La lenta y dolorosa agonía del CREA
La lenta y dolorosa agonía del CREA Juan José Vega Rodríguez E 1 pulso cotidiano del Centro Regional de Abastecimiento (CREA) de Talca ya no suena como antes. En ese lugar donde alguna vez el bullicio y movimiento eran sinónimo de vida y comercio, hoy se cuela un silencio inquietante, apenas interrumpido por voces que ya no celebran ventas, sino que lamentan pérdidas.
Pasillos vacíos, locales con sus cortinas abajo y magras ventas, dan cuenta de una dura realidad. "Esto no es solo una baja, es una caída libre", advierte Juan Quintanilla, presidente del sindicato 1 del CREA, quien describe un escenario crítico para los locatarios. "Estamos cumpliendo con todo, pero sentimos que estamos compitiendo en condiciones totalmente desiguales. Así es imposible sostenerse en el tiempo", agrega, reflejando el sentir generalizado de quienes aún resisten tras sus puestos. Con la voz cargada de preocupación, su diagnóstico no es técnico, es más bien visceral. "Aquí hay familias completas que viven de esto, generaciones que crecieron entre estos pasillos. Lo que está pasando es muy grave". Y es que la merma en las ventas no sólo golpea el bolsillo, también erosiona la dignidad de quienes han hecho del esfuerzo diario una forma de vida. Cada puesto que cierra no es sólo una cortina que baja, es una historia que se interrumpe. "El CREA está envejeciendo y hay que ayudarlo a recuperarse. Existe una deuda con este recinto y con su gente (. .. ) Esto es un patrimonio para la ciudad y para muchas familias es una fuente laboral y de ingresos. La ciudad de Talca y sus autoridades no pueden abandonarlo", enfatizó el antiguo dirigente Ramón Pavez. Entre pasillos húmedos y grises asoman aromas que se agradecen. Los colores de frutas y verduras, vienen a dar vida a este histórico lugar, que es pertenencia pura para la capital regional. Sin embargo, la realidad no puede esconderse. .. el CREA sufre lentamente, parece herido de muerte, y esa incertidumbre no se puede disimular. Con más de 25 años en la venta de verduras y legumbres, Eugenia no baja los brazos, aun cuando reconoce que cada vez se hace más pesado.
A la baja en los ingresos, se suma un enemigo persistente y difícil de combatir, como es el comercio ambulante, que prolifera en los alrededores sin cumplir exigencias ni costos, capturando clientes en un terreno donde las reglas no son las mismas para todos. "Uno se levanta temprano, paga arriendo, impuestos y afuera venden sin regulación alguna. Existe una informalidad total y nadie hace nada (. .. ) Son decenas de personas que venden a precios muy por debajo y ante los cuales no podemos competir", señaló. La frustración crece entre quienes sí cumplen. Pagan por sus puestos, enfrentan cargas impositivas y ahora ven con preocupación la posibilidad de nuevas exigencias como la cancelación de una patente comercial.
Afuera, la informalidad avanza sin freno, instalando una competencia desigual que los locatarios califican derechamente como injusta. "Uno cumple con todo, paga, se esfuerza y al final el cliente opta por comprar afuera porque es más barato", lamenta Paulina, mientras ordena una mercadería que muchas veces no logra vender. Inseguridad e infraestructura A las bajas ventas y al comercio ambulante, se suma otro elemento que roe los cimientos del CREA.
La inseguridad en el entorno es un factor que ahuyenta al público y profundiza la crisis. "La gente tiene miedo de venir, y eso nos está matando", señala Nancy, quien recuerda con nostalgia los días en que el CREA era sinónimo de confianza y cercanía. Hoy, ese vínculo se resquebrajó.
Tal es el temor de los comerciantes, que incluso muchos optan por callar las críticas en contra del comercio ilegal, por el miedo a posibles represalias de algunos ambulantes. "Ha habido episodios de amenazas en contra de compañeros y eso ya traspasa todos los límites. Afuera del CREA es tierra de nadie, una verdadera jungla donde prima la ley del más fuerte. El entorno deja mucho que desear, donde hay alcoholismo, drogadicción y delincuencia, lo que aleja a la gente", aseveró Juan Cáceres. Las carencias estructurales del recinto son otro dolor de cabeza.
Techumbres deterioradas, fallas eléctricas y problemas sanitarios, que no sólo dificultan el quehacer diario, sino que ponen en riesgo la seguridad de trabajadores y clientes. "Nos exigen cada vez más, pero el lugar se cae a pedazos. Es una verdadera travesía estar en el CREA cuando llueve, y qué decir de entrar a los baños, donde los problemas de higiene y salubridad son inquietantes", enfatizó Juan Quintanilla.
En este escenario, el desánimo se instala con fuerza, y es que, si bien una que otra "manito de gato" en algo ayudan, lo cierto es que urge una mejora integral de la locación. "Postulando a algunos fondos gubernamentales se ha podido mejorar el piso, instalar nuevas cortinas en los puestos o avanzar en un sistema de cámaras y audio; pero ello es poco para las múltiples necesidades existentes", detalló Quintanilla.
Frente a este escenario, algunos locatarios ya no hablan de recuperación, sino de sobrevivencia, y otros van más allá; advirtiendo que, de no mediar soluciones urgentes, el CREA podría enfrentar un desenlace impensado, con una bajada de cortina que clausure locales y con ello parte de la identidad comercial talquina. Pérdida de fuentes laborales El impacto es tangible y doloroso; con empleos que se pierden, productos que se desechan o locales que cierran. "He tenido que botar mercadería. Eso duele, porque es plata que no vuelve, pero también es trabajo perdido", confiesa en su pequeño puesto la señora Francia.
María Eugenia es dura es su análisis, asegurando que las ventas han caído a niveles que no había visto en años, "porque hoy los caseros optan por comprar en almacenes cercanos a sus casas en cantidades muy menores.
Si antes venían por dos kilos de paltas, hoy sólo compran en unidades para salvar el día". El negro panorama incide en todo ámbito, y así lo refrenda Juan Quintanilla, quien vive en carne propia cómo la pérdida de empleos se ha hecho una constante en el último tiempo. "En mi local tuve la suerte de trabajar con otras 5 personas. Hoy, atiendo yo solo el puesto", dijo. Donde antes latía con fuerza la vida cotidiana de una ciudad entera, hoy se instala una sensación de profundo vacío. El CREA no es únicamente un centro de abastos, es patrimonio vivo, es cultura popular, es parte del ADN de Talca.
Por eso, cuando los locatarios hablan de un posible cierre, no lo hacen como una advertencia lejana, sino como una posibilidad concreta que duele anticipar. "Si esto sigue así, no sé cuánto más vamos a resistir", subrayó el dirigente sindical. En esa frase no sólo hay incertidumbre, también el eco de un lugar que, por años, alimentó a una ciudad y que hoy lucha, con lo que le queda, por no desaparecer. A esta altura, la inquietud no es solo económica, es también existencial.
Voz edilicia La crisis de este recinto no es lejana ni ajena para los concejales de Talca, quienes conocen al dedillo las penurias de locatarios y dependientes; y manifiestan, por lo mismo, la voluntad de ir en su ayuda.
El edil Patricio Mena -quien se ha reunido con los sindicatos y constatado en terreno el escenario que se enfrentareconoce al comercio ambulante como una de las principales problemáticas, precisando la necesidad de reforzar la fiscalización y ampliar los horarios de control. "La municipalidad no sólo tiene que trabajar de lunes a viernes, sino que también los fines de semana y así controlar el comercio ambulante que afecta directamente las ventas de los locatarios (. .. ) En seguridad hay que exigirle al gobierno que cumpla con las promesas en términos de resguardo y de mayor contingente de carabineros", explicó. Por su parte, Marcelo Rojas, advirtió el escenario como complejo, lo cual requiere una urgente intervención. "El descontrol del comercio ambulante, es una situación injusta para los locatarios establecidos, quienes cumplen con sus obligaciones tributarias. Mi llamado es a una acción coordinada entre el municipio y los sindicatos para ordenar el espacio y avanzar en una recuperación integral del recinto", manifestó.
En tanto, el concejal Cristofer Moller, calificó el tema de "sensible", producto de la multiplicidad de factores que atentan contra el buen funcionamiento del CREA. "No es el ambiente propicio ni el ideal para un espacio que, históricamente, ha sido un punto de encuentro para las familias.
Además, no es sólo un motor económico para Talca y comunas cercanas, sino también un espacio con valor patrimonial y cultural que se debe recuperar y fortalecer con urgencia", precisó.. El recinto de abastos de Talca enfrenta un escenario límite marcado por el desplome de las ventas, el avance del comercio informal y graves falencias estructurales; mientras la incertidumbre por el futuro cala honda en quienes aún resisten y se niegan a un ocaso, que a estas alturas parece inminente. La lenta y dolorosa agonía del CREA.