Autor: DR. JUAN LUIS OYARZO GÁLVEZ, ACADÉMICO, INGENIERO COMERCIAL
Columnas de Opinión: La pobreza más allá del ingreso
Columnas de Opinión: La pobreza más allá del ingreso La pobreza no es solo un número: es un espejo de la dignidad de un país. Por eso, la forma en que se mide importa tanto como las políticas que se diseñan para enfrentarla. Chile acaba de conocer los resultados de la Encuesta CASEN 2024 y, más allá de la legítima discusión política, hay un hecho claro: la pobreza sigue disminuyendo. Y lo hace, además, bajo un estándar metodológico actualizado y más exigente. Conviene partir despejando un malentendido frecuente. No es cierto que la pobreza multidimensional sea una novedad de esta medición. Chile la incorpora desde 2013, reconociendo que la pobreza no se reduce únicamente a los ingresos, sino que también involucra carencias en educación, salud, vivienda, trabajo y calidad de vida.
Lo que ocurre en 2024 es distinto: se aplica una actualización metodológica que eleva la vara y vuelve la medición más rigurosa y exigente, tanto en la dimensión monetaria como en la multidimensional. ¿En qué consiste ese cambio? Principalmente en ajustes técnicos que buscan reflejar mejor la realidad actual de los hogares. Se actualizan los patrones de consumo y se redefine la canasta básica de alimentos, incorporando criterios más saludables y coherentes con los hábitos de hoy.
Además, se introduce una distinción relevante entre hogares arrendatarios y no arrendatarios para calcular la línea de pobreza, reconociendo que el costo de la vivienda pesa de manera muy distinta según la situación de cada familia. Con este nuevo marco, los resultados son alentadores. Aplicando la metodología 2024, la pobreza por ingresos baja de 20,5% en 2022 a 17,3% en 2024, confirmando una tendencia sostenida a la disminución. En pobreza multidimensional ocurre algo similar: los indicadores también retroceden y muestran que las carencias estructurales han ido cediendo. Incluso se incorpora un nuevo concepto, el de pobreza severa, que identifica a quienes simultáneamente son pobres por ingresos y presentan privaciones en varias dimensiones. Este indicador también muestra una reducción respecto de la medición anterior. La dimensión regional también entrega señales interesantes. Magallanes vuelve a destacar como la región con menores niveles de pobreza del país.
Con la nueva metodología, la pobreza por ingresos se sitúa en torno a 9,9%, muy por debajo del promedio nacional de 17,3%. En pobreza multidimensional la diferencia es aún más marcada: mientras el promedio del país llega a 17,7%, Magallanes registra solo 6,1%. Sin embargo, aquí aparece un desafío que sigue pendiente. Estos indicadores, siendo técnicamente correctos, no siempre logran capturar la realidad particular de una zona tan extrema como Magallanes. La pobreza en el sur austral no se vive igual que en el centro del país. El costo de la vida, la dispersión geográfica, el clima, los gastos en calefacción y las dificultades de acceso a servicios básicos generan vulnerabilidades propias que muchas veces quedan diluidas en los promedios nacionales. Por eso, el desafío que viene es doble. Primero, seguir perfeccionando las metodologías para que recojan mejor la diversidad territorial del país. Y segundo, diseñar políticas públicas más finas, más locales y más sensibles a las particularidades de cada región. Autor: DR. JUAN LUIS OYARZO GÁLVEZ, ACADÉMICO, INGENIERO COMERCIAL. La columna de. ..