Autor: Ismael Rivera Narváez arquitecto
Columnas de Opinión: Humedales y el silencio de los arquitectos
Columnas de Opinión: Humedales y el silencio de los arquitectos L a nueva polémica entre el gobierno y organizaciones sociales (ambientalistas, científicos y comités habitacionales) se está desarrollando en torno a los humedales urbanos. Estos ecosistemas en Chile cubren aproximadamente 4,5 a 5,5 millones de hectáreas, representado aproximadamente el 6% del territorio nacional. En nuestro sur se encuentra aproximadamente el 60% de ellos. Por su parte, el déficit habitacional de vivienda social se distribuye aproximadamente en un 60% en la zona centro y 28% en la zona norte. Podemos deducir de ello, que, si bien hay un déficit importante de vivienda social en nuestro sur, estamos lejos de lo que representa la zona centro y norte. Cruzar estos dos datos (porcentaje de la distribución de humedales urbanos versus porcentaje de déficit habitacional por zona) puede ser burdo y carente de método científico o estadístico y, si quieren también, político. Pero no deja de extrañar cómo hasta el Presidente de la República se está haciendo eco de la postura del ministro de Vivienda Poduje respecto de los humedales.
El ministro ya tuvo "diferencias" con las organizaciones valdivianas y hace poco en Osorno aseguró que el terreno del predio Baquedano estaba entrampado en el avance de viviendas sociales, por estar grabado con más del 90% de su superficie como humedal urbano, cuando la realidad es que es sólo el 21%. Esto no es falta de información o desconocimiento de la importancia de los humedales urbanos, no sólo en el ecosistema, también en lo constructivo. Poduje es arquitecto y fue profesor muchos años.
En las escuelas de arquitectura, desde primer año se nos enseña a considerar las condiciones del territorio, los procesos históricos de asentamiento y del comportamiento de la naturaleza (inundaciones, crecidas, mareas, etcétera). Sabemos el riesgo que conlleva construir en terrenos frágiles y el costo de cambiar sus condiciones para hacerlos construibles. Entonces, ¿por qué esta postura? Argumentar que la falta o demora en la construcción y entrega de viviendas sociales es por culpa de la Ley de Humedales es una falacia. No son la mayor superficie disponible, tampoco están entorpeciendo resolver el déficit del 60% del país (zona centro y norte). Las razones son más estructurales y no han sido resueltas por ningún gobierno. Acá el tema es más con la especulación inmobiliaria del suelo. Mientras tanto las familias vulnerables siguen esperando, los políticos se siguen dando vueltas y los alcaldes con poca capacidad de resolución. Los arquitectos, por su parte, con un silencio preocupante. Es en estas situaciones cuando una mirada técnica, informada y docta le vendría bien no sólo a la comunidad, también para ser puente entre las autoridades y el mercado. Los arquitectos se mantienen en silencio, muchos preocupados más de su trabajo que del colectivo y temo que cuando reaccionen (si es que lo hacen) ya será tarde, como tantas veces en la historia. Autor: Ismael Rivera Narváez arquitecto. C Columna