Autor: EVA LUNA GATICA
Los últimos días de Irán antes de la muerte de Alí Jamenei, en la mirada de un joven chileno
Los últimos días de Irán antes de la muerte de Alí Jamenei, en la mirada de un joven chileno Irán, sacudido a principios de año por protestas contra el régimen que se extendieron por varias ciudades, y fueron respondidas con una fuerte represión policial que incluyó arrestos masivos y restricciones a internet, quedó en silencio el 28 de febrero pasado tras el inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel, que desplazó la atención del país hacia la escalada militar.
Con comercios cerrados y muy poco tráfico, las calles de Teherán se vaciaron por miedo a los ataques, pero apenas unos días antes del estallido del conflicto, Sebastián Cornejo, un joven chileno de 23 años, pudo visitar el país y alcanzó a recorrerlo antes de la muerte del ayatolá Alí Jamenei.
“Me encontré un país muy convulsionado en las calles, con mucho temor de la gente a decir lo que opina del régimen”, cuenta Cornejo, que es periodista y que durante diez días de febrero recorrió cerca de mil kilómetros del país persa en un auto junto a su padre, yendo desde Teherán hasta ciudades como Isfahan, Yazd y Shiraz. “En Irán, hay un malestar general tremendo y hay mucho miedo también de expresar esto. Yo fui un mes después de las grandes protestas (de enero) y la gente lo decía todo con tanto miedo.
Se daban vuelta para ver si alguien los escuchaba, y tenían generalmente dos celulares, uno para que el gobierno no los rastrear a, p e n s a n d o q u e l a s comunicaciones pueden ser interceptadas”, comenta el joven. Las protestas en Irán comenzaron el 28 de diciembre pasado, con una huelga de comerciantes del Gran Bazar de Teherán. A los pocos días, se unieron universitarios, trabajadores e iraníes de otros sectores sociales, que transformaron las protestas en una ola de manifestaciones masivas para exigir el fin del régimen. Las autoridades respondieron con una fuerte represión que dejó miles de muertos, señalan organizaciones de derechos humanos, que cifran los fallecidos entre 3.000 y 30.000.
“En mi viaje hablé con mucha gente, y me atrevería a decir que solamente una persona de ellas era prorrégimen”, dice Cornejo, quien agrega que muchos de los iraníes con los que conversó “no acude a las mezquitas, no prende los televisores, ni tampoco asiste a las manifestaciones progobierno (... )”, y que muchos de ellos esperaban que sucediera una intervención.
“Hablé con un vendedor de alfombras en Isfahán y me decía: Esto va a ser igual que en Venezuela, van a venir los gringos, se van a llevar a Jamenei (en este caso lo mataron) y listo. Después, nosotros, el pueblo, veremos qué hacer”. Además de las consignas antigubernamentales, las protestas tenían entre sus motivos la situación económica que enfrenta el país, una crisis que Sebastián pudo ver de primera mano. “La inOJENROCNÁITSABES flación ha afectado mucho al tema del cambio y al poder adquisitivo que puede tener la gente. Irán está plagado de cambistas en las plazas, cambiando euros y dólares, con unos fajos de billetes tremendos, muy similar a lo que pasó en Argentina hace un par de años. El billete más grande son 2 millones de riales, que equivale a entre medio euro y un euro, (... ) yo diría que el sector más afectado por esto es el turismo”, cuenta. Calles plagadas de propaganda del régimen Pese al rechazo al régimen entre la población que evidenció Sebastián en su viaje, las calles del país contaban otra historia.
En cada esquina, afirma el joven, había propaganda a favor de la teocracia de los ayatolás, con carteles del rostro de Alí Jamenei, de los caídos en combates con países occidentales, y rayados con consignas antiisraelí y antiestadounidense. “Las calles de cualquier ciudad de Irán estaban plagadas de esta narrativa anti Estados Unidos y anti Israel.
En cualquier parte, uno se encontraba siempre con fotos de soldados iraníes que murieron en distintas guerras contra Israel el año pasado, contra Irak, o una gigantografía del ayatolá, y hasta gigantografías de la bandera de Estados Unidos quemada”, comenta Cornejo, quien relata que la única persona que respaldaba al régimen con la que conversó trabajaba en una mezquita. “Al visitar una mezquita, es muy común que te reciba una persona para mostrártela. Esa persona trabaja para la mezquita y obviamente se podría decir que para el gobierno.
Me empezó a contar que ellos, los iraníes prorrégimen, tampoco estaban asustados por una guerra contra Estados Unidos y Israel, porque tenían la impresión de que iban a dar una pelea justa”, cuenta Cornejo, que asegura que para referirse a los estadounidenses, el hombre les decía “los Epsteinian”, por la polémica relacionada con Jeffrey Epstein en EE.UU. Aun así, Cornejo reitera que la mayoría de la gente simplemente rechazaba esta narrativa, y pese a que querían un cambio de régimen, el temor a la represión les impedía movilizarse.
“Cuando les pregunté por qué habían parado de protestar, me dijeron: no podemos salir a protestar porque nos matan, nos encarcelan o incluso podemos desaparecer”. OJENROCNÁITSABES OJENROCNÁITSABES Rechazo al hiyab y la simetría con Chile Durante su viaje por Irán, Sebastián destaca además que gran parte de la sociedad usaba atuendos que evocaban a la moda occidental, y que muchas mujeres, sobre todo las jóvenes, no usaban hiyab.
En 2025 Irán relajó la aplicación de la ley que obligaba a las mujeres a usar el velo en público, tras las masivas protestas de 2022 que se desataron contra el uso de esta prenda luego de la muerte de Mahsa Amini, quien murió tras ser detenida por la llamada policía de la moral, que la acusó de llevar mal colocado el velo. “No vi ninguna sola mujer que usara el burka completo, que es esta manta negra que cubre todo menos los ojos, y era muy poco común ver a jóvenes usando el hiyab.
Además, tenían tendencias de moda muy occidentales, usaban piercings, jeans más sueltos, usaban tanks, hasta poleras con imágenes de Coca Cola y Disney”, comenta Cornejo, quien asegura que la gente en Irán le recordaba mucho a Chile. “El iraní se parece mucho al chileno. No solamente por la geografía, Teherán y Santiago están a las faldas de un cordón montañoso y el clima es exactamente igual.
Sino que la gente es súper resiliente como los chilenos, es súper apegada a la familia, y tienen estos valores intrínsecos que los hacen muy contrarios al régimen que tienen, que son los valores de la libertad de expresión, la democracia y las libertades personales, que aquí en Chile se valoran bastante y que se asumen como dadas, pero en cambio, en Irán todavía las están luchando”, cierra.
Los iraníes tienen estos valores intrínsecos que los hacen muy contrarios al régimen que tienen, que son los valores de la libertad de expresión, la democracia y las libertades personales, que aquí en Chile se asumen como dados, pero en Irán todavía los están luchando”. Autor: EVA LUNA GATICA. Sebastián Cornejo relata el clima de temor y malestar que se vivía en el país, golpeado por la represión y la crisis económica.
Previo al estallido de la guerra en Medio Oriente el pasado 28 de febrero: ‘‘Los iraníes tienen estos valores intrínsecos que los hacen muy contrarios al régimen que tienen, que son los valores de la libertad de expresión, la democracia y las libertades personales, que aquí en Chile se asumen como dados, pero en Irán todavía los están luchando”. IRANÍES comprando en tiendas comerciales. Algunas mujeres ya no utilizan el hiyab. SEBASTIÁN CORNEJO, periodista, estuvo 10 días en Irán previo al estallido de la guerra. MURAL con la imagen del fallecido ayatolá Alí Jamenei.