Autor: Alejandra Pozo Cortez Abogada y consultora en gobernanza, liderazgo y compliance
Columnas de Opinión: El poder no está en el cobre: está en la red
Columnas de Opinión: El poder no está en el cobre: está en la red a controversia en torno al cable submarino que conectaría Chile con China fue presentada como un episodio político: versiones cruzadas, pérdida de confianza y quiebre L de instancias bilaterales en pleno traspaso de mando. Pero reducir el asunto a una pelea comunicacional es una forma cómoda de no enfrentar lo esencial. Lo que está en juego no es un desacuerdo entre autoridades. Es infraestructura crítica. Y la infraestructura crítica define poder. En la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, los cables submarinos no son accesorios, son la arquitectura invisible que sostiene la economía global. Así de importantes son. Y en esa arquitectura, Antofagasta no es ni podría ser un actor secundario. Nuestro cobre financia parte sustantiva del presupuesto nacional. El litio es un insumo estratégico para la transición energética global. Nuestro sistema portuario sostiene exportaciones que condicionan la balanza comercial del país. Pero la minería del siglo XXI ya no es solo extracción física, es automatización avanzada, monitoreo remoto, inteligencia predictiva y redes digitales interconectadas globalmente. Hoy la operación minera depende tanto del flujo de datos como del subsuelo. La continuidad operativa, la logística y la gestión energética descansan sobre infraestructura digital compleja. Por ello, las rutas que transportan información son tan estratégicas como las que transportan minerales.
Entonces, el debate sobre el cable con China, debería haber sido una discusión técnica de alto nivel sobre soberanía tecnológica, resiliencia digital y gobernanza de datos industriales, donde Antofagasta fuera protagonista. .. y no lo fue. .. ahí está el problema. Antofagasta concentra activos estratégicos globales, pero no está participando con la fuerza que debería en la definición de la arquitectura digital que sostiene su principal actividad productiva. Las decisiones estructurales se siguen discutiendo lejos del territorio que genera la riqueza. La dependencia del siglo XXI no se mide solo en toneladas exportadas, se mide en la capacidad de comprender y gobernar la red que hace posible esa exportación. La infraestructura digital no es neutra: condiciona autonomía, margen de negociación y estabilidad económica. Si Antofagasta quiere seguir siendo capital minera, basta con administrar el modelo existente. Pero, si quiere convertirse en capital estratégica del Pacífico, debe asumir algo más exigente: liderazgo territorial en infraestructura crítica y gobernanza digital. Nose trata de confrontar al nivel central ni de adoptar posiciones ideológicas cansadoras hasta el límite de lo tolerable. Se trata de madurez institucional, de producir pensamiento propio, de elevar el estándar del debate cuando este desciende al terreno del cahuín. El poder del siglo XXI no está solo en el recurso que se extrae, está en la red que lo conecta con el mundo. Y esa red también es política. "Debemos asumir algo más exigente: liderazgo territorial en infraestructura crítica y gobernanza digital". Autor: Alejandra Pozo Cortez Abogada y consultora en gobernanza, liderazgo y compliance. C Columna "Debemos asumir algo más exigente: liderazgo territorial en infraestructura crítica y gobernanza digital".