Autor: Flor Arbulú Aguilera flor.arbulu@mercuriovalpo.cl
Libro de moda invita a rebelarse antes los códigos impuestos de lo que se debe usar
Libro de moda invita a rebelarse antes los códigos impuestos de lo que se debe usar E n la película El Diablo Viste a la Moda, Andrea (Anne Hathaway) se ríe en plena prueba de vestuario para una sesión fotográfica, porque no logra diferenciar los colores de un cinturón y otro.
Miranda (Meryl Streep) la reprende diciendo que seguramente la elección que hizo de su sweater y el color de éste, que seguramente llama celeste, era porque lo había encontrado en oferta, sin embargo, le explica cómo Oscar de la Renta, Yves Saint Laurent y otros diseñadores introdujeron el cerúleo en sus colecciones años atrás, llegando eventualmente a los saldos de su ropa. Si bien parece sólo la escena de una película también dice mucho sobre los códigos que adoptamos para vestirnos y que muchas veces carecen de raigambre, incluso, cultural e identitaria.
Un tema que le hizo clic a la periodista regional Sofía Calvo, socia consultora en Franca Estudio y creadora del sitio especializado en moda de autor latinoamericana con foco en la sostenibilidad, QT Quinta Trends (2007) y autora de cuatro libros relacionados con diversos aspectos de la moda.
Para ella se trata de "comprender que realmente la manera en que nos hemos vestido hasta el día de hoy, no necesariamente está asociada a una raíz cultural propia o una resignificación propia, sino más bien a códigos visuales que se nos han impuesto y que no hemos tenido mucha capacidad crítica respecto a esos códigos visuales", sostiene. Acotando que esto no es "porque seamos ignorantes o porque seamos retrasados, sino que porque hemos normalizado cierta forma de vincularnos con el vestir que no es propia. Y porque no hemos aprendido a crear nuestros propios códigos y nuestro propio lenguaje". TRES CAPÍTULOS De ello da cuenta en su nuevo libro Paisajes del Vestir.
Nuevas Narrativas Desde El Clóset Latinoamericano (RIL Editores, 2026), el cual "es una invitación a mirar con otros ojos lo que vestimos, cómo lo elegimos y qué historias tejemos con cada prenda", como lo define su editorial.
Escrito en tres capítulos, el primero repasa precisamente el consumo sin cuestionamiento y la idealización de lo que había, sobre todo, en Estados Unidos, debido al consumo de música, series, y películas en los años '90.
El segundo, en tanto, es la invitación a hacerse estos cuestionamientos, y el tercero es cómo generar "tu propia narrativa asociada a esta lógica del paisaje", explica la autora. "Para poder llegar a construir tu propia narrativa asociada a esta idea del paisaje, tienes que partir entendiendo que, como uno se viste, muchas veces no tienen nada que ver respecto a un código propio, sino más bien a un código impuesto", detalla. ¿Un ejemplo? Los Viejos Pascueros en Navidad, que usan trajes de terciopelo rojo y hasta con gorros como si estuviera nevando, cuando en la zona central en diciembre puede haber hasta 30 grados de temperatura. "Uno frente a las mismas historias, que terminan siendo universales, que terminan transformándose un poco en especies de leyendas, o en algunos casos hasta mitos, podría reapropiárselas a partir del contexto cultural, del clima, de la idiosincrasia, pero aún así ni siquiera hacemos eso.
O sea, lo asumimos como propio y no lo cuestionamos". DE LO URBANO AL CLÓSET Desde el título del libro en adelante aparece con frecuencia la palabra "paisaje". Pero ¿ qué implica esto? "Esta lógica del paisaje tiene que ver con un concepto que yo conocí, que es del urbanismo, que se llama ética del paisaje, que habla que con este proceso de la globalización, y en el fondo de la construcción de las ciudades y de la valoración de esas ciudades, hemos considerado que los únicos espacios como válidos, bonitos, son los espacios patrimoniales, y eso a partir de una homogenización del paisaje, cuya expresión máxima son los condominios -sin decir que sea bueno o sea malo, simplemente una expresión-, y los malls", explica Sofía Calvo. "A partir de esa homogenización -siguehemos dejado solamente el paisaje bello en nuestra mente; el paisaje que está rotulado como, por autoridades de alguna forma, como patrimonial, como histórico, y eso de alguna manera nos hace perder la oportunidad de construir nuestros propios, que los espacios en el que vivimos se conviertan en paisajes que nosotros deseemos vivir". "El paisaje, en realidad, es un concepto que está compuesto por algo material, es decir, por lo que observamos y la percepción de su material", añade. "En el fondo, todas las personas tienen derecho a vivir en un paisaje en el que sientan un lazo emocional y, por lo tanto, lo quieran cuidar, y eso no significa que tú tengas que vivir en el centro histórico o en el casco declarado como Patrimonio de la Humanidad, sino que en el fondo cualquier barrio o cualquier lugar se puede constituir en un paisaje hermoso para ti, si uno se vincula con ese lugar de una manera única, que está determinada justamente por eso: por comprender que ese es el lugar donde tú vives, que tiene que reflejar parte de lo que tú eres, de lo que te gustaría ser, y eso lo traduzco al closet", comenta la también docente de la Universidad del Desarrollo y la Finis Terrae.
Siguiendo esta línea, se trata de "cómo hacemos para que el closet no sea un espacio hostil, sino que realmente potencia esta como búsqueda, sobre todo que tienen las nuevas generaciones, del estilo personal, pero que sea realmente personal", pues "la construcción del estilo personal mediada por las redes sociales termina siendo igual". "Lo peor de todo tiene que ver con que esa tipología de imposiciones se traduce, por ejemplo, al lenguaje medial de los análisis de galas, por ejemplo", sostiene la periodista. "La última Gala del Festival es un claro ejemplo de aquello.
Más allá del eventualmente desconocimiento técnico que pueden tener las personas que hacen los comentarios, también tiene que ver con la imposición de imponer ciertas siluetas, ciertos códigos visuales que no necesariamente tienen que ver con los cuerpos chilenos o los cuerpos latinos, o el contexto cultural latino, y la manera que tiene de reinterpretar su estética, su moda, su forma de expresarse, su paisaje del vestir", afirma.
Respecto al libro asevera que "obvio que siempre mis lecturas tienen este doble clic para aquel que quiera investigar y ahí están los pies de página (. .. ), pero una persona que lee el texto de una manera lineal igualmente tiene una comprensión amplia del fenómeno y esa comprensión yo intento que no sea ni dictatorial, porque no quiero caer en el mismo código". Y por eso, asegura, que se trata de una invitación amorosa y lúdica, de un "hablar desde esa mirada y desde un entendimiento profundo donde nada es perfecto, no hay un camino único, sino que son diversos, pero lo importante es tomar conciencia de cómo hemos normalizado cosas que realmente no son normales, ni que tampoco deberían ser el estándar y que tenemos la capacidad, a partir de la riqueza cultural que tenemos en Latinoamérica, de resignificar esto y además de poder construir nuestro propio paisaje al vestir", finaliza. ·· Autor: Flor Arbulú Aguilera flor.arbulu@mercuriovalpo.cl. Paisajes del Vestir, de Sofía Calvo, invita a cuestionarse sobre lo hemos aprendido del tema y cómo buscar el estilo propio. ES EL QUINTO LIBRO DE CALVO, QUIEN SE HA DEDICADO A LA INVESTIGACIÓN Y CONSULTORÍA DE MODA.