ¿ qué ocurre con estos bosques que, bajo condiciones naturales o mediante manejo ecológicamente responsable, pueden ser altamente productivos y diversos? En la práctica, una combinación de gobernanza deficiente y una creciente preferencia social por la preservación por sobre la gestión activa y adaptativa está contribuyendo a su degradación. Anualmente miles de hectáreas de bosques nativos son explotados para obtener leña. La economía de los bosques nativos gira hoy en torno a este producto, acompañado por procesos de degradación estructural. Resulta urgente transitar desde esta economía de leña hacia una economía basada en maderas de mayor valor provenientes de especies nativas como roble, ulmo, coihue, laurel, raulí o lingue, entre otras. Para lograrlo se requieren cambios en políticas públicas que incentiven el manejo forestal y el desarrollo de mercados para productos de alto valor de especies nativas. Asimismo, es necesario que la sociedad reconozca el manejo forestal responsable como una práctica positiva fuera de las áreas protegidas. Hoy, sin embargo, las intervenciones silviculturales bien diseñadas carecen de legitimidad social y reciben escaso apoyo.
Esto genera una paradoja: en bosques ya modificados por el ser humano (bosques secundarios o renovales, y bosques degradados), rechazar la gestión activa puede perpetuar su simplificación estructural, reducir su productividad y limitar su capacidad adaptativa. Superar esta situación requiere replantear el concepto mismo de conservación. De lo contrario, muchos bosques nativos continuarán degradándose, perdiendo su potencial para sostener biodiversidad, economías locales y paisajes resilientes. Autor: Pablo Donoso Hiriart Académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la Universidad Austral de Chile. C Columna