Autor: CLAUDIA BETANCOURT M.
Industria vitivinícola implementa sistemas ecológicos propios para enfrentar la pérdida de biodiversidad
Industria vitivinícola implementa sistemas ecológicos propios para enfrentar la pérdida de biodiversidad "T lodas las empresas dependen de la naturaleza.
Ninguna actividad económica está completamente separada de los ecosistemas y de los servicios que estos proveen". Esta es una de las principales conclusiones del informe Ipbes-12 20252026, que busca orientar a las empresas, gobiernos e instituciones financieras sobre cómo integrar la biodiversidad en la economía.
En el estudio, que por primera vez se elaboró en conjunto con la industria y el sector financiero y participaron 79 especialistas de 35 países -entre ellos Chile-, se especificó que el deterioro de la naturaleza contribuye a la inestabilidad económica y financiera.
De hecho, ya en el informe 2023 se estimó que los flujos globales de financiamiento público y privado con impactos negativos directos sobre la naturaleza alcanzaron los US$ 7,3 trillones, incluyendo subsidios públicos e inversiones privadas. Mientras que solo US$ 220 mil millones se destinan a su protección y restauración.
Según el documento "Biodiversidad en Chile, estimaciones del gasto público en biodiversidad para el periodo 2015-2022", el gasto público en biodiversidad tiene una incidencia muy baja en el presupuesto público nacional (en promedio representa solo un 0,36% del total) y es equivalente solo al 0,09% del PIB del país. Estas cifras ubican a Chile en un rango medio de gasto público en biodiversidad en la región, bajo Costa Rica (0,18%), Colombia (0,15%) o Perú (0,11%), y sobre México (0,08%) y Argentina (0,03%), por ejemplo.
Olga Barbosa, doctora en ecología, directora alterna del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile (IEB), y quien participó en el desarrollo del informe, plantea que la pérdida de biodiversidad es un riesgo económico global, y no solo un problema ambiental. "Cuando los ecosistemas se deterioran, aumentan los costos de producción, se interrumpen las cadenas de suministro y crece la incertidumbre económica", advierte. Caso de éxito Una experiencia donde se compatibiliza sostenibilidad, competitividad y conservación de la biodiversidad es en el sector vitivinícola chileno.
Esta industria, cuarto exportador global, enfrenta el desafío de mantener su competitividad en mercados cada vez más exigentes, y acceder a segmentos premium y mercados rentables, lo que implica no solo estándares de calidad, sino también compromisos ambientales verificables. A través del programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad, que impulsa el instituto IEB en colaboración con más de 20 viñas, desarrollan soluciones basadas en la naturaleza. Desde el centro científico explican que el modelo productivo de la industria vitivinícola depende fuertemente de insumos externos, cuyos costos y disponibilidad son cada vez más inciertos. Para enfrentarlo, hace varios años se trabaja en una transición hacia sistemas más autónomos basados en procesos ecológicos que ocurren dentro del propio predio. Lo anterior, implementando soluciones apoyadas en el ecosistema, tanto en su estrategia de producción como de negocio.
Mario Pablo Silva, presidente del Consorcio I+D Vinos de Chile, destaca que este proyecto les ha permitido a sus asociados reconocer los sitios de interés ecológico, identificar la biodiversidad existente y tomar conciencia de su rol.
Del mismo modo -añade Silva-, se ha mejorado el capítulo de biodiversidad del Código de Sustentabilidad del sector vitivinícola. "Esto es muy relevante como herramienta de transferencia tecnológica, si consideramos que actualmente hay 90 viñas certificadas en este estándar, las cuales representan el 80% de las exportaciones de vino embotellado. La contribución de este trabajo ha permanecido en el tiempo", afirma.
Autor: CLAUDIA BETANCOURT M.. Informe Ipbes-12 2025-2026 destaca que los daños a la naturaleza ponen en jaque la estabilidad de los negocios y el futuro de la economía, puesto que más de la mitad de los recursos mundiales dependen de ecosistemas sanos. SOSTENIBILIDAD Y COMPETITIVIDAD: A través del programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad, que impulsa el instituto IEB en colaboración con más de 20 viñas, desarrollan soluciones basadas en la naturaleza.