Editorial: Cementerio de mascotas: Una promesa incumplida del gobierno de Boric
Editorial: Cementerio de mascotas: Una promesa incumplida del gobierno de Boric El proyecto de cementerios de mascotas fue anunciado en la cuenta pública presidencial como un proyecto emblemático que buscaba dar dignidad y un espacio de memoria a miles de familias que consideran a sus animales parte fundamental de su vida. La iniciativa, presentada con entusiasmo, generó expectativas en la ciudadanía, especialmente en quienes han sufrido la pérdida de sus compañeros de cuatro patas. Sin embargo, con el paso del tiempo, la promesa se fue diluyendo sin explicación alguna, los cuales pueden ser por trámites burocráticos, falta de financiamiento o prioridades políticas que desplazaron el proyecto. Lo que alguna vez se presentó como un compromiso concreto terminó transformándose en una ilusión que nunca se materializó. La ausencia de avances ha generado frustración y descontento. Para muchos, el incumplimiento refleja una desconexión entre las necesidades cotidianas de la gente y las decisiones del gobierno. El cementerio de mascotas no era solo un espacio físico, sino un símbolo de respeto hacia los vínculos afectivos que las personas construyen con sus animales. El contraste se observa en Punta Arenas, donde hoy existe un cementerio de mascotas ilegal en el sector sur, levantado en un terreno no apto. Tras denuncias de vecinos por problemas sanitarios, la Contraloría ha solicitado a la municipalidad, la Armada y la Seremi de Salud tomar cartas en el asunto. Ese lugar deberá ser desalojado, lo que deja en evidencia la necesidad urgente de contar con un recinto formal y seguro para estos fines. La realidad regional muestra que, ante la ausencia de políticas claras, la ciudadanía busca alternativas, aunque estas terminen siendo precarias y problemáticas. Hoy, la promesa incumplida se percibe como un recordatorio de las dificultades de transformar palabras en hechos. El proyecto quedó en el olvido, y con él, la esperanza de miles de familias que buscaban un lugar digno para despedir a sus mascotas. La ciudadanía observa con decepción cómo una idea que representaba sensibilidad y humanidad se convirtió en otro compromiso roto.. "Un proyecto anunciado con solemnidad que terminó convertido en frustración y olvido" EDITORIAL