EDITORIAL: Una alerta para el patrimonio agrícola
EDITORIAL: Una alerta para el patrimonio agrícola La papaya no es solo un cultivo en la Región de Coquimbo; es parte de su identidad. Durante décadas, ha sido un emblema de La Serena, presente en su gastronomía, su paisaje y su economía local. Por eso, la drástica reducción de su superficie --casi a la mitad en poco más de una década-no puede leerse como una simple cifra agrícola. Detrás de esta caída se cruzan dos fenómenos que marcan el presente regional: el avance del desarrollo urbano y la persistente crisis hídrica. Por un lado, terrenos históricamente productivos han cedido espacio a proyectos inmobiliarios. Por otro, la escasez de agua ha obligado a los agricultores a replantear la viabilidad de sus cultivos. El resultado es claro: menos papayos, menos producción y un patrimonio que comienza a diluirse silenciosamente.
Pero más allá del diagnóstico, el desafío es mayor. ¿Qué lugar ocupa hoy la agricultura tradicional en una ciudad que crece? ¿ Cómo se equilibra el desarrollo con la protección de actividades que forman parte de la historia local? La papaya serenense no solo genera valor económico, también construye identidad. Su retroceso, entonces, debería encender una reflexión más profunda sobre el modelo de desarrollo que se está impulsando y el tipo de territorio que se quiere proyectar. Porque cuando un cultivo desaparece, no solo se pierde producción: también se pierde memoria. Una alerta para el patrimonio agrícola La fuerte caída de la superficie cultivada evidencia tensiones entre desarrollo urbano y escasez hídrica, poniendo en riesgo un símbolo productivo y cultural de la región. EDITORIAL. -