Autor: Constanza León A.
"Si llegamos a un detector de metales es porque fracasamos"
"Si llegamos a un detector de metales es porque fracasamos" JUSTICIA AMOR DECIDO CON SIRVO CON Viviana Núñez: Lo importante es ser efectivos y que todos ayudemos a que esta nueva propuesta tenga impacto. En definitiva, donde se resienten las políticas es en la sala de clases", sostiene Viviana Núñez, directora del Colegio Bicentenario Cardenal Raúl Silva Henríquez de Puente Alto. El establecimiento, que fue fundado el 2000 y que alberga a 1.670 alumnos, es el primero de la red de escuelas de Belén Educa y uno que brilla por sus buenas prácticas.
Núñez -toda una vida dedicada a la educación, exprofesora del mismo colegio y máster en Gestión y Dirección de Centros Educativos de la Universidad de Barcelonafue también reconocida en 2024 con el Premio LED (Líderes Educativos Directivos), en la categoría "Convivencia, buen trato y habilidades socioemocionales". "Llevamos años sin darle prioridad real a la niñez. Cuando un arma entra a un establecimiento, o cuando un profesor se ve amenazado, quiere decir que hay un abandono del Estado hacia ese joven. Estamos en deuda", añade. -¿ Cómo vivió usted, en términos personales, la muerte de la inspectora en un colegio de Calama? -Me golpeó muy fuerte. En mis 24 años de experiencia, lo recibo como el dolor más profundo que uno puede tener; es una sensación de vulnerabilidad. Porque uno dedica su vida a formar vínculos, porque tenemos la oportunidad de acompañar procesos de crecimiento y transformar vidas. Esto es una tragedia: falló la seguridad para la inspectora, para el colegio, para su familia.
Falló el país en algo que es básico: proteger a quienes educamos. "Los colegios ya no son una burbuja protegida" -Hemos visto adolescentes portando armas en distintas regiones, apuñalamientos en Cañete, bombas molotov en el Lastarria. ¿ Cómo observa esta escalada de violencia en los colegios? -Los colegios ya no son como se diseñaron; dejaron de ser ya una burbuja protegida, un espacio de seguridad completa. No porque el proyecto educativo no lo pretenda, muy por el contrario. Esta escalada de violencia en los colegios es un espejo en nuestra sociedad, que está resolviendo sus conflictos, en toda índole, de forma violenta. Estamos frente a una crisis tremenda de convivencia sistemática. Hay que ver lo que sucede en los recintos hospitalarios también.
Los colegios no fueron diseñados para frenar esta escalada de violencia. -La Superintendencia de Educación informó un incremento del 39% en las agresiones contra profesores registradas en 2025, en 15 de las 16 regiones del país. ¿ Tiene que ver con la pérdida de legitimidad de la autoridad? -Sí. Pero es más que eso, hay una orfandad institucional. Los profesores estamos expuestos porque las políticas públicas actuales no nos ofrecen reales resguardos. No basta con más leyes, tiene que haber un respaldo a la labor docente, que no nos dejen solos gestionando las crisis que nos sobrepasan. Es tanto el aumento de las agresiones que están sobrepasados los sistemas educativos. -Según el Índice de Bienestar docente 2025,4 de cada 10 profesores reportan haber sido agredidos por estudiantes. ¿ Le hace sentido? -Completamente.
Y no estamos hablando solo de agresión física, que también la hay, pero hay una agresión también verbal y ciberacoso. -En algunos casos, las agresiones vienen también de los mismos padres de los alumnos. -Diste en el clavo.
Porque un estudiante está en proceso de desarrollo, y tiene la posibilidad de ir aprendiendo, de salir adelante con las fortalezas y debilidades en la brecha en que viven; pero hoy nos enfrentamos a estudiantes muy distintos a los de 10 o 15 años atrás, y también a un grupo de papás muy violentos.
Hay papás muy buenos, que aportan, que quieren que sus hijos realmente alcancen su máximo potencial y otros que la manera que tienen de relacionarse con el sistema es con la amenaza. -Hay profesores que viven con miedo, de alguna manera, ¿no? Reciben las amenazas, pero tienen que seguir funcionando en ese clima. -Tal cual. Nosotros hoy tenemos profesores que han sido amenazados, otros golpeados. Y después de eso hay un quiebre. Hay que recomponer las relaciones, volver a posicionar al profesor, hay que acompañarlo. Y esos procesos son tan individuales. Algunos siguen y me dicen: "No FOTOGRAFÍA: CLAUDIO CORTÉS V.
Autor: Constanza León A.. La directora del Colegio Bicentenario Cardenal Raúl Silva Henríquez (Puente Alto), revela qué pasa puertas adentro en las escuelas de cara a una "escalada de violencia que es un espejo de nuestra sociedad", según cree. "No basta con más leyes. .. No nos dejen solos gestionando crisis que nos sobrepasan". "Si llegamos a un detector de metales es porque fracasamos" se preocupe, dire, yo estoy bien": Y otros que se ven muy afectados, por más competencias pedagógicas que tengan. Es la persona la que está siendo vulnerada. Y tienen que volver a pararse en la sala de clases con los mismos estudiantes que lo agredieron, porque el sistema no ayuda mucho a una medida reparatoria ejemplar.
Me preocupa que naturalicemos el maltrato como una forma de comunicarnos. -El Gobierno trabaja en un proyecto de ley que permita las revisiones de mochilas y detectores de metales, ya implementados en algunos colegios. ¿ Sirven estas medidas? -Creo que son medidas reactivas, que llegan muy tarde, porque atacan el síntoma y no la enfermedad. Si llegamos a un detector de metales es porque fracasamos en la prevención. Necesitamos un currículum que priorice la salud mental. Las habilidades socioemocionales deberían ser la base. Es clave cómo nos hacemos cargo de la emocionalidad de los niños para que se la pueda conducir. Para eso también debiéramos tener capacitaciones ministeriales, así como para el Simce, pero de despliegue socioemocional, manejo de crisis. Ahora eso lo hace la comunidad, pero debiera ser responsabilidad del Estado. Y por otro lado, hay que responsabilizar penalmente a las familias en casos de extrema gravedad. Cuando hay porte de arma es porque el estudiante tuvo acceso a ella.
Lo primero que preguntan es: "¿ Y qué hizo el colegio?". ¿ Y dónde está la responsabilidad de la familia? La educación debe ser compartida. "No somos psicólogos clínicos tampoco" "La superintendencia de tiene un rol netamente fiscalizador, pero es poco efectiva. Por ejemplo, yo en mi colegio tengo a los encargados de convivencia atrapados en un sistema burocrático.
Porque ante alguna denuncia tenemos cinco días para mandar el reglamento interno, las entrevistas, el manual de convivencia, las acciones que tomamos, las MAPS (medidas preventivas), cuántas conversaciones, cuántas entrevistas; 25 o 30 páginas por caso.
Con firmas de todos, y si se nos llega a olvidar una, ¡multa! Nos roba tiempo valioso", explica Núñez. -Y tampoco permite sancionar de manera rápida y efectiva a los alumnos más conflictivos. -Es lamentable, porque uno conoce a sus estudiantes, como cualquiera conoce perfectamente a sus hijos; tú sabes quién provocó la agresión. Entonces, si Convivencia Escolar pudiera tener los tiempos para tomar medidas de resguardo y acompañamiento, tendríamos más gente en el patio.
Yo sé que cuando hay una denuncia, pierdo por lo menos dos días al líder de Convivencia. -Desde otra vereda, José Joaquín Brunner escribió en «El Mercurio»: "Lo que cuestiono es el supuesto implícito de que todas las violencias en las escuelas son iguales y pueden abordarse con las mismas medidas: fuerza, vigilancia y castigo. Este supuesto es incorrecto, un remedio del siglo XIX para un problema del siglo XXI". ¿ Está de acuerdo? -Qué cosa más cierta. No vamos a resolver los problemas del siglo XXI, porque es impresionante la demanda que tenemos, con castigos del siglo XIX. La seguridad escolar hoy depende de la calidad del vínculo.
Acá nosotros hacemos un "umbral" cada día; la formación de la mañana que originalmente tenía la función de poner a todos derechitos y en silencio, pero le damos la connotación de que es el primer acercamiento que yo tengo en la mañana con el estudiante. Es donde lo puedo saludar, mirarlo a los ojos y ver si viene con pena desde la casa. La clave está en que cada persona se sienta escuchada. Si viene ahora un profesor a mi oficina, yo sé que es porque tiene un problema al que le tiene que haber dado muchas vueltas en su cabeza. Yo tengo que estar a su servicio.
Lo mismo con los estudiantes; si puedo tener una buena conversa en un recreo, la pega está bien hecha. -En la encuesta Panel Ciudadano UDD (abril) un 78% cree que la ley Aula Segura, que permite expulsar a estudiantes que cometan actos graves de violencia, debe endurecerse y aplicarse con más facilidad. -La ley Aula Segura es insuficiente, queda corta ante la magnitud y frecuencia de los sucesos actuales. No basta con expulsar. El sistema debe responder, ¿qué pasa con ese joven después? Si no, simplemente cambiamos el escenario. Lo expulsamos y lo que ocurre acá sigue ocurriendo en otro colegio. Aula Segura tiene que preocuparse de qué hicimos antes, como sociedad, como colegio y como familia. Hoy es una medida parche.
Hay un problema de raíz al que necesitamos darle otra vuelta. -Se ha advertido que niños con problemas de salud mental esperan meses para recibir atención en programas de acompañamiento de Mejor Niñez. ¿Qué dificultades ven ustedes? -Es horrible, pero realmente horrible. Es como si a los niños los tuvieran en la UTI. Los cupos son inexistentes, los tiempos de espera son una condena. Tenemos estudiantes con problemas de drogadicción, con autolesiones, y, a menos que estén en riesgo inminente de muerte o suicidio, son postergados. Nuestros niños esperan meses.
Nosotros acompañamos a las familias a los centros de salud, vamos con el trabajador social a las entidades, solicitamos un sobrecupo, ven al estudiante, y nos dicen: "Sí, mira, ya" y nos dan alguna respuesta, pero si es que es derivado, es para meses después. Y en tanto, la depresión sigue y tiene que seguir yendo al colegio porque los papás tienen que trabajar. Las herramientas son escasas para la familia.
En estos años que llevo acá, de unos 50 estudiantes que lo han requerido, diría que hemos logrado hospitalizar a 2 o 3. -Me imagino que también es difícil el acceso a terapeutas o psicólogos. -Al menos hoy hablamos de salud mental, lo que es una luz de esperanza. Pero no, nadie en sectores vulnerables tiene 70 mil pesos para pagar una hora de psiquiatra. Y muchas veces necesitan equipo multidisciplinario. Nosotros siempre andamos buscando alternativas, presupuestos más económicos, estudiantes en práctica que nos ayuden, nos movemos, pero eso no puede depender de lo proactiva que sea la institución. Tenemos psicólogos de convivencia escolar, psicólogos PIE (Programa de Integración Escolar), podemos entregar alguna contención primaria, pero no somos psicólogos clínicos tampoco. -En EE.UU. la violencia escolar llegó a niveles críticos. Solo en 2024, más de 31 mil niños fueron afectados por tiroteos en centros educativos (Washington Post). ¿ Estamos viendo en Chile los primeros signos de ese mismo camino? -Es una señal de alerta. Después de lo que ocurrió en Calama, el país no puede seguir como si nada. El Gobierno tiene la obligación moral de declarar las escuelas como zonas protegidas. No queremos llegar a ser Estados Unidos. Tiene que haber un quiebre, ¿qué se espera? Así como lo hicieron con la bencina; tomaron la decisión y fue tajante, sin posibilidad de diálogo. Así mismo tiene que ser. ¡ Se perdió una vida! Y ojalá el nuevo sistema no sea más engorroso para los profesores.
Cómo los vamos a poner a revisar mochilas. -¿ Cómo el acceso temprano al celular influye en alza del ciberacoso y conflictos entre estudiantes? -La regulación de los celulares nosotros ya la teníamos instalada hace tres años y se nos abrió un mundo maravilloso de volver a hacer clases sin celular. Niños atentos al aprendizaje, que pueden socializar. Ahora está todo el país en ello. Por eso es importante el dictamen a nivel nacional, no puede ser una opción para el que quiera.
Y si nos enfrentamos a casos de ciberacoso, aplicamos el reglamento interno de inmediato, pero no somos especialistas en desbaratar estas dinámicas. ¡ Porque tampoco somos especialistas en cibercrimen! -Ud. ha sido pionera en Belén Educa en trabajar porque la convivencia vaya de la mano con lo formativo, apuntando a que ambas dimensiones son fundamentales para educar personas integrales. Y este colegio es ejemplo de eso. ¿ Es hoy el enfoque? -Estamos muy orgullosos de tener un aprendizaje que no se basa solo en lo académico. Se trata de desarrollar un bienestar emocional para todos. Tenemos un decálogo donde instamos a ser amables, al respeto, el amor, la justicia, con un propósito mayor. Por ejemplo, nosotros no dejamos las sillas junto a las mesas para que el auxiliar que está a cargo de 8 salas, suba 320 sillas. Cada niño deja la silla arriba; y el auxiliar se siente reconocido. La cultura bientratante es fundamental. Y la corrección fraterna también: si hay algún roce entre colegas, entre apoderados, entre estudiantes, lo primero es trabajar una corrección entre ambos. Y esto se ha dado de una manera muy bonita, porque trabajar en colegios es difícil. Hay que responsabilizar penalmente a las familias en casos de extrema gravedad. Cuando hay porte de arma es porque el estudiante tuvo acceso a ella". La ley Aula Segura es insuficiente, queda corta ante la magnitud y frecuencia de los sucesos actuales. No basta con expulsar. Hoy es una medida parche". Autor: Constanza León A.. Hay que responsabilizar penalmente a las familias en casos de extrema gravedad. Cuando hay porte de arma es porque el estudiante tuvo acceso a ella". La ley Aula Segura es insuficiente, queda corta ante la magnitud y frecuencia de los sucesos actuales. No basta con expulsar. Hoy es una medida parche".